18 Agosto 2014 Seguir en 
El Centro Azucarero Argentino (CAA) ratificó que el proyecto de modificación de la Ley de Impuestos Internos generará perjuicios en el sector y una baja en el consumo debido al incremento de alimentos y de bebidas gaseosas. “Provocará pérdidas de puestos de trabajo en el sector cañero, en ingenios del NOA y del NEA, en embotelladoras de todo el país, y en las fábricas de fructosa de San Luis, Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. También generará una caída en la recaudación de impuestos y en la demanda de bebidas gaseosas azucaradas, de azúcar y de cualquier otro edulcorante que se utilice”, alertó el presidente de la entidad, Fernando Nebbia.
LA GACETA accedió a una carta de advertencia que el titular de la CAA envió a todos los legisladores nacionales. En el texto, el directivo pidió que el Congreso no avance en el tratamiento de la iniciativa que impulsa el sector vitivinícola, y que busca modificar el artículo 26 de la Ley Nacional 24.674.
La reforma fiscal ha sido impulsada por los gobiernos cuyanos y los empresarios vitivinícolas, en particular, de San Juan y de Mendoza, y contempla una suba del gravamen a las bebidas analcohólicas, así como una reducción para aquellos productos con jugo de frutas, entre ellos, el mosto. El lobby viñatero apunta a permitir el ingreso del derivado de la uva al mercado nacional de edulcorantes, para ubicar unas 50.000 toneladas que no fueron comercializadas en el exterior.
La llamada “ley del mosto” estipula que la tasa se elevará de un 8% a un 28% para las bebidas, gasificadas o no. Y el azúcar es un componente esencial para la edulcoración de esos productos. Se incluyó también una disminución de un 4% a un 2,8% para las bebidas elaboradas con un 10%, como mínimo, de jugos o zumos de frutas -filtrados o no- o su equivalente en jugos concentrados. Además, se reducirá a un 5% cuando se trate de limón, en todos los casos provenientes del mismo género botánico del sabor sobre cuya base se vende el producto mediante rotulado o publicidad.
Ante la reacción de la industria azucarera y del Gobierno provincial, con el apoyo de las administraciones del NOA, hubo luego una modificación. Los creadores de la medida argumentaron que la actividad azucarera se beneficiará con una reducción de la alícuota, de un 28% a un 18%, cuando se utilice azúcar (un 75%) y mosto (9%).
El Centro Azucarero Argentino rechazó ese fundamento al destacar que la variación significará un incremento de la tasa de un 8% actual a un 18%, que llevaría a “una caída de la demanda de azúcar igual o mayor al crecimiento de los precios de las gaseosas, en un 38%”.
El CAA expuso en su carta que la preocupación de los viñateros “de encontrar una solución al problema estructural del sector que lo lleva a producir mosto por la gran cantidad de uva común que se produce”. Sin embargo, advirtió que “no será a costa de la actividad azucarera donde debe buscarse la solución”. “El CAA observa que la industria vitivinícola argentina ha sido favorecida con un tratamiento impositivo privilegiado, al disponerse que tanto el vino como el champagne sean las únicas bebidas que no pagan Impuestos Internos. De este beneficio gozan desde hace más de una década y la reconversión de la vitivinicultura no impidió que la producción de mosto siguiera creciendo, como un contrasentido al desarrollo”, recalcó el organismo.
Según datos del sector azucarero, hay 23 ingenios y alrededor de 6.000 cañeros independientes, distribuidos en las provincias del NEA y del NOA, donde se generan 50.000 empleos directos y alrededor de 250.000 indirectos. Por esta razón, es la principal fuente de ingreso de los distritos subnacionales localizados en la región del noroeste argentino.
LA GACETA accedió a una carta de advertencia que el titular de la CAA envió a todos los legisladores nacionales. En el texto, el directivo pidió que el Congreso no avance en el tratamiento de la iniciativa que impulsa el sector vitivinícola, y que busca modificar el artículo 26 de la Ley Nacional 24.674.
La reforma fiscal ha sido impulsada por los gobiernos cuyanos y los empresarios vitivinícolas, en particular, de San Juan y de Mendoza, y contempla una suba del gravamen a las bebidas analcohólicas, así como una reducción para aquellos productos con jugo de frutas, entre ellos, el mosto. El lobby viñatero apunta a permitir el ingreso del derivado de la uva al mercado nacional de edulcorantes, para ubicar unas 50.000 toneladas que no fueron comercializadas en el exterior.
La llamada “ley del mosto” estipula que la tasa se elevará de un 8% a un 28% para las bebidas, gasificadas o no. Y el azúcar es un componente esencial para la edulcoración de esos productos. Se incluyó también una disminución de un 4% a un 2,8% para las bebidas elaboradas con un 10%, como mínimo, de jugos o zumos de frutas -filtrados o no- o su equivalente en jugos concentrados. Además, se reducirá a un 5% cuando se trate de limón, en todos los casos provenientes del mismo género botánico del sabor sobre cuya base se vende el producto mediante rotulado o publicidad.
Ante la reacción de la industria azucarera y del Gobierno provincial, con el apoyo de las administraciones del NOA, hubo luego una modificación. Los creadores de la medida argumentaron que la actividad azucarera se beneficiará con una reducción de la alícuota, de un 28% a un 18%, cuando se utilice azúcar (un 75%) y mosto (9%).
El Centro Azucarero Argentino rechazó ese fundamento al destacar que la variación significará un incremento de la tasa de un 8% actual a un 18%, que llevaría a “una caída de la demanda de azúcar igual o mayor al crecimiento de los precios de las gaseosas, en un 38%”.
El CAA expuso en su carta que la preocupación de los viñateros “de encontrar una solución al problema estructural del sector que lo lleva a producir mosto por la gran cantidad de uva común que se produce”. Sin embargo, advirtió que “no será a costa de la actividad azucarera donde debe buscarse la solución”. “El CAA observa que la industria vitivinícola argentina ha sido favorecida con un tratamiento impositivo privilegiado, al disponerse que tanto el vino como el champagne sean las únicas bebidas que no pagan Impuestos Internos. De este beneficio gozan desde hace más de una década y la reconversión de la vitivinicultura no impidió que la producción de mosto siguiera creciendo, como un contrasentido al desarrollo”, recalcó el organismo.
Según datos del sector azucarero, hay 23 ingenios y alrededor de 6.000 cañeros independientes, distribuidos en las provincias del NEA y del NOA, donde se generan 50.000 empleos directos y alrededor de 250.000 indirectos. Por esta razón, es la principal fuente de ingreso de los distritos subnacionales localizados en la región del noroeste argentino.







