03 Diciembre 2003 Seguir en 
Buenos Aires.- A dos años de la implementación de la restricción para retirar dinero en efectivo del circuito financiero, medida popularizada como corralito, el sistema bancario ya pasó lo peor de la crisis y modificó su estrategia de negocios, a partir de la premisa de que el Estado dejó de ser el mayor demandante de dinero. De todas formas, todavía tiene como asignatura pendiente recuperar la confianza de los ahorristas y transformarse en el brazo financiero de la producción.
Pese al incremento de los depósitos, todavía el público conserva sus temores hacia el sistema bancario y esto lo demuestra el dinero que aún permanece en las cajas de seguridad (agotadas durante el corralito), y que a cuentagotas se fue orientando hacia la adquisición de viviendas y la construcción.
Hoy se cumplen dos años de la instrumentación del corralito, implementado para frenar el drenaje masivo de depósitos pero que finalmente representó el principio del fin del gobierno de Fernando de la Rúa y de la convertibilidad.
En la tarde del viernes 30 de noviembre de 2001, la City porteña ya daba como un hecho la restricción del dinero en los bancos como último recurso para evitar el colapso del sistema financiero, jaqueado desde hacía unos meses por la incesante caída de los depósitos, hecho que repercutía directamente en la caída de las reservas del BCRA.
Al día siguiente, el sábado 1 de diciembre, el entonces ministro de Economía, Domingo Cavallo, convocó a conferencia de prensa para intentar convencer a la sociedad de que el corralito iba a durar sólo 90 días, hasta que se completara otra de sus obras maestras: el megacanje de deuda pública.
Lo cierto es que la Argentina se bancarizó de la noche a la mañana, a partir del uso masivo de la tarjeta de débito para cancelar las operaciones que no se podían pagar en efectivo.
"La bancarización que estaba prevista para hacerse en tres años se hizo en tres días", comentó en aquel momento el banquero Norberto Peruzzotti, cuando los bancos estaban llens de público y eran centro de las protestas por el corralito.
Lo peor
No obstante, lo peor iba a llegar un mes después con la devaluación y con la restricción a los depósitos por un mayor período de tiempo (corralón), implementadas por el entonces ministro de Economía, Jorge Remes Lenicov, situación que se agravó con la pesificación asimétrica y con el ajuste por el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER).
Con el transcurso de los meses la situación económica se fue estabilizando y la realidad mostró que sólo dos bancos extranjeros se fueron del país, el Scotiabank y el Crédit Agricole, cuando algunos gurúes presagiaban un desbande. (Télam)
Pese al incremento de los depósitos, todavía el público conserva sus temores hacia el sistema bancario y esto lo demuestra el dinero que aún permanece en las cajas de seguridad (agotadas durante el corralito), y que a cuentagotas se fue orientando hacia la adquisición de viviendas y la construcción.
Hoy se cumplen dos años de la instrumentación del corralito, implementado para frenar el drenaje masivo de depósitos pero que finalmente representó el principio del fin del gobierno de Fernando de la Rúa y de la convertibilidad.
En la tarde del viernes 30 de noviembre de 2001, la City porteña ya daba como un hecho la restricción del dinero en los bancos como último recurso para evitar el colapso del sistema financiero, jaqueado desde hacía unos meses por la incesante caída de los depósitos, hecho que repercutía directamente en la caída de las reservas del BCRA.
Al día siguiente, el sábado 1 de diciembre, el entonces ministro de Economía, Domingo Cavallo, convocó a conferencia de prensa para intentar convencer a la sociedad de que el corralito iba a durar sólo 90 días, hasta que se completara otra de sus obras maestras: el megacanje de deuda pública.
Lo cierto es que la Argentina se bancarizó de la noche a la mañana, a partir del uso masivo de la tarjeta de débito para cancelar las operaciones que no se podían pagar en efectivo.
"La bancarización que estaba prevista para hacerse en tres años se hizo en tres días", comentó en aquel momento el banquero Norberto Peruzzotti, cuando los bancos estaban llens de público y eran centro de las protestas por el corralito.
Lo peor
No obstante, lo peor iba a llegar un mes después con la devaluación y con la restricción a los depósitos por un mayor período de tiempo (corralón), implementadas por el entonces ministro de Economía, Jorge Remes Lenicov, situación que se agravó con la pesificación asimétrica y con el ajuste por el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER).
Con el transcurso de los meses la situación económica se fue estabilizando y la realidad mostró que sólo dos bancos extranjeros se fueron del país, el Scotiabank y el Crédit Agricole, cuando algunos gurúes presagiaban un desbande. (Télam)







