El Estado debe brindar certezas sobre la marcha de la economía

El sector privado, principalmente los bancos, requiere información para la toma de decisiones.

30 Noviembre 2003
La economía argentina mostrará un aumento del PIB de por lo menos un 7% durante 2003. En efecto, en los primeros nueve meses del año la actividad económica presenta un crecimiento del 7,3% con respecto a igual período del mes anterior; es destacable el hecho de que la variable PIB no tenía una evolución positiva desde hace cuatro años. Derivadas de tal performance, las expectativas para el próximo año son también alentadoras en términos de evolución del PIB. Sin embargo varias incógnitas prevalecen aún en lo que hace al normal funcionamiento de la economía, opacando el horizonte.
Si el foco de atención se fija en el sistema bancario, las dudas se multiplican. Los bancos han sobrevivido durante 2003 afrontando serios problemas de rentabilidad y solvencia. A pesar de haberse hecho avances en las compensaciones a las entidades por la afectación en sus balances tras la salida de la convertibilidad, con dobles coeficientes de ajuste (CER, CVS), pesificación de créditos, notable incremento de títulos públicos en el activo, las entidades no encuentran la forma de recuperar el terreno perdido. De ahí que el gran desafío para el sistema bancario será en los próximos meses volver a colocar fondos en el sector privado, mediante créditos a individuos y empresas. La recuperación de la economía no podrá sostenerse sin financiamiento y está demostrada la importancia que los bancos tienen en el desarrollo económico de los países.
Durante la década pasada se observó un proceso de extranjerización de la banca, fuerte aumento del desempleo y serias dificultades de acceso al crédito bancario del sector PyME. No queda claro si tales aspectos tienen o no una estrecha relación entre ellos, pero esa fue la constante y los resultados están a la vista. El andamiaje normativo del sistema bancario estaba sesgado hacia aquellos sectores que evidenciaban un bajo nivel de riesgo crediticio, esto es las grandes compañías y el Estado en sus tres niveles (nacional, provincial y municipal), puesto que se suponía que podían afrontar sus compromisos financieros sin dificultades. Sobrevino la crisis financiera que estalló en 2001, paradójicamente por problemas de solvencia del sector público. Las grandes empresas, tras la devaluación quedaron con serios problemas de endeudamiento, puesto que pactaron sus compromisos en dólares pero con ingresos en pesos, con lo cual pasaron a ser los grandes deudores del sistema y se encuentran en procesos de reestructuración de sus pasivos.

Los posibles riesgos
La economía argentina atraviesa por problemas que podrían denominarse de calidad informativa. Se sabe que para la toma de decisiones es imprescindible contar con información adecuada, nadie toma decisiones sin ponderar los riesgos asociados. De ahí que durante buena parte del año desde el sector empresario se pidió al gobierno que explicitara la estrategia de crecimiento de la economía, para en base a ello poder tomar decisiones sobre todo aquellas de mediano y largo plazo. Esto es fundamental: el gobierno debe contribuir a ampliar el horizonte de los negocios, a establecer reglas claras y precisas; en una palabra, debe despejar incertidumbres.
Si las señales son ambiguas, si el sistema económico carece de bases sólidas no puede funcionar. Los bancos como intermediarios entre la oferta y la demanda de fondos necesitan un horizonte claro, al igual que los empresarios o que los asalariados. Los préstamos a destinados a empresas, están sujetos a las expectativas de los empresarios que no saben cómo será la política tributaria, y cómo evolucionará el mercado interno. Por su parte, las empresas exportadoras desconocen la política cambiaria, con lo cual no pueden demandar fondos. La parálisis crediticia sigue siendo el problema principal de los bancos, el Estado debería contribuir a despejar las incógnitas para consolidar el proceso de recuperación. vEduardo Robinson - Economista - Experto en finanzas

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