29 Noviembre 2003 Seguir en 
Diversos factores, como la estabilidad de precios, el resurgimiento del crédito comercial y la desaparición de las cuasimonedas produjeron en estos últimos meses un crecimiento sostenido en el número de las ofertas que lanzan los negocios de los distintos rubros.
Un estudio realizado últimamente en el Gran Buenos Aires por la consultora Tomadato dio como resultado que, en lo que va del año, la cantidad de productos promocionados aumentó un 81% respecto de 2001. Si bien en Tucumán no se conocen relevamientos tan precisos, los empresarios consultados por LA GACETA no dudaron en afirmar que las ofertas se han incrementado notablemente y que tienen una muy buena respuesta por parte de los consumidores.
Sin bonos
"Al haber desaparecido los bonos se produjo el ingreso de nuevas empresas, y por lo tanto hoy existe en el mercado mayor variedad de artículos, calidades y precios. La competencia ha vuelto a instalarse como debe ser y el comerciante, en vez de andar pensando en vender para cambiar los bonos por efectivo y volver a comprar mercadería, ahora puede dedicarse a pensar cómo incentivar las ventas, cómo captar nuevos clientes y cómo ofrecer mejores servicios", explicó el supermercadista Sergio García.
"Ahora es posible hacer ofertas porque nuestros proveedores nos permiten pagos a plazos, lo que el año pasado no había. Esto facilita que haya más stock y también mejores precios para ofrecer a los clientes", destacó, por su parte, el gerente de Tienda San Juan, Manuel Calviño.
El vocero de otro supermercado señaló que en ese rubro las ofertas se han ido incrementando. "Es una estrategia que comenzó el año pasado y que este se fue consolidando. En las ciudades donde hay más competencia hay más cantidad de ofertas", indicó.
Básicos y caros
De hecho, las ofertas no son una novedad en el mundo comercial. Sin embargo, en la actualidad presentan características diferentes. Por ejemplo, no hay ofertas sólo de los artículos básicos y de bajo precio -como ocurría en 2002- sino también de productos más caros, como algunos electrodomésticos, automóviles de primeras marcas, vinos finos, etc.
Sobre el particular, el gerente de Relaciones Institucionales del Híper Libertad, Rafael Conejero, subrayó que las ofertas tienen que estar dirigidas a todas las franjas de consumidores, para conformar a todos.
Tampoco se trata de la antigua estrategia de poner en oferta los productos que se venden poco o que son de temporadas anteriores -en el caso de ropa y calzado-, sino de lo que el público más demanda. Calviño destacó que las ofertas comprenden a los artículos que los clientes necesitan. "Se trata de asegurar la venta y no de sacarse el stock de encima", explicó.
Los comerciantes calcularon que cuando lanzan un artículo en oferta logran multiplicar su venta por dos o por tres. García puntualizó que en ocasiones las ofertas dejan cero de utilidad o un margen muy pequeño. "Pero valen la pena, porque permiten una rotación mayor de la mercadería y el ingreso de un número mayor de consumidores", añadió.
Dinamismo
Otro aspecto que diferencia las actuales ofertas de las tradicionales es su dinamismo. El plazo de vigencia que tienen es mucho menor que el que tenían antes de la devaluación. En general, ofertas o promociones duraban unos 15 días, en promedio, mientras que hoy existen casos, por ejemplo en supermercados, en los que la oferta vale sólo para un día. Los comerciantes consultados indicaron que el promedio actual de duración de las ofertas es de una semana, no más. "Además, van variando los artículos, porque no se puede ofrecer al público siempre el mismo producto", dijo Calviño.
Un estudio realizado últimamente en el Gran Buenos Aires por la consultora Tomadato dio como resultado que, en lo que va del año, la cantidad de productos promocionados aumentó un 81% respecto de 2001. Si bien en Tucumán no se conocen relevamientos tan precisos, los empresarios consultados por LA GACETA no dudaron en afirmar que las ofertas se han incrementado notablemente y que tienen una muy buena respuesta por parte de los consumidores.
Sin bonos
"Al haber desaparecido los bonos se produjo el ingreso de nuevas empresas, y por lo tanto hoy existe en el mercado mayor variedad de artículos, calidades y precios. La competencia ha vuelto a instalarse como debe ser y el comerciante, en vez de andar pensando en vender para cambiar los bonos por efectivo y volver a comprar mercadería, ahora puede dedicarse a pensar cómo incentivar las ventas, cómo captar nuevos clientes y cómo ofrecer mejores servicios", explicó el supermercadista Sergio García.
"Ahora es posible hacer ofertas porque nuestros proveedores nos permiten pagos a plazos, lo que el año pasado no había. Esto facilita que haya más stock y también mejores precios para ofrecer a los clientes", destacó, por su parte, el gerente de Tienda San Juan, Manuel Calviño.
El vocero de otro supermercado señaló que en ese rubro las ofertas se han ido incrementando. "Es una estrategia que comenzó el año pasado y que este se fue consolidando. En las ciudades donde hay más competencia hay más cantidad de ofertas", indicó.
Básicos y caros
De hecho, las ofertas no son una novedad en el mundo comercial. Sin embargo, en la actualidad presentan características diferentes. Por ejemplo, no hay ofertas sólo de los artículos básicos y de bajo precio -como ocurría en 2002- sino también de productos más caros, como algunos electrodomésticos, automóviles de primeras marcas, vinos finos, etc.
Sobre el particular, el gerente de Relaciones Institucionales del Híper Libertad, Rafael Conejero, subrayó que las ofertas tienen que estar dirigidas a todas las franjas de consumidores, para conformar a todos.
Tampoco se trata de la antigua estrategia de poner en oferta los productos que se venden poco o que son de temporadas anteriores -en el caso de ropa y calzado-, sino de lo que el público más demanda. Calviño destacó que las ofertas comprenden a los artículos que los clientes necesitan. "Se trata de asegurar la venta y no de sacarse el stock de encima", explicó.
Los comerciantes calcularon que cuando lanzan un artículo en oferta logran multiplicar su venta por dos o por tres. García puntualizó que en ocasiones las ofertas dejan cero de utilidad o un margen muy pequeño. "Pero valen la pena, porque permiten una rotación mayor de la mercadería y el ingreso de un número mayor de consumidores", añadió.
Dinamismo
Otro aspecto que diferencia las actuales ofertas de las tradicionales es su dinamismo. El plazo de vigencia que tienen es mucho menor que el que tenían antes de la devaluación. En general, ofertas o promociones duraban unos 15 días, en promedio, mientras que hoy existen casos, por ejemplo en supermercados, en los que la oferta vale sólo para un día. Los comerciantes consultados indicaron que el promedio actual de duración de las ofertas es de una semana, no más. "Además, van variando los artículos, porque no se puede ofrecer al público siempre el mismo producto", dijo Calviño.







