Nada detiene a Atlético, le ganó al "Lobo" jujeño por 2 a 1

El "Decano" se impuso con conocidos condimentos: intensidad y sufrimiento sobre el final. Mirá los goles y calificá a los jugadores.

PARTIDAZO. Montiglio, que jugó en un nivel altísimo (sobre todo en el primer tiempo) protege la pelota ante Espínola. LA GACETA / FOTO DE HÉCTOR PERALTA PARTIDAZO. Montiglio, que jugó en un nivel altísimo (sobre todo en el primer tiempo) protege la pelota ante Espínola. LA GACETA / FOTO DE HÉCTOR PERALTA
Volvamos a 1995 por un rato. Al menos por lo que dure leer estas líneas. Esa época en la que la música venía en cassette (más adelante también en discos compactos). El rectangulito tenía dos lados: el A y el B, que para el partido que terminó ganando Atlético ayer ante Gimnasia de Jujuy, por 2 a 1, le calzan perfecto.

Para el primer tiempo, Diego Erroz puso la cinta del lado A y se sentó a escuchar un concierto de rock casi electrizante. Los solos de César Montiglio (la figura del partido) y Gonzalo Bazán por las bandas, hicieron delirar al público que fue hasta el Monumental para ver el debut oficial del equipo en 2014 tras la pretemporada.

Luis Rodríguez, el goleador del equipo, no tuvo su mejor noche en el escenario pero supo meter su bocadillo justo en la jugada del primer gol. Franco Canever desbordó por la izquierda, tiró el centro, “Pulguita” la peinó y Montiglio, de bolea y sobre pique clavó el primero. Los auriculares de Erroz le estrujaban los oídos pero es el ritmo que le gusta escuchar desde que llegó.

Atlético era intenso, una marca registrada del ciclo, y dinámico, algo que le brindan los petisos de la banda, como Bazán y Guillermo Acosta. Desde el otro lado, llegaría la jugada del segundo, obra y gracia de Gonzalo Ontivero que dejó de ser extremo por unos segundos y se convirtió en el nueve que realmente es para reventarle el arco a Hoyos y poner el 2-0.

Una pequeña falla en el casette sonó a los 42’. Un chirrido que no significaba más que el descuento jujeño, cortesía de Héctor Desvaux. El desliz anticipaba el lado B. Erroz sacó la cinta, la dio vuelta y empezó a sonar una música de suspenso. Muy diferente a la de la primera mitad y llena de sobresaltos.

La falta de piernas y el cansancio se empezó a notar no bien arrancó el complemento. Gimnasia comprendió rápidamente la situación y empezó a llenar el área “decana” de centros que no necesitaban ser muy precisos para complicar seriamente a la defensa.

Los picos de terror fueron dos: un cabezazo de Milton Céliz que Bruno Bianchi salvó sobre la línea mandando la pelota al travesaño. El refuerzo jujeño había sido lo más peligroso del visitante en las primeras canciones, pero en las del segundo lado, el grandote Matías Quiroga tuvo algunas para cantar el empate. La otra, fue otro cabezazo de Franco Sosa al 94’, despejado por Cristian Lucchetti.

Cuando el recital llegó a su fin, Erroz celebró por haber escuchado algo de la melodía que más quiere pero preocupado por el lado B. Ese maldito lado B.

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