“Nos mostró temas sensibles desde múltiples enfoques”

Federico Zavadisca | Abogado - Seguidor de Chaplin.

07 Feb 2014
El primer recuerdo que se me viene a la cabeza sobre el personaje de Carlitos es de cuando era chico. Solía ver películas de Charles Chaplin (en VHS, de la colección de Página 12) en la casa de mi tía Aída. La danza de los panes y la sopa de zapato en “La quimera de oro” o en “El chico”, la persecución del policía al vagabundo y el oficio de Charlot, que era vidriero, son las imágenes que se me vienen al recuerdo de mi niñez.

Más adulto, ya con otra perspectiva, volví a descubrir algunas películas de este genial director. Particularmente llamaron mi atención “Luces de la ciudad”, de la cual es difícil determinar el tipo de género que tiene (lloré doblemente, de alegría y de tristeza con este vagabundo que se enamora de la chica ciega, y trata de conseguir el dinero para que ella recupere la vista; y “Tiempos modernos”, donde logra satirizar el drama de la sociedad contemporánea, de la inserción del hombre en los medios de producción, de la resignación de la libertad por mantener la línea en la cadena de montaje, propia de la división del trabajo, que lo lleva a perder la razón. Es decir, el estrés que esto implica en el ser humano. Temas que aún mantienen actualidad.

Creo que el gran aporte de Carlitos es la capacidad de tratar temas sensibles con múltiples enfoques, lo que me generó sensaciones variadas en todos sus films. Chaplin era capaz de pasar del drama a la comedia, pero siempre con un sentido del humor único, por momentos ácido, que lo llevó a tener su sello y estilo.

Comentarios