Un robot desaparecido resurgió de las gélidas aguas de la Antártida y reveló lo que los científicos temían

Tras ocho meses de estar a la deriva y sin conexión con los investigadores, el dispositivo oceánico reveló datos inquietantes.

El Glaciar Denman podría estar en peligro. © Pete Harmsen, División Antártica Australiana El Glaciar Denman podría estar en peligro. © Pete Harmsen, División Antártica Australiana
Hace 2 Hs

Lo que empezó como un aparente fracaso científico terminó convirtiéndose en uno de los hallazgos más reveladores de los últimos tiempos para la salud de nuestro planeta. Un robot oceánico de la agencia australiana CSIRO, que se creía perdido en las gélidas e implacables aguas de la Antártida, logró emerger tras meses de silencio. Lo más sorprendente no fue su "supervivencia", sino la valiosa —y preocupante— información que trajo consigo desde las profundidades.

Originalmente, el dispositivo fue lanzado para estudiar el glaciar Totten. Sin embargo, las indomables corrientes marinas lo arrastraron hacia el oeste, lejos de su objetivo. Durante nueve meses, los científicos perdieron el rastro del flotador, asumiendo que el hielo lo había reclamado para siempre. Pero el robot no se detuvo: mientras estaba a la deriva, continuó registrando cada variación de salinidad y temperatura en lugares donde el ojo humano nunca había llegado.

Un viaje invisible bajo el hielo eterno

El dispositivo, equipado con sensores de alta precisión, terminó atrapado bajo el glaciar Denman y la plataforma de hielo Shackleton, según indicó la publicación de ScienceAdvances. Su diseño le permite emerger cada diez días para transmitir datos a los satélites, pero el techo de hielo se lo impidió. Cada vez que intentaba subir a la superficie, chocaba contra la base de la plataforma. Lejos de ser un error inútil, esos golpes permitieron medir con exactitud el espesor del hielo desde abajo, una perspectiva que los satélites no siempre logran captar con nitidez.

Al recuperar el contacto, el equipo de investigación se encontró con 195 perfiles de datos inéditos. Gracias a la comparación entre los choques del robot y las mediciones satelitales, pudieron reconstruir su trayectoria exacta. El resultado fue la primera línea de mediciones oceanográficas bajo una plataforma de hielo en la Antártida Oriental, una zona que hasta ahora era un punto ciego para la ciencia.

El riesgo latente del glaciar Denman

Los datos revelaron un contraste marcado entre dos gigantes de hielo. Mientras que la plataforma Shackleton parece mantenerse estable frente a las corrientes cálidas, el panorama del glaciar Denman es distinto. El robot confirmó que hay agua a temperaturas elevadas fluyendo por debajo, lo que está acelerando su derretimiento. La magnitud de este hallazgo es alarmante: este glaciar, por sí solo, tiene el potencial de elevar el nivel del mar en casi 1,5 metros en todo el mundo.

Esta información es crucial porque la Antártida Oriental concentra mucho más hielo que la Occidental. Si estos gigantes comienzan a ceder, las costas globales enfrentarían cambios irreversibles. Identificar estas zonas de riesgo permite a los expertos generar predicciones más exactas sobre un futuro donde muchas ciudades costeras ya se encuentran bajo la lupa de la NOAA por el riesgo de inundaciones permanentes.

Una nueva esperanza para la exploración remota

El éxito accidental de esta misión ha cambiado la perspectiva de los investigadores. Dado que el robot sobrevivió tanto tiempo en condiciones extremas y regresó con mediciones fiables, la ciencia ahora se plantea enviar más dispositivos similares a regiones remotas de difícil acceso. Aunque el riesgo de pérdida es alto, la recompensa en conocimiento parece valer la inversión frente a la urgencia del cambio climático.

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