“Era Chaplín, con acento”

Juan Antonio Tríbulo | Actor y Director de teatro.

07 Feb 2014
Lo descubrí en mi adolescencia. Al cine San Martín, de Rosario del Tala, Entre Ríos, las películas llegaban con dos o tres años de atraso. Cuando se anunció “Candilejas”, venía precedida de abundante fama. Nunca había visto tanta gente de mi pueblo en el cine. Seguramente, muchos espectadores lo conocían más que yo, por sus cortometrajes mudos acompañados por el tradicional piano. Me deslumbró, me hizo reír y emocionar.

Luego, en los años 60, los ciclos de cine-arte en Buenos Aires me permitieron ver “La quimera del oro” y “Tiempos modernos”, y pude así apreciar ese algo más de crítica social que contienen sus películas. Lo reencontré en el estreno de su sátira política y mordaz, “Un rey en Nueva York”, donde me divirtió y me hizo reflexionar sobre su propia persecución política y su exilio.

Ya aquí, viviendo en Tucumán, cuando el video recuperó sus primeros trabajos y lo popularizó entre las nuevas generaciones, lo disfruté al compartir con mis hijos la ternura de “El pibe” o las desopilantes aventuras de Charlot.

Mi maestro de teatro, Oscar Fessler, que admiraba profundamente a Chaplin y era un gran estudioso de la obra del alemán Bertolt Brecht, nos mostró muchas similitudes en la creación de un personaje en la obra de ambos artistas: Chaplin lo hizo para su film “Luces de la ciudad” (estrenada en 1931) y Brecht para su obra “Herr Puntila y su chofer Matti” (de 1947). El protagonista de ambas historias sufría un desdoblamiento de personalidad cuando se emborrachaba. Cuando estaba sobrio, se mostraba autoritario, despótico e injusto hacia los otros, pero cuando se embriagaba, aparecía en él la solidaridad y el sentimiento de justicia. Un juego de máscaras tan afecto a la imaginación de estos dos genios.

Muchos imitadores tomaron su andar y su inmortal figura con el bastón, la galera y los zapatones, para homenajearlo y hacernos recordar a “Carlitos Chaplín”, como se lo mencionaba, con acento. Mimo y actor impresionante, innovador, creador infatigable, guionista e inventor de sus propios gags, autor de historias profundas y conmovedoras, permanecerá en nuestro recuerdo como el hábil domador de pulgas, el famélico buscador de oro que saborea su agujereado zapato a la cacerola o el parodiado dictador que juega con el mundo cual pelota de fútbol.

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