El optimismo se desvanece en el largo plazo

Los empresarios consideran que para afianzar el crecimiento del país hace falta tomar medidas de fondo, como incentivar el crédito. Persisten las dudas sobre las políticas del Gobierno.

09 Noviembre 2003
Después de la gran crisis, asoma el optimismo. Es un escenario en el que aparece la cautela, pero de igual modo las mejores expectativas; al menos para el corto plazo. Así lo indican las opiniones de empresarios de distintos sectores y de funcionarios; en especial, después del multitudinario coloquio realizado en Mar del Plata por el Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA) en su 39º edición. En líneas generales, se coincide en que la actividad económica del país volverá a mostrar el año próximo un signo positivo con un porcentaje de entre 3 y 7 puntos; aunque no es menos cierto que las expectativas de más largo plazo ingresan en un cono de sombra, especialmente por las demoras en la implementación de las grandes reformas.
Ese crecimiento, de acuerdo con la mayoría de los consultados, estará atado a la demanda doméstica. No obstante, no son pocos los industriales dedicados a la exportación que vislumbran una continuidad de sus buenos negocios, iniciados a poco de la devaluación, y que esperan repetir para 2004. Son menos los empresarios que fijan el motor de su crecimiento específicamente en el Mercosur. No obstante, un elevadísimo porcentaje de hombres de negocios considera que el Gobierno argentino debe negociar indefectiblemente con su par brasileño. Reconocen que, si bien la relación con el vecino país encierra ciertos peligros por sus ventajas asimétricas sobre la Argentina, no puede dejarse de lado por el poderío que representa el mercado del coloso sudamericano.
No hay mayores discrepancias cuando los encuestados realizan un balance sobre el rendimiento de la economía de los últimos meses. En este caso se admite que la situación actual es mucho mejor que a fines de 2002 o a principios de este año.
También se concuerda en que el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional marcó un punto de inflexión favorable en la confianza hacia las políticas instrumentadas por el Gobierno.

Asignaturas pendientes
Otra de las coincidencias entre los empresarios se manifiesta cuando señalan las cuentas pendientes del gobierno de Néstor Kirchner en el mediano y largo plazo. Puntualmente, el grueso del empresariado no se siente cómodo con la gestión de Kirchner. Al margen de las declaraciones oficiales, en voz baja reconocen que esperan más hechos concretos, aunque asumen que nunca el establishment se lleva del todo bien con un gobierno centroizquierdista y que tampoco un gobierno de esa característica las tiene todas consigo con los hombres de grandes negocios.
Entre los principales temas a definir figura la renegociación de la deuda para poder recuperar las inversiones a largo plazo, tal como lo destacó el presidente de IDEA, Oscar Vicente. Justamente, un reclamo de equilibrio en la negociación y el trato con los acreedores, fue otro de los planteos más escuchados.
La necesidad de una mayor y más efectiva acción respecto de la seguridad física y jurídica aparece también ahora en el primer plano de los reclamos al Gobierno. Luego de los graves episodios de secuestros que se multiplicaron en las últimas semanas, el clamor de una lucha contra la inseguridad se escuchó fuerte en Mar del Plata. En el caso de la seguridad jurídica no sólo se considera a la que emana del Estado nacional, sino también la que proviene de aquellos gobiernos provinciales cuyas legislaciones no están acordes con un mundo globalizado.
Para afianzar la reactivación, prioritariamente basada en el consumo del mercado interno, los hombres de negocio consideran imprescindible, además de la confianza, que el Gobierno incentive los créditos y la inversión.
Los empresarios son conscientes, además, de que el período de desinversión no podrá prolongarse por mucho tiempo más y que, en algunos casos, resulta perentorio inyectar capitales. Esto se da, por ejemplo, en aquellas industrias dedicadas a la exportación o sustitución de importaciones que ya han ocupado toda su capacidad fabril ociosa. También apremia la inversión en las empresas privatizadas que brindan servicios públicos.
En estos casos, si bien los industriales prevén optimizar el funcionamiento de sus plantas innovando servicios o lanzando nuevos productos, sólo un pequeño porcentaje adelanta que tomará más personal.

Buenos Aires en punta
Las futuras inversiones industriales estarían enfocadas hacia la provincia de Buenos Aires, aunque la apuesta también podría llegar a determinadas zonas del interior.
En el caso específico de la Asociación Empresaria Argentina, además de hacer hincapié en la necesidad imperiosa de la financiación, reclama al Presidente una justa distribución de la coparticipación federal y poner fin a la doble indemnización.
Para analizar el escenario planteado en el país, LA GACETA entrevistó en esta ocasión a seis analistas. Dos de ellos, los economistas Oscar Liberman y Alejandro Suárez, dieron sus puntos de vista vía telefónica.El empresario Alberto Alvarez Gaiani y los economistas Bernardo Kosacoff, Miguel Kiguel, y Enrique Szewach respondieron a la requisitoria de nuestro diario en Mar del Plata.

EXPECTATIVAS
APRECIACIONES. Según la encuesta realizada por IDEA, el 10% de los empresarios considera que la situación económica del país está mucho mejor que el año pasado. Un 67% estima que se encuentra moderadamente mejor. Según el 18% está igual. Un 3% dice que está moderadamente peor, y solamente un 2% afirma que está mucho peor.

APORTAR IDEAS
RECLAMO. De acuerdo con una encuesta de la Asociación Empresaria Argentina (AEA), el 64% de los consultados está de acuerdo con que los empresarios aporten ideas para el desarrollo del país. Un 30% está "muy de acuerdo" y un 4% "en desacuerdo". Sólo el 1% figura "muy en desacuerdo", y el 1% no opinó.

PUNTOS DE VISTA


Entre la euforia y la incertidumbre total
Por Enrique Szewach

Economista - Periodista de radio y TV - Ex economista jefe de Fiel.
Comparando la actualidad con el pasado reciente, cuando había fantasías de un total apocalipsis del sistema económico, hoy nos enfrentamos con indicadores económicos que nos hacen pisar un terreno mucho más firme. Hay que evaluar, no obstante, que esta crisis tuvo un costo social enorme (caída de salarios, deterioro del mercado de trabajo, aumento de la pobreza y ruptura de los contratos). Pero en el orden económico ganamos tiempo. Hace mucho tiempo que la Argentina no tenía un esquema con un tipo de cambio flexible, superávit fiscal, superávit comercial de un 13% del PBI, estabilidad de precios, tasas de interés internacional notablemente bajas, precios excelentes de nuestros commodities, etc.El gran desafío es aprovechar este tiempo, porque existen muchos problemas pendientes. Hay que generar un clima de negocios de cohesión social, de confianza para recomponer los proceso de inversión, de generación de trabajo, de calificación de los recursos humanos, de inserción en los mercados externos. Se debe crecer para que el argentino recupere su dignidad.

Se debe trabajar en conjunto
Por Alberto Alvarez Gaiani

Presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA)
Veo con optimismo al futuro de la Argentina, lo que no quiere decir que no haya problemas para resolver. Debemos trabajar cada vez más en forma mancomunada el Estado y el sector privado.
Hay sectores que están más beneficiados que otros en este crecimiento de la actividad económica, caso de los exportadores o aquellos que sustituyen importaciones. En otro nivel están las industrias que producen para el mercado interno, que aún no se reactivó debido a la gran cantidad de gente que está por debajo de la línea de pobreza. Se deben crear nuevos puestos de trabajo para que la población pueda consumir más, lo que no será fácil ni en el corto plazo. El rumbo del Gobierno es el correcto y se está trabajando bien en las relaciones internacionales. Resultará clave para el futuro del país cómo se afiance la seguridad jurídica, cómo se solucionen los problemas intra-Mercosur, especialmente los problemas con Brasil y cómo se manejen las negociaciones con el ALCA.
La Argentina sigue en la mira desde el exterior y necesitará un tiempo para volver a ser un país creíble digno de inversiones.

Continuará la tendencia actualPor Alejandro Suarez
Economista e investigador del Centro de Estudios Bonaerense (CEB)
Con la devaluación se abrieron nuevos esquemas de negocios que tienen que ver con el frente exportador (no tuvo una reacción considerable) y con la sustitución de importaciones (fue la que obtuvo más ventajas). Este año, las exportaciones agropecuarias tuvieron importantes beneficios por el tipo de cambio.
Para 2004, en un esquema en el que no hay acceso al crédito, las empresas trabajarán con la capacidad ociosa remanente de la crisis, y es una incógnita hasta cuánto podrán seguir produciendo sin inversión.Hacia fines del año próximo será imprescindible la reaparición del crédito, de manera tal que pueda haber líneas para actualizar las inversiones. Por lo tanto, en 2004 continuará la tendencia actual.El tipo de cambio propenderá a la baja, aunque seguirá alto. El frente exportador crecerá fuertemente en varios sectores. El consumo repuntará junto con el aumento del salario real y con cierta alza del empleo. La tasa de crecimiento podría ser del 4%.

El condicionante del crecimiento es el créditoPor Oscar Liberman
Economista e investigador - Presidente de la Fundación Mercado
La Argentina está encontrando un estado de equilibrio en su macroeconomía. El país venía creciendo, recuperándose, pero ese crecimiento se desacelera y está entrando en un estado estacionario. En este nivel hay cosas buenas, como la estabilidad y que no se vean riesgos de disparos cambiarios, lo que genera un aceptable clima de negocios. Según el sector, la situación se abrirá en forma diferencial.La ecuación macroeconómica se está pareciendo mucho más a la de la era de la convertibilidad, que al momento de lo que fue la devaluación. En ese sentido, los sectores a los cuales beneficiaba la ecuación convertible -como el consumo y la inversión- se van a ver beneficiados. No así todo lo que tenga que ver con el gasto público y con las exportaciones. De todos modos, el ritmo de exportaciones de aquellos sectores que se están consolidando se mantendrá.
Hay algunos puntos en la agenda que dependerán mucho de lo que se haga o no desde el Gobierno. Si este empieza a estimular el consumo o da ventajas para la inversión se puede mejorar notablemente. También será importante avanzar en una reforma del sistema financiero.Hoy, el condicionante básico para el crecimiento es la falta de canalización del ahorro y del crédito.

Hay que pisar el aceleradorPor Miguel Kiguel
Economista - Director del Banco Hipotecario - Presidente del 39º Coloquio de IDEA
Hay mayor optimismo entre los empresarios, aunque esa visión no es generalizada. Existen sectores que todavía están sufriendo los cambios abruptos de las reglas de juego y el hecho de que no se hayan establecido otras nuevas. En el agro, en el sector exportador en general, en la sustitución de importaciones y en la construcción se aprecia un poco de dinamismo y se confía en que el período positivo se torne sustentable en la medida en que aparezca el crédito.
En el país, entre el 75% y el 80% del gasto de la sociedad es consumo (privado o público) y se constituye en la parte más estable (suele impulsarse con las exportaciones y las inversiones).
La inversión viene lenta, pero en sectores como en el de la construcción marcha bien y hasta hay un boom en el área privada de mayores ingresos. En equipos y maquinarias es escasa y en infraestructura privada viene más lenta todavía. Falta mucho camino por recorrer y debe recorrerse con orden. Si se fortalece el diálogo entre Gobierno y empresarios se generará más confianza y podrán destrabarse muchos problemas actuales. Por eso hay que pisar el acelerador.

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