El 9% de los tucumanos usa Internet y la mayoría tiene menos de 40 años

La ineficiente distribución de las fuentes de información y del nivel de los recursos crea un fenómeno de escalas globales y regionales.

09 Noviembre 2003
Por Emma Celia Andreotti
Ingeniera de la Universidad Tecnológica Nacional de Tucumán


El término brecha digital fue utilizado formalmente por primera vez durante la "Declaración del Foro Económico Mundial" celebrado en Okinawa en julio de 2000, en el cual se lo empleó para hacer alusión a la diferencia que se observa entre aquellas personas o grupos que tienen acceso a la tecnología digital e Internet y entre aquellos que no lo poseen.
Se trata de un fenómeno de escalas globales y regionales que está vinculado a la ineficiente distribución de las fuentes de información y el nivel de los recursos. Por otra parte, es casi axiomático aseverar que sin los niveles simbólicos educativos adecuados ciertas naciones no podrán formar parte de la red concebida con el nombre de la economía digital.
Básicamente el problema planteado por la brecha digital puede ser dimensionado considerando diversos parámetros de medición tales como los siguientes:

Parámetros de medición
Los temas que se tienen en cuenta con: conectividad, redes accesibles, disponibilidad del acceso, tipos de acceso, proveedores y costos, exportación e importación tecnológica, programas gubernamentales de acceso a la tecnología, E-Goverment, seguridad informática, protecciones legales e intelectuales, protección de la privacidad y firma digitalTambién se tienen en cuenta el capital humano, la cultura local, las habilidades y eficiencia en el mercado laboral y la calidad y educación.
En cuanto a los negocios electrónicos (E-bussines) pesan la competencia entre empresas de comunicación y la transparencia en el mercado de las telecomunicacionesEl fenómeno de la brecha digital se sustenta en dos tópicos fundamentales: conectividad y empleo de las tecnologías digitales (Learning Curve), que a su vez tienen fundamentos socioeconómicos.
No se trata solamente del problema de brindar acceso a las herramientas sino también reclama la necesidad de crear políticas, regulaciones, capacidades humanas para innovar y apropiarse de la tecnología para aplicarla en diversas áreas.

Buenos Aires y el país
Considerando la definición de brecha digital se analiza el fenómeno en términos cuantitativos y cualitativos entre Tucumán, Buenos Aires y el resto del país.
Estos son los indicadores promedio de los cibernautas argentinos:
Es hombre, tiene entre 20 y 29 años, es universitario y se ubica entre los miembros de la clase social alta y media alta.
En la Argentina los usuarios de Internet representan un 16% de la población,el 20% son hombres y 13%, mujeres.
Entre las principales características de quienes navegan regularmente en la Web y quienes no tiene acceso aparece que:
De los que navegan, el 40% esta constituido por universitarios.
El 57% pertenece a las clases alta y media alta; el 5%, a la clase media baja y baja y el 6% completó el nivel primario.
En el área metropolitana de Buenos Aires se radica el 80% de los usuarios de Internet, mientras que en el norte y en el sur de la Argentina la penetración de la red es muy baja.
Sólo el 56% de las pequeñas y medianas empresas argentinas tienen acceso a Internet. El 1% apenas supera los 512 kb en la velocidad de conexión; sobre una base del 805 firmas, entre 2 y 199 empleados, pertenecientes a Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Tucumán y Mendoza.

En la Provincia
El 9% de los habitantes del Gran San Miguel de Tucumán utiliza Internet, con el objetivo de visitar páginas Web, investigar un tema o enviar y recibir correo electrónico.
El perfil del internauta tucumano es menor de 40 años y del segmento social alto y medio alto. La franja de 25 a 34 años concentra el mayor caudal de conectados a la red.
Se estima que en Tucumán 50.000 personas acceden a la red a través de conexiones en hogares, el trabajo, cibercafés o locutorios.

Derivaciones
En sociedades en vía de desarrollo, con importantes y profundos déficits estructurales en materia tecnológica y social, la educación y las políticas públicas poseen un rol crucial para garantizar un acceso universal a las oportunidades que brinda la civilización digital. Pues para un desarrollo productivo, en las condiciones actuales de avances tecnológicos, se deber tomar en consideración las destrezas que demanda este nuevo paradigma.
Una mejor distribución de los activos simbólicos (conocimientos y destrezas) contribuye a una mejor distribución de los activos materiales. Debido que los activos simbólicos son capacidades que permiten comprender y operar competentemente a los nuevos paradigmas y a sus producciones, en una posición de igualdad de oportunidades, es relevante garantizar el ingreso a su generación y conceptualización.
En consecuencia, el acceso a una educación de calidad, comprendiendo por ello a un equilibrio entre las demandas sociales y una formación sustentada en valores humanos, es crucial para promover nuevos focos de crecimiento, progreso y desarrollo. Mejorar el perfil de las poblaciones de un país es una vía para alcanzar nuevos grados de progreso. Los hechos muestran que estamos en presencia de una realidad segmentada en cuanto a la capacidad de ingresar, permanecer y egresar a un sistema educativo, que por otra parte aún no satisface efectivamente las demandas sociales.
Por lo tanto a la luz de la evidencia, no es extraño considerar que la existencia de una brecha de características tecnológicas-digitales se prologue y profundice en nuestra sociedad, pues las bases mismas de la desigualdad y la segmentación aún no han sido superadas en sus fundamentos primarios.
La inequidad y la segmentación social han estado siempre presentes en el desarrollo de la región latinoamericana. En este contexto el desarrollo de políticas públicas o actividades privadas deberían tender a garantizar la universalidad en el acceso a nuevas oportunidades y por consiguiente un mayor bienestar.

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