Las personas con discapacidad pueden viajar gratis en cualquier ómnibus de la provincia

Se publicó en el Boletín Oficial la ley 8.625. Garantiza el acceso irrestricto al transporte público.

17 Oct 2013
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GRATIS AL ÓMNIBUS. Sólo habrá que mostrar el certificado de discapacidad. LA GACETA / FOTO DE INES QUINTEROS ORIO

Por fin es ley: luego de una pelea dura, el martes se publicó en el Boletín Oficial de la Provincia la norma que establece que todas las personas que cuenten con certificado de discapacidad pueden viajar en forma gratuita en cualquier ómnibus urbano e interurbano de toda la provincia.

"Queda garantizado dentro del ámbito provincial el acceso irrestricto y gratuito al transporte público de pasajeros a todas aquellas personas que tuvieran el certificado único de discapacidad. A fin de acceder a este beneficio, será suficiente la identificación personal del discapacitado y la sola presentación del certificado único de discapacidad". Este es el texto del artículo 2 de la nueva ley, que recibió el número 8.625 y que implica cambios muy importantes.

El primero de ellos es la extensión de la gratuidad a los colectivos de toda la provincia. "Antes, si tenía que tomar el 100 o el 102, o los que van a la Banda del Río Salí, por ejemplo, tenía que pagar", contó María Julieta Pérez, a quien LA GACETA sorprendió con la novedad. "Además, permitirá librarse del engorroso trámite que antes había que hacer en Aetat (Asociación de Empresarios del Transporte Automotor de Tucumán), que tenía la prerrogativa de evaluar una vez más todos los antecedentes y muchas veces, con personal no especializado. Eran horas de espera allí, y luego hasta meses de espera a que llegara el certificado, que, además, tenía costos", añadió. La ley además prevé que si el certificado establece la necesidad de que la persona con discapacidad viaje con acompañante, este también tenga pasaje gratis.

Historia de una pelea
El proyecto había sido presentado por el legislador José Páez y aprobado por unanimidad el 21 de diciembre del año pasado. "Pero, por algún extraño motivo -dijo Páez- no se publicaba en el Boletín Oficial, sin lo cual, la ley no entra en vigencia". "Fue necesario iniciar un juicio de amparo para que esto sucediera", añadió.

Uno de los motores de ese amparo fue Diana Israilev: ella trabaja desde hace mucho tiempo con el legislador Páez y fue una de las gestoras de la ley. Pero, además, convive desde hace años con una discapacidad motora: "sufrí un infarto de cabeza de fémur, y desde entonces conozco de cerca la tragedia de las personas con discapacidad. Haber participado de este proyecto fue una de las maneras que encontré para luchar contra la depresión: era la posibilidad de pelear por los demás, por los que no tienen los recursos que yo sí tengo a mi alcance para hacerme escuchar", contó. "Habíamos tenido muy buena respuesta en la Legislatura; el trabajo de la comisión de Familia, Niñez, Adolescencia, Adultos Mayores y Discapacidad fue muy bueno. Pero después tuvimos que recurrir a la Justicia para que se promulgara la ley... fue arduo, pero lo logramos", dijo muy satisfecha.
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