RESCATADO. El joven de 18 años estaba encerrado en una casilla de cuatro metros cuadrados. FOTO TOMADA DE NUEVODIARIOWEB.COM
05 Septiembre 2013 Seguir en 

SANTIAGO DEL ESTERO.- Una investigación por un robo a un local de electrónica condujo a un presunto caso de sometimiento a la esclavitud, cuando la Policía allanó una vivienda en el barrio Ramón Carrillo, de la capital de Santiago del Estero, y encontró a un joven de 18 años, encerrado en una casilla.
Según informó "Nuevo Diario", la pesquisa por el robo apuntó un sospechoso, conocido como “Tarántula”. En la requisa, los investigadores encontraron una gran cantidad de artículos electrónicos, de los que el dueño de casa, de 38 años, no supo justificar la tenencia, entre ellos dos CPU, dos LCD, equipos de audio y dos reproductores de video. Además, se encontró una notebook que reúne las mismas características que la sustraída en el comercio.
La sorpresa llegó cuando los uniformados accedieron al fondo de la vivienda, donde había una casilla de cuatro metros cuadrados, que anteriormente era utilizada como kiosco. Estaba cerrada con una cadena. Adentro, estaba un joven, encerrado y casi enceguecido por la falta de luz. Después de algunas averiguaciones, se supo que tiene 18 años y que padece retraso madurativo.
El dueño de casa dijo que el chico estaba encerrado porque se droga, y que había que tenerlo encadenado para que no recaiga. La Policía, sin embargo, sospecha que era utilizado como esclavo sexual. El chico vive en el barrio Sarmiento y hasta anoche se buscaba a su madre.
Según informó "Nuevo Diario", la pesquisa por el robo apuntó un sospechoso, conocido como “Tarántula”. En la requisa, los investigadores encontraron una gran cantidad de artículos electrónicos, de los que el dueño de casa, de 38 años, no supo justificar la tenencia, entre ellos dos CPU, dos LCD, equipos de audio y dos reproductores de video. Además, se encontró una notebook que reúne las mismas características que la sustraída en el comercio.
La sorpresa llegó cuando los uniformados accedieron al fondo de la vivienda, donde había una casilla de cuatro metros cuadrados, que anteriormente era utilizada como kiosco. Estaba cerrada con una cadena. Adentro, estaba un joven, encerrado y casi enceguecido por la falta de luz. Después de algunas averiguaciones, se supo que tiene 18 años y que padece retraso madurativo.
El dueño de casa dijo que el chico estaba encerrado porque se droga, y que había que tenerlo encadenado para que no recaiga. La Policía, sin embargo, sospecha que era utilizado como esclavo sexual. El chico vive en el barrio Sarmiento y hasta anoche se buscaba a su madre.
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