Los refuerzos aprobaron

Los refuerzos aprobaron

Ya habían jugado los clásicos, pero las caras nuevas debutaron oficialmente y lo hicieron bien.

FORCEJEANDO. Lenci lucha con Desvaux, una constante. FORCEJEANDO. Lenci lucha con Desvaux, una constante.
05 Agosto 2013
JUJUY.- (De nuestro enviado especial, Leo Noli) Torneo nuevo, vida y equipo nuevo en un Atlético que no pudo haber disfrutado de un mejor comienzo. Dejando de lado la historia que envuelve el hecho de haber sepultado una relación de 25 años sin alegrías ante el "lobo", el apartado refuerzos colmó las expectativas de Ricardo Rodríguez.

De pies a cabeza, esta formación es bien diferente a la del torneo pasado. Por diferencias futbolísticas y técnicas, no vale comparar. Por eso este análisis será aplicado directamente a los protagonistas del ayer que también serán los del mañana.

De los cuatro del fondo, solo Edgardo Galíndez es hombre de la casa. El gran misterio era si Nicolás Romat, Bruno Bianchi y Javier Malagueño podían mantener el ritmo de la pretemporada. Esto fue develado con estilo, porque pese a una que otra pifia que no llegó a mayores, hubo categoría de estos tres comensales. Entregaron seguridad, aun cuando perdieron pelotas aéreas en la cabeza de Matías Quiroga. Incluso, Bianchi tuvo dos claritas en ataque: estrelló un cabezazo en el ángulo de Hoyos y tiró arriba una volea clara de gol.

En el medio se vio lo mejor. Matías Carabajal es el bastión de la aduana. Es un perro de presa entrenado para romper el juego enemigo y también para entrar en sintonía con los que saben jugar a la pelota. Fue la figura. Su imagen, lamentablemente contrasta con la de Diego Barrado (alternó buenas y malas), Guillermo Acosta y Franco Canever. "Bebé" estuvo corto de vértigo y "Tato" de precisión. Pecó al fallar pases seguros y padeció cuando le hicieron el 2 x 1. Un punto a su favor, el centro que culminó en falta y penal para la visita.

Arriba también hubo pimienta, del lado de Luis Rodríguez y de Fabricio Lenci. La faena del ex Crucero del Norte se construyó en la cocina del "trabajo sucio": peleó cuanta pelota le pasó cerca y obligó a una zaga de papel a cortarle las intenciones con faltas. Es más, le hicieron un penal claro como el agua ("Yo lo cobraba", bromeó) que el juez Héctor Paletta dejó pasar por alto.

Luego ingresaron Víctor Píriz Alves y Martín Morel. Y cada uno dejó su firma. Sí, amigo, en Atlético hay equipo.

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