"Yo voy a Cannes aunque sea vestida con el batón del personaje. Cumplo años el 21, qué mejor regalo -declara Liliana Juárez (Alicia en la ficción)-. Me pidieron que no me tiñera el pelo y que me lo cortara como Dilma".
Cynthia Avellaneda (Lourdes): "yo adelgacé mucho por mi personaje".
"Yo engordé para que Cynthia parezca más flaca", se ríe Sergio Prina (Sergio).
"De mí querían que bajara de peso, pero no han podido", declara Nicolás Aráoz (Manuel).
Antonella Aparicio: "me pidieron que no me cortara el pelo; lo tenía larguísimo".
Imbuidos de sus personajes de pantalla grande, están contentos, piensan en voz alta, se inquietan. No es para menos: son parte del elenco tucumano de "Los dueños". Se conocieron en el grupo de teatro Gente no convencida, que lideran Toscano y Radusky. Ellos son los protagonistas y esta es la síntesis del diálogo:
S.P: -Soy uno de los peones que se hace cargo de muchas situaciones en la finca.
C.A: -Soy Lourdes, media hermana de Pía...
N.A: -Para mí fue muy divertido, si bien tengo un personaje bien chico; el tío de Buenos Aires.
L.J: - Soy la que atiende la casa, que recibe a los patrones, la que hace las empanadas y va al concurso de Famaillá, trata de mantener el orden entre los peones.

C.A: - El cine es una experiencia fuerte. Hay que dosificar ciertas energías; en una primera toma ponés todo y después hay que repetir muchas veces.
L.J: - Me sentí muy cómoda. Antes de rodar compartimos mucho tiempo con los caseros reales.
C.A: -Fue muy acertado que los directores nos propongan un proceso de muchos ensayos, que nos permitió afianzar los personajes en el lugar.

S.P: -Estábamos lejos de la ciudad; convivíamos en una casa hermosa. Eramos como una gran familia en Manchalá, Famaillá. En todo momento me pareció una película llena de vida, muy auténtica. Yo conocí a unos peones de Trancas y me iba a cabalgar con ellos, charlábamos mucho... hasta mi ropa es de ellos. Como actor me he sentido muy cómodo y con mucha libertad de parte de los directores.
C.A: -Tenía la impronta de Gente no convencida. Ellos vienen ya con una experiencia de trabajo y eso se revela ahora, aunque fuera una primera experiencia en muchos sentidos. Ahora la sensación es de felicidad.
D.A: -Para mí es el mejor lugar mundial al que podés aspirar en materia de festivales de cine. Cannes es el más artístico, sin dejar de lado la industria. Si había un sueño de máxima, ese era estar en Cannes. De todos modos es importante marcar que nadie hace una película pensando en competir en el Oscar, en Cannes o en Berlín. Cuando se dio lo del Incaa ya era espectacular poder hacer la película. Esa fue la primera gran reivindicación.
A.A: - Hace muchos años que como grupo soñamos legitimaciones como esta. Soñamos en la región y en el país a través de la ficción que creamos. Este es un sueño hecho realidad. Yo vivía muy de cerca el desarrollo del grupo, desde que hacen teatro hasta que empezaron a decir 'queremos hacer cine'. Y también soñamos con que la industria del cine sea posible en Tucumán: hay cosas que se fueron acomodando y abriendo posibilidades. No solamente tiene que ver con la apertura de la Escuela de Cine de la UNT, sino con la posibilidad de acceder a fomentos y a concursos. Como artista polifacética creo que en la última década muchos de los logros tienen que ver con que pudimos acceder a estos estímulos. Y además de llevar con mucha fuerza esa convicción de la gestión, de conformar la autonomía del artista, que indaga la realidad, que la siente, y la quiere compartir y mostrar.









