05 Mayo 2013 Seguir en 
"Soy el dueño de la finca, el padre de dos hijas -Pía y Lourdes-. En realidad son las protagonistas que tienen que debatir acerca de qué van a hacer con la finca, quién se va a quedar con la propiedad", comenta Juan Tríbulo -foto-, el nombre de mayor trayectoria en el elenco tucumano.
"Toscano y Radusky constituyeron hace ya tiempo un grupo de teatro -Gente no convencida- que hizo trabajos muy notables. Cuando me convocaron mis dos ex alumnos de la Facultad hace más de un año, porque habían ganado el concurso de opera prima del Incaa, y me ofrecieron un papel en 'Los dueños', yo acepté con gusto", recuerda.
"Empezamos a improvisar y el primer guión se fue transformando mucho. Había personajes que en el guión definitivo ya no aparecían. Cuando fuimos a filmar en Famaillá y en otra locación, el trabajo con los dos guionistas-directores fue estupendo: cómo conducían los actores, cómo planteaban la situación, cómo nos dejaban improvisar dentro de ciertos márgenes. Fue muy placentero trabajar con ellos y verlos trabajar", señala el maestro de actores.
La moviola
"Yo tenía a mi cargo cinco escenas -apuntó-. Cuando me presentaron el máster compaginado, de las cinco escenas que había filmado quedó una y media. Me sorprendió pero les encontré razón porque en el armado general eliminaron las escenas que diluían la línea principal del argumento. Y esto corroboraba una ley que es la de que la película finalmente se crea en la moviola, donde se tienen que tomar las decisiones sobre las mejores tomas y la mejor línea narrativa".
"Para mí es un orgullo haber participado de la única película latinoamericana en la Semana de la Crítica en Cannes. Y las imágenes que he visto son muy atractivas; el argumento es novedoso. Es algo que no he visto tratar. Tiene que ver con aquello de que la tierra es para el que la trabaja. Es un poco la anécdota al revés de lo que planteaba Bertolt Brecht en 'El círculo de tiza caucasiano'. No revelo argumento si digo que está muy bien planteado, con mucha ironía y con un humor muy sutil, para llegar a repensar quiénes son los verdaderos dueños".
"Toscano y Radusky constituyeron hace ya tiempo un grupo de teatro -Gente no convencida- que hizo trabajos muy notables. Cuando me convocaron mis dos ex alumnos de la Facultad hace más de un año, porque habían ganado el concurso de opera prima del Incaa, y me ofrecieron un papel en 'Los dueños', yo acepté con gusto", recuerda.
"Empezamos a improvisar y el primer guión se fue transformando mucho. Había personajes que en el guión definitivo ya no aparecían. Cuando fuimos a filmar en Famaillá y en otra locación, el trabajo con los dos guionistas-directores fue estupendo: cómo conducían los actores, cómo planteaban la situación, cómo nos dejaban improvisar dentro de ciertos márgenes. Fue muy placentero trabajar con ellos y verlos trabajar", señala el maestro de actores.
La moviola
"Yo tenía a mi cargo cinco escenas -apuntó-. Cuando me presentaron el máster compaginado, de las cinco escenas que había filmado quedó una y media. Me sorprendió pero les encontré razón porque en el armado general eliminaron las escenas que diluían la línea principal del argumento. Y esto corroboraba una ley que es la de que la película finalmente se crea en la moviola, donde se tienen que tomar las decisiones sobre las mejores tomas y la mejor línea narrativa".
"Para mí es un orgullo haber participado de la única película latinoamericana en la Semana de la Crítica en Cannes. Y las imágenes que he visto son muy atractivas; el argumento es novedoso. Es algo que no he visto tratar. Tiene que ver con aquello de que la tierra es para el que la trabaja. Es un poco la anécdota al revés de lo que planteaba Bertolt Brecht en 'El círculo de tiza caucasiano'. No revelo argumento si digo que está muy bien planteado, con mucha ironía y con un humor muy sutil, para llegar a repensar quiénes son los verdaderos dueños".









