Cuando la liberaron, en 1979, su hija ya tenía cinco años

En el TOF, la segunda jornada de 2013 en la megacausa "Arsenales II-Jefatura II" estremeció a los presentes por el relato de una testigo

09 Febrero 2013
La segunda audiencia del año por la megacausa "Arsenales II-Jefatura II" en el Tribunal Oral en lo Criminal Federal (TOF) se abrió con un testimonio que retrató la cruenta y escalofriante imagen de los horrores cometidos durante la última dictadura militar.

Ayer declararon Juana Rosa Peralta de Pedregosa, Dora María Pedregosa, Andrés Avelino Alarcón, Fernando Leopoldo Lelia y Raúl Edgardo Elías. La primera en dar su testimonio fue Juana Peralta de Pedregosa. "Fui secuestrada el 13 de abril de 1976 de la casa de mi madre", inició el relato de los hechos, con voz entrecortada.

Dijo que se encontraba en la casa de su madre, puesto que se disponían a festejarle el cumpleaños a su esposo, Alfonso Humberto Pedregosa, que era ferroviario y trabajaba en la localidad de Ranchillos. Él debía salir a las 21, pero nunca llegó a destino. A causa de esto, Juana precisó que se quedó con su bebé (de apenas ocho meses) en la casa de su madre; con su madre y tres hermanos.

Alrededor de las cuatro de la mañana -recordó- golpearon violentamente la puerta de la casa, que fue vencida pocos instantes después. En ese momento, de acuerdo a la testigo, ingresaron entre ocho y 10 civiles con el rostro cubierto, y preguntaron por ella. Para protegerla porque estaba embarazada, según relató, su hermana les dijo que ella era Juana. "Mi madre imploraba que no se llevaran a nadie", recordó. Una vez que lograron reconocerla, le pidieron su documento. "Se los entregué y procedieron a romperlo en trizas. Cuando mi madre preguntó por qué lo hacían, respondieron que a donde yo iba, no necesitaba documentos", ilustró.

Después, añadió, la trasladaron en auto, vendada, hacia la Jefatura de Policía. Contó que la golpearon con saña. "Llegamos a un lugar en el que se escuchaban llantos, alaridos, gritos y gemidos", describió. En ese Centro Clandestino de Detención, (CCD) la golpearon y torturaron, según agregó.

Aseveró que pudo reconocer los gritos de su marido y que en el lugar también reconoció a su cuñada, Dora Pedregosa. "Me acusaban de cosas que no respondía porque no entendía; me solicitaban mi nombre de guerra. No respondí nada porque no sabía nada de lo que me pedían", aseguró Peralta de Pedregosa. "Dos días estuve allí (refiriéndose a la Jefatura); me colocaron cables en la sien y me picanearon en todo el cuerpo, inclusive en...", intentó reconstruir, pero no pudo sostener su voz y tomó un sorbo de agua. Regresó al relato y añadió que, después, la llevaron a la escuela de Educación Física (hoy Facdef) a bordo de un camión, en el que las personas viajaban amontonadas.

Allí, según expuso ante el Tribunal Oral, pasaría gran parte de lo peor que le tocó vivir. En ese lugar, su embarazo comenzó a peligrar. Manifestó que la entrada y salida de gente era incesante, que las torturas eran ininterrumpidas, y que siempre se escuchaba música fuerte. En ese sitio logró ver a su marido, pero esa fue la última vez que supo de él. Alfonso Pedregosa está desaparecido desde entonces.

Luego, sostuvo, la trasladaron al Comando y al Penal de Villa Urquiza, y más tarde a Devoto. Dijo que su embarazo se complicó y que tuvo a su hijo en un hospital de Buenos Aires: el bebé nació con un kilo y 600 gramos de peso. "Los médicos me dijeron que nació con quebraduras y luxaciones", soltó entre sollozos. Allí llamaron a la abuela del recién nacido, que quedó a cargo de él. Estuvo 12 años en rehabilitación. "Me liberaron en el 1979. Mi (primera) hija ya tenía cinco años", finalizó.

Luego declaró su cuñada, Dora Pedregosa, secuestrada el 13 de marzo de 1976. Estuvo 16 días detenida por "investigaciones". También brindó su versión de los hechos Andrés Avelino Alarcón, por la desaparición de sus hermanos Justo Agustín Alarcón (secuestrado el 15 de julio de 1976) y Pedro Antonio Alarcón (secuestrado mientras repartía diarios en su bicicleta el 16 de abril de 1977). Ambos permanecen desaparecidos.

Raúl Edgardo Elías.- Detenido el 6 de junio del 76, en un Renault 12 rural color naranja. El operativo estaba a cargo de Félix Arturo González Naya, en el que también participaron el oficial ayudante Juan David Flores, y otro policía de apellido Ibarra. Fue llevado al CCD de Jefatura de Policía, donde permaneció vendado y esposado. Los torturadores, además de los nombrados, eran Roberto Heriberto Albornoz, Luis Armando De Cándido y un tal Chaile. Fue liberado el 9 de octubre de 1976.

Víctor Hugo Elías.- Era empleado de la UNT. El 29 de diciembre del 76, alrededor de las 20, mientras se encontraba trabajando en la inauguración del Museo Provincial, fue secuestrado por hombres vestidos de civil que se identificaron como personal de la Brigada de Investigaciones, dependencia a la que fue llevado. Al día siguiente su esposa Julia Lemme se dirigió a la Brigada donde le informaron que Víctor Hugo se encontraba detenido por averiguaciones de antecedentes. A la siguiente jornada, Lemme volvió a concurrir a esa dependencia, donde le informaron que esa noche Elías iba a ser dejado libertad, lo que nunca sucedió. Elías prestó declaración bajo tortura en la Brigada de Investigaciones o en el CCD Jefatura de Policía. Se presume que fue ejecutado.

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