Corte vertical

La visita del Presidente afecta la transversalidad

30 Septiembre 2003
El presidente de la Nación todavía está eufórico por el triunfo del misionero Carlos Rovira. La elección de un distrito pequeño como Misiones se transformó en un acto comicial emblemático para Néstor Kirchner, porque había sido dibujado como un duelo personal con Eduardo Duhalde, quien apoyaba a Ramón Puerta.
Tal vez suene exagerada la interpretación de ese resultado; sin embargo es un granito de arena más para la consolidación del ya afamado estilo K, que promociona el corte transversal de la política. Con él, de a poco, fue delegando poder a dirigentes por fuera de la estructura ortodoxa del peronismo.

Aterrizaje forzoso
El aterrizaje en Tucumán del hombre que viene del sur levantará aplausos y quejas. Algunos seguidores del gobernador electo, José Alperovich, se mostrarán hoy haciendo "pucheros" porque apostaban a que Kirchner no viniera a dar su respaldo a Julio Miranda, quien, a pesar de sus fotos con jugadores de Los Pumas, sigue sin levantar cabeza en su imagen. El estigma de la desnutrición es algo que está adherido a su gestión, aunque él no quiera. Alperovich hoy se mostrará pegado al Presidente y a Miranda, aunque siempre le hayan aconsejado no mostrarse demasiado con el titular del Poder Ejecutivo provincial.
Kirchner sabe que a él tampoco lo favorece mostrarse en los medios nacionales junto a Miranda. Eso puede ser leído como un duro golpe a sus famosos cortes transversales en la política que procura mostrar caras nuevas. Miranda tiene el desgaste de haber coqueteado con el poder, tanto con Carlos Menem como con Eduardo Duhalde.
El presidente de la Nación y Alperovich no serán los únicos que analizarán profundamente los resultados de esta visita. Quien más sufrirá el golpe será el Encuentro Popular Progresista. En los últimos días Julio Díaz Lozano y José Vitar, candidatos a senador y a diputado nacional, respectivamente, se presentaban como los referentes de la transversalidad del estilo K. Habían sido recibidos por el Presidente y también aparecían como los niños mimados. Vitar, incluso, compartió diálogos a solas con Kirchner y con su equipo.
Después de la visita presidencial, esa carta que guardaba bajo la manga el Encuentro sufrirá alguna devaluación, salvo que el propio Kirchner dé señales públicas de su interés por ver llegar a referentes de El Encuentro al Congreso de la Nación.
Ayer los mirandistas celebraban por partida doble. Una porque le habían ganado una pulseada a los alperovichistas, que anunciaban que no vendría Kirchner, y otra por los perjuicios que podrían sufrir Vitar y Díaz Lozano.

Varios rounds
El primer round de la semana no será ganado por los alperovichistas. Pero hay otros. Uno de ellos se dirimirá en la Legislatura actual, donde aspiran a lograr que el cuerpo se vuelva a reunir para conseguir algunas de las leyes que quiere el senador para gobernar más cómodo cuando llegue al poder.
Pensando en el futuro, también hay intereses en la Cámara que vendrá. A algunos operadores de Alperovich les cae más simpático que Sisto Terán esté en algunas comisiones clave antes que el farandulesco José Alberto Cúneo Vergés. Es que a este último lo ven como un incondicional de Miranda y, en cambio, Terán es considerado como más independiente.
En Tucumán cada uno atiende su juego. Miranda se preocupa por conseguir más de 200.000 votos para tener un triunfo inobjetable. Alperovich aceita su gabinete para aparecer como un gobernador distinto. En ambas partidos la mano de Kirchner es fundamental. Mientras tanto, hay resultados imprevisibles en las investigaciones judiciales que pueden causar estragos en la imagen de la provincia.

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