29 Septiembre 2003 Seguir en 
Si el parque 9 de Julio se continúa usando indiscriminadamente para jugar al fútbol, como ocurre en gran parte de sus ámbitos en la actualidad, terminará por desaparecer completamente ese césped que constituía uno de los atractivos de nuestro principal paseo. Sobre los efectos que la pisada humana tiene sobre el pasto, constituyen un ilustrativo ejemplo los ex jardines de la plaza Independencia, convertidos actualmente en un triste "piso de tierra".
Nadie puede discutir que el parque, en su carácter de "pulmón de la ciudad", debe tener espacios para albergar al popularísimo fútbol. Pero esos espacios deben estar demarcados y la autoridad tiene obligación de impedir que el juego se extienda libremente a otras superficies.
Es evidente que este tema, como el del vandalismo en las estatuas y la falta de seguridad general del paseo, solamente podrán solucionarse el día en que la Municipalidad, con la colaboración estrecha de la Policía, se disponga a hacer respetar las normas vigentes. Y a hacer cesar esa actual cultura del capricho y de la impunidad, que nos sigue causando un inmenso daño.
Nadie puede discutir que el parque, en su carácter de "pulmón de la ciudad", debe tener espacios para albergar al popularísimo fútbol. Pero esos espacios deben estar demarcados y la autoridad tiene obligación de impedir que el juego se extienda libremente a otras superficies.
Es evidente que este tema, como el del vandalismo en las estatuas y la falta de seguridad general del paseo, solamente podrán solucionarse el día en que la Municipalidad, con la colaboración estrecha de la Policía, se disponga a hacer respetar las normas vigentes. Y a hacer cesar esa actual cultura del capricho y de la impunidad, que nos sigue causando un inmenso daño.







