09 Enero 2013 Seguir en 
Unos 70.000 bomberos australianos luchan ayer contra centenares de focos de incendio, en medio de una ola de calor (con temperaturas superiores a los 45 grados) e intensos vientos que dificultan el trabajo, en el sudeste del país. El fuego sin control arrasa todo lo que está a su paso en amplias zonas y provocó cuantiosos daños económicos y una decena de desaparecidos, pero no hay víctimas mortales confirmadas. Las autoridades sospechan que algunos de los frentes de incendio fueron provocados. (Reuters)







