Todo o nada

El mirandismo se juega las últimas fichas.

26 Septiembre 2003
Por Marcelo Aguaysol

Como en un juego de tira y afloja, el mirandismo pone sus últimas fichas antes de entregarle el poder a José Alperovich. Como ya es una tradición, las peleas interpoderes vuelven a dibujarse en el horizonte político de Tucumán. Las dilaciones para analizar el proyecto de Presupuesto de este año esconden fuertes encontronazos internos en el Partido Justicialista.
Públicamente, el gobernador Julio Miranda salió a decir que sería correcto que la iniciativa de gastos y de ingresos de la provincia sea tratada por la próxima composición legislativa. Sin embargo, ese fue un velado mensaje hacia los actuales legisladores. En la Casa de Gobierno se comenta que al mandatario ya no le interesa lo que hagan o dejen de hacer en la Cámara. "Es una apuesta a todo o nada", observan sus colaboradores.
Ese distanciamiento no perjudicará a la actual gestión; mucho menos a los legisladores, que prácticamente agotaron la partida presupuestaria de este año. Es allí donde se le enciende la luz roja al futuro gobernador. Con el presupuesto agotado y con el anuncio oficial de que Miranda se irá pagando los sueldos de este mes, los conflictos se trasladarán hacia la próxima administración, que debe reunir los recursos para abonar los sueldos a los empleados públicos. Esas disputas no quedarán en la anécdota. Antes de dejar el poder, el 29 de octubre, Miranda quiere elevar a la Legislatura el proyecto de Presupuesto del año próximo. Sería sólo una formalidad, un cuadro analítico de las proyecciones financieras para 2004 que, seguramente, Alperovich ordenará retirar de la Cámara, apenas se siente en el despacho gubernamental de la Casa de Gobierno.
Durante el examen que rendirá hoy el mirandismo ante el gabinete alperovichista, en San Javier, se pondrán en la mesa de debate las acciones encaradas por la actual gestión y los temas que quedarán pendientes para la que asumirá a fines de octubre. Uno de los temas a analizar seguramente será el Presupuesto 2004 que, entre otras pautas, contempla un crecimiento del gasto de casi 5% respecto de los $ 1.003 millones presupuestados para este año. Además, en el rubro ingresos se proyecta un incremento de casi el 10% respecto de este año.

Señales del Palacio
Con la presión del Fondo Monetario Internacional hacia las provincias argentinas, el nuevo Gobierno tendrá un fuerte desafío para el año próximo. La meta fundamental es que Tucumán no debe cerrar el ejercicio con déficit fiscal. Algunos técnicos del Ministerio de Economía consideran que están dadas las condiciones para que, por primera vez en mucho tiempo, Tucumán revierta su cuadro deficitario y termine el ejercicio sin las cuentas en rojo. Eso, obviamente, dependerá de la conducta fiscal que tengan los próximos funcionarios.
Antes, Alperovich tendrá que negociar en el Palacio de Hacienda de la Nación el Plan de Financiamiento Ordenado 2004. Hasta ahora, en la Casa Rosada no hay intenciones de contribuir con ayudas financieras para solucionar los problemas de las provincias. Sin embargo, el FMI puso plazo para que los gobernadores presenten sus proyecciones para 2004. A mediados de febrero próximo, Alperovich tendría que estar firmando el pacto fiscal con la Nación.
Ese acuerdo, entre otros puntos, contemplará una fuerte presión tributaria en las provincias, con la ayuda de los organismos impositivos nacionales, como una de las fuentes de financiamiento para el gasto público. No contemplaría incrementos masivos en los salarios estatales, otra de las materias pendientes del Gobierno. Sin embargo, hay quienes piensan que una salida de coyuntura sería mantener la ayuda de $ 40 que el Estado dio a los estatales a principios de año. Sólo hay que esperar que Alperovich anuncie su plan de gobierno y defina su gabinete.

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