Saludo a la bandera

Los efectivos deben mostrar su respeto a la enseña patria en toda circunstancia.

26 Septiembre 2003
El miércoles por la noche, terminada la multitudinaria procesión de Nuestra Señora de La Merced, el Batallón de Exploradores de Don Bosco (que había asistido a toda la ceremonia) se formó para retirarse desfilando hacia su cuartel, a los sones de la banda de música. Desde la vereda de la plaza Independencia, muchas personas seguían con simpatía el paso de los exploradores, como lo demostraban sus aplausos.
No dejó de llamar la atención a la concurrencia, que el personal uniformado de la Policía que se hallaba frente a la Casa de Gobierno -tanto en la calle como en las escalinatas- no adoptara la posición de "firme", ni realizara el saludo reglamentario, cuando pasaba desfilando el abanderado del batallón.
Es posible que la omisión haya sido resultado de una inadvertencia. Pensamos, de todas maneras, que tal actitud debe ser corregida por las autoridades de la fuerza, para futuras ocasiones. Frente al paso de la bandera en desfile -al igual que cuando es izada o arriada- o ante la ejecución del Himno Nacional, todo uniformado debe ponerse en firme y saludar, como expresión de respeto al símbolo nacional. Así lo expresan, tenemos entendido, los reglamentos vigentes, en cláusulas de muy antigua data.

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