24 Septiembre 2003 Seguir en 
El peatón de la ciudad de San Miguel de Tucumán a cada momento ve puesta en riesgo su integridad física, a causa de los obstáculos que exhibe la vereda. No hablamos sólo del embaldosado faltante o de los cráteres sin tapar (temas recurrentes de este comentario), sino también de los restos metálicos que se yerguen sobre esa superficie, y que, por su pequeña dimensión, muchas veces no pueden ser percibidos a simple vista por el caminante.
Esos restos son de diversa procedencia. A veces se trata de varios centímetros que quedaron de una columna metálica que fue cortada en algún momento. En otras ocasiones, son tornillos que pertenecían a alguna estructura ya retirada, o la armazón de un recipiente para basura. Todo esto sobresale del nivel de la acera, y crea el peligro de un tropezón con la consecuente caída.Esta última, como lo hemos subrayado varias veces, puede resultar muy grave cuando se trata de personas añosas o enfermas. Creemos que la Municipalidad debiera revisar las veredas y extraer tales restos, como una medida que redundará en beneficio de los usuarios de la vía pública.
Esos restos son de diversa procedencia. A veces se trata de varios centímetros que quedaron de una columna metálica que fue cortada en algún momento. En otras ocasiones, son tornillos que pertenecían a alguna estructura ya retirada, o la armazón de un recipiente para basura. Todo esto sobresale del nivel de la acera, y crea el peligro de un tropezón con la consecuente caída.Esta última, como lo hemos subrayado varias veces, puede resultar muy grave cuando se trata de personas añosas o enfermas. Creemos que la Municipalidad debiera revisar las veredas y extraer tales restos, como una medida que redundará en beneficio de los usuarios de la vía pública.







