Tarde

Lamentos del gobernador con letra de tango.

23 Septiembre 2003
En los últimos actos proselitistas el gobernador Julio Miranda cerró sus intervenciones a ritmo de tango. Claro que se tomó algunas licencias creativas: si las escuchara José Canet (autor de la letra y de la música), se agarraría de los pelos porque cambian el sentido de aquel tema que compuso en 1947 y que tituló "Tarde".
"Y, aunque quiera quererte ya no puedo,/ porque dentro del alma tengo miedo./ Tengo miedo que se vuelva a repetir/ la comedia que me ha hundido en el vivir./ Todo lo que di,/ todo lo perdí.../ Siempre puse el alma entera/ de cualquier manera/ soportando afrentas/ y al final de cuentas/ me quedé sin fe/....".
Así escribió la tercera estrofa Canet. Para el candidato a senador comienza cuando habla de poner el alma y concluye afirmando "y al final de cuentas, no perdí la fe".

Heridas
Sin dudas, Julio Antonio Miranda no perdió la fe de llegar al Senado de la Nación, más aún cuando cuenta con el aparato del peronismo para que lo ayude a llegar a ese objetivo final. Pero tal cual lo anticipa el nombre del tango, llega tarde a esta cruzada cuando su gestión dejó verdaderas "heridas que no cierran y sangran todavía".
La desnutrición, las plazas de la violencia, la quema de una edición dominical completa de LA GACETA e intentos de avasallamiento sobre el Poder Judicial cuando la investigación caía sobre el Ejecutivo no se se olvidan. Es cierto que muchos de los errores no fueron impulsados directamente por el mandatario. Sin embargo, sus errores de conducción hacia adentro del Partido Justicialista fueron determinantes para que el desgaste fuera impiadoso sobre Miranda. El tiene la seguridad de que ganará pero su imagen está por debajo del piso.
"Error de haberte querido ciegamente/ perdido en un torrente de burlas y mentiras".
Eso dice en otra parte de su tango Canet, que el titular del Poder Ejecutivo prefiere no recitar en las reuniones partidarias para no identificar en medio de la multitud a muchas caras que en los últimos cuatro años lo dejaron en soledad. "Tarde me di cuenta que al final se vive igual fingiendo".

No están todos
"Voy en mi rodar sin esperar ni buscar amores...". El autor del tango llora sus frustraciones amorosas. Sin embargo, dibuja la situación del mandatario provincial, que añora los gestos presidenciales de Néstor Kirchner antes que la fidelidad de muchos de los hombres y de las mujeres que pasaron cuatro años de lujo de la mano de Miranda. Satisfizo caprichos verdaderos pero también los injustificados, en nombre de la tan mentada paz social. Consiguió evitar aquellas protestas callejeras que hacían llorar a los generales y obligaban a renunciar a los intendentes, pero jamás consiguió levantar su propia imagen. A la hora del balance, el candidato a volver al Senado siente cómo el propio José Alperovich, que saboreó las mieles del peronismo en la campaña electoral, prefiere mantener distancia y sólo aporta lo justo para evitar problemas. Lo mismo ocurre con varios de los legisladores que el 29 de octubre dejarán la Cámara.
Lo cierto es que en este juego de toma y daca en que se convirtió la política tucumana hubo graves errores de conducción -especialmente del mandatario- y una gran mayoría de la dirigencia se olvidó del bien común y de las responsabilidades para estar alineados en el bienestar propio. El PJ corre riesgos en los comicios del 26 de octubre porque las disculpas llegan tarde y la sociedad puede ser dura a la hora de votar.No ves que la pobre está cansada,/ deshecha y maltratada por tanto padecer. Así concluye el tango de Canet...

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