Salta sedujo a la pianista Martha Argerich

Mientras la vecina provincia invierte en cultura, Tucumán retrocede cada día más en esa materia.

23 Septiembre 2003
Es lamentable. En los últimos lustros, Salta siempre puede; Tucumán, no. Ellos tienen un gobernador preocupado por la cultura porque sabe, además, que turismo y cultura van de la mano; los tucumanos, no. Ellos imitaron la mística de uno de los rectores que tuvo la UNT, Horacio Descole, quien en 1948 creó la Orquesta Sinfónica -a través de un certamen internacional- que llegó a ser una de las mejores de Sudamérica en la década de 1950. Los salteños hicieron lo mismo en 2001 y el conjunto orquestal -en el que tocan varios tucumanos-, subvencionado por la provincia, es uno de los principales del país.
Tucumán les prestó la Sinfónica -Salta nunca tuvo- para que los directores pudiesen rendir el concurso. En la provincia tenemos dos conjuntos que se debaten en la agonía por falta de estímulo, magros salarios y ausencia de concursos. El gobernador salteño le pagó a una empresa porteña $ 18.000 para que restaurara el viejo piano de cola Steinway y lo pusiera a tono con el excelente nivel de la orquesta. En Tucumán, desde hace años ninguno de los pianos sirve y nuestro mandatario sigue preocupado en cómo atornillarse al poder.
La argentina Martha Argerich, una de las pianistas más notables de todas las épocas, se presentaba en Salta anoche junto con los dos ganadores del certamen que lleva su nombre. Su presentación costó U$S 10.000, una gran parte de los cuales fue aportada por la Fundación Teatro Colón. Alrededor de 100 chicos de bajos recursos, menores de 20 años y estudiantes de música pudieron asistir al concierto, gracias a que una fundación costeó las entradas. Mientras Salta avanza, Tucumán se va al descenso.

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