Milanesas sí, ¿y teatros?

Por Julio Marengo 03 Diciembre 2012
Resulta que ahora todos son devotos de San Chacho, el milagroso del aceite y de la cebolla  que guarda un secreto como el de la receta de la Coca Cola. Anoche había que esperar hasta 100 números para ser atendido. Y la gente aguantaba, ya sea por nostálgica, por cholula... o porque estaba con hambre.
De todas las cosas que se hablaron sobre el tema Chacho el twittero tucumano Esteban Mulki (@estebanmulki) cantó la justa: "no es un monumento, es un negocio", dijo, apuntando a los fieles que asistieron al funeral de la sanguchería, pero que, fuera del show, ya habían cambiado de paladar hacía rato. Seamos sinceros, ¿hace cuánto no llenaba? O mejor, ¿por qué no llenaba?
Chacho se convirtió en cuestión de Estado: según la propia Estela de Leguizamón, viuda del sanguchero, el gobernador Alperovich la hizo llamar por su hijo para saber por qué cerraban. Qué curioso: pronto cerrará El Círculo de la Prensa y los tucumanos nos quedaremos con tres teatros menos. Esperemos que también alguien levante un teléfono para saber qué necesitan.

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