Los casos comenzaron a tener un rostro y una historia en la sala de audiencias. Durante la mañana de ayer, declararon los primeros testigos -de una lista que suma más de 600- de la megacausa por crímenes de lesa humanidad "Arsenales II-Jefatura II". La etapa testimonial debutó con fuertes cruces entre los miembros del Tribunal Oral en lo Criminal Federal (TOF), los querellantes, los defensores de los imputados e, inclusive, uno de los procesados. El horror de los relatos y la tensión fueron las protagonistas excluyentes de la novena jornada del proceso.
"No lo busquen más"
Una noche de llovizna en la que sospechaban que "podría pasar algo". Los golpes en la puerta de la casa de Mate de Luna al 3.000. "¿¡Quién es, carajo!?", el grito de José Chebaia. "¡El que se mueve, un tiro en la cabeza!", la amenaza de los hombres vestidos con ropa oscura y botas. "Uno de ellos le preguntó a su hijo, que estaba en la cama (Rubén Chebaia), quién era. Como no contestó, le puso un arma en la cabeza. Tiempo después lo identifiqué. Es ese que está sentado ahí, Roberto 'Tuerto' Albornoz". "Operativo 12 cumplido", el balance de otro de los intrusos.
El abogado Daniel Villagra caracterizó de esa manera la madrugada del Golpe (24 de marzo de 1976) en la que el entonces secretario de Planeamiento, José Chebaia, fue secuestrado. Esa primera mención de Albornoz generó molestia en el represor, que comenzó a dialogar con sus abogados. Sin embargo, luego se calmó.
Villagra comentó después que pusieron la denuncia y que intentaron localizarlo. Hasta que un sacerdote relacionado con las fuerzas de seguridad los desanimó: "no lo busquen más". El ex funcionario permanece desaparecido desde entonces; sin embargo, su foto sostenida por allegados siguió la declaración desde la primera fila de la sala. "Dos años después, el mismo grupo secuestró a mi hija y a mi esposa y robaron todo en la casa en la que vivíamos. Ladrones. Albornoz dijo que había que quemarlas a las dos junto a todos los libros", recordó Villagra.
Luego, el defensor oficial, Ciro Lo Pinto, interrogó al testigo. Contrastó algunas de sus respuestas con una declaración que había hecho en 2003 y marcó supuestas contradicciones. Entre ellas, que antes no había identificado a Albornoz. "El miedo no deja ver a veces; usted no vivió ese terror. Tiraban gente muerta en la calle", respondió Villagra. Inmediatamente después, Albornoz comenzó a gritarle con ira. Se paró y lo señaló. "¡Voy a demostrar que es un mentiroso!", bramó mientras los defensores y custodios intentaban calmarlo. Villagra, también a los gritos, retrucó: "¡usted es un ladrón y el mentiroso!".
A continuación, las preguntas de la defensora Julieta Jorrat sobre su actividad como militante y otros detalles del contexto político irritaron al letrado. "Estudie; si supiera de historia no preguntaría estas cosas", rechazó Villagra. "No es un imputado, es un testigo", interrumpió el fiscal Leopoldo Peralta Palma.
Otro testimonio
Antes que el abogado, había pasado por frente a los jueces su colega Laura Figueroa, que representa a la mayor cantidad de víctimas. Precisó los detalles del secuestro de Celia M. (pidió resguardar su identidad), una joven estudiante de la UNT que era compañera de una hermana suya.
"Estaba estudiando en mi casa una madrugada cuando la llamó su mamá para que vaya urgente a su casa", inició Figueroa sobre lo ocurrido en octubre del 76. Contó que la llevó en su auto y, al llegar, un hombre extraño les abrió la puerta. "Nos encerraron en una sala y se la llevaron. Comenzó la desesperación. No me explico cómo no me llevaron a mí, que era delegada gremial en una repartición estatal", reflexionó.
Recordó que los familiares de Celia hicieron gestiones y que fue liberada recién a las dos semanas, tras pasar por el Arsenal. "Llegó en un estado lamentable, fue un antes y un después. Al pasar por el infierno ya no son los mismos", dijo angustiada. Figueroa aportó luego que la víctima había sido novia de Julio César Campopiano. El secuestro y muerte del chico de 20 años -ocurrido a horas del secuestro de Celia- es la causa "madre" del Arsenal. Figueroa también mantuvo algunos cruces con los defensores. "Me deja preocupada esta audiencia. Escuché gritos, improperios y preguntas fuera de lugar. Es una vergüenza que los testigos seamos interrogados como imputados", concluyó.
Las querellas, en conjunto, cuestionaron el accionar de los defensores y pidieron respeto para los afectados. Durante la tarde declararon otros testigos, y se reiteraron los entredichos, aunque sin la agresividad de la mañana.
234 crímenes por resolver
(Los nombres de las víctimas -y casos- aparecerán a diario por grupos, en el orden en el que figuran en los expedientes judiciales) Miguel Angel Núñez (secuestrado)
Fue detenido en mayo del '75 por un grupo de policías. Fue trasladado a la "Escuelita de Famaillá", donde fue torturado. Luego, fue llevado a los penales de Villa Urquiza y Rawson. Lo liberaron en el '83.
Carlos Moisés Núñez (secuestrado)
Hermano de Miguel Ángel, fue secuestrado en mayo del '75. Lo llevaron a la Jefatura y luego, a un lugar donde escuchó a su familiar. Fue interrogado y torturado. Luego, lo liberaron.
Juan Carlos Castro (desaparecido)
Era policía y trabajaba en La Reducción. En abril del '77, se subió a un Falcon con tres agentes. Nunca llegó a su casa. Estuvo en la Brigada, habría sido ejecutado. Está desaparecido.
Salvador Navarro (DESAPARECIDO)
Fue detenido en julio del '76 en una finca en Tafí Viejo. Estuvo en la Brigada de Investigaciones, donde fue torturado. Al mes fue puesto en libertad. Murió en el '86.
Berta Soldati (desaparecida)
En julio del '76, la trabajadora social fue secuestrada de su trabajo y llevada al CCD de la Jefatura. Fue torturada y habría sido ejecutada. Permanece desaparecida.
Carlos Soldati (secuestrado)
Hermano de Berta, lo secuestraron de su casa en Simoca en septiembre del '76. Estuvo en el CCD del ex Ingenio Nueva Baviera y en la Jefatura. Allí fue torturado y luego, liberado.








