La pirotecnia verbal tapa el debate de fondo

El combate por las elecciones de octubre no oscurece las luchas por el nuevo esquema de poder.

21 Septiembre 2003
Por Carlos Abrehu

El escenario político tucumano ganó en movilidad, pero las acciones de los actores se superponen. Se mezclan los proyectos electorales con otros de naturaleza institucional, mientras una extensa transición no deja de suscitar interrogantes múltiples. El proyecto transversal de Néstor Kirchner triunfó con Aníbal Ibarra en la Capital Federal y coexiste con la solidez del aparato del PJ tradicional en la mayoría de las elecciones celebradas en las provincias. Dentro de una semana, las dos concepciones chocarán en Misiones: el gobernador kirchnerista Carlos Rovira -por fuera del PJ- con el candidato peronista Ramón Puerta -avalado por Eduardo Duhalde-.
En medio de esas tensiones intestinas del peronismo, la UCR mostró una incipiente recuperación, que le devuelve mayor protagonismo en la política nacional. Al economista liberal Ricardo López Murphy le fue mal en esa sucesión de comicios, pero la caída de Mauricio Macri favoreció al jefe de Recrear. Mejor parada salió Elisa Carrió (ARI) de las pruebas electorales, aunque no alcanzó el volumen de votos de abril.
La gravitación de los resultados nacionales en la puja del 26 de octubre es interpretada de distinta manera por los círculos politizados. El oficialismo descuenta que Kirchner proyectará a la victoria a los candidatos Julio Miranda y Gerónimo Vargas Aignasse. "Estamos bien en los sondeos", explica escuetamente una alta fuente del comando de campaña. La dirigencia se encolumna tras la lista del Frente Fundacional para el Cambio en esta capital y en el interior, destaca la fuente.
Sin embargo, Miranda no ocultó su malestar por la falta de cooperación de algunos legisladores electos de la capital. A estos les sacó en cara que habían recibido ayuda oficial para los comicios del 29 de junio, durante un almuerzo en el Hipódromo. Le respondieron que a sus sublemas nadie les había costeado la tarea proselitista.

Interpretaciones dispares
El viraje más novedoso lo constituyó el duro ataque al ex gobernador Antonio Bussi. Miranda lo tildó de "genocida" y Alperovich de "asesino". Este argumento político estuvo ausente en la lucha que concluyó el 29 de junio. Incluso, se ignoró el fastidio que exteriorizó Kirchner el 9 de julio, a raíz del pronunciamiento popular que consagró a Bussi intendente electo.
La radicalización del discurso oficialista coincidió con la reapertura de causas por violaciones a los derechos humanos en los juzgados federales locales y con el retorno del juez Rodolfo Canicoba Corral a la escena. Tras excusaciones de otros magistrados, ese juez federal se hizo cargo de las actuaciones judiciales del comando del primer cuerpo de Ejército, que rozarían al jefe de Fuerza Republicana.
Desde el bussismo, se entiende que los mirandistas acuden a ese recurso por necesidades de orden electoral.
"Están nerviosos", comentó el diputado Ricardo Bussi. En su derredor se afirma que FR está en mejores condiciones organizativas y políticas que en junio último, a la vez que pronostican un más eficiente control del escrutinio general.
El cruce de acusaciones pretende instalar la idea de una polarización centrada en torno de los candidatos del frente oficialista y del bussismo. La hipótesis genera enojo y preocupación en el Frente Unión por Tucumán (FUT). "Es pura pirotecnia electoral entre los socios de junio", coinciden los candidatos José Ricardo Ascárate (UCR), Gumersindo Parajón (Pueblo Unido) y José Páez (DC). Estos reclaman que se discuta desde ya un proyecto de coparticipación federal que defienda los intereses provinciales y que no sea el subproducto de las conveniencias del duhaldismo. La irrupción del Encuentro Progresista -José Vitar y Julio Díaz Lozano- incorpora otro protagonista a la vida política, que busca hacer pie en el peronismo disidente.
Esa sociedad pluripartidaria -el socialismo popular de Rodolfo Succar es otro de sus integrantes- mantiene contactos estrechos con la Casa Rosada. Con Díaz Lozano y Vitar se trata de plasmar la versión tucumana del corte transversal de las fuerzas políticas que estimula el kirchnerismo.
El binomio Esteban Jerez-Pablo Walter, con el Frente Cívico, no cesa en su política de hostigamiento a Miranda. La figura del gobernador será atacada en forma creciente, en una estrategia de diferenciación.
Existe un agudo déficit de ideas en la agenda pública. Los golpes y contragolpes entre los candidatos desplazaron a los temas de interés nacional que afectan a la provincia.

Las otras tensiones
El esquema de poder de la Legislatura que advendrá el 29 de octubre no termina de definirse por el lado del oficialismo.Fernando Juri -vicegobernador electo- no perdió el tiempo tras su proclamación, echando por tierra algunas predicciones.
De entrada, empezó a tejer finamente por la candidatura de su primo Fernando Juri Debo para la presidencia subrogante de la Legislatura, en distintos conciliábulos reservados y públicos. Oficialistas y opositores de distinta procedencia partidaria conocen de ese pensamiento de primera mano. Enfrente de Juri Debo se erigió como contendiente el actual ministro de Economía, José Alberto Cúneo Vergés. La victoria de este sería muy vista por Miranda y por Alperovich. "Va a dar pelea", anticipan algunos. El presidente subrogante sería, en este caso, un hombre confiable para la Casa de Gobierno.
El peronismo que discrepa con actitudes del sucesor de Miranda ve en Fernando Juri una opción de poder. La probable ausencia de predominio peronista en las cabezas de los ministerios es algo que empuja a refugiarse en la Legislatura.
Si Juri desistiera de jugar a fondo por su primo Juri Debo, se habría acordado un modo de convivencia que no lesionaría a Alperovich.
El gobernador electo no se ha cansado de repetir que debe su gobernación al peronismo. No obstante, las decisiones concernientes a la composición del próximo gabinete no satisfacen a muchos dirigentes. "Van a contramano de la prédica", aseguran.
Las negociaciones por la presidencia subrogante no dejaron a un costado la exigencia de cambiar la imagen del Poder Legislativo. En esa puja, el vicegobernador electo ha insistido en que se mantendrá firme, aunque quede casi en soledad. El tiempo dirá.

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