28 Noviembre 2012 Seguir en 
NUEVA YORK/BEIRUT/DAMASCO.- El régimen de Siria está atacando con bombas de racimo, las que están condenadas internacionalmente por el daño indiscriminado que causan, denunció la organización de derechos humanos Human Rights Watch (HRW).
En base a la declaración de testigos y a los videos aportados, se supo que el domingo la aviación del presidente, Bashar al Assad, arrojó este tipo de munición contra un parque de juegos en las afueras de Damasco, y mataron a once niños y muchos otros resultaron heridos. HRW presentó pruebas de que un MiG-23 del Gobierno lanzó tres proyectiles en una zona de las afueras de la capital, donde hay fuerte presencia de la oposición.
Las bombas eran, al parecer, del modelo RBK-250/275 de fabricación soviética. Un video muestra decenas de explosivos que no estallaron, del tamaño de botellas de agua pequeñas, que constituyen un grave peligro. Las bombas de racimo están prohibidas porque no son certeras.
Pese a la denuncia internacional, aviones oficiales volvieron a atacar ayer varias ciudades del norte (se lanzaron bombas de barril, como se llama a cilindros cargados con explosivos y gasolina) y este del país, y se multiplicaron los combates en Damasco, donde los rebeldes se enfrentaron al Ejército en el suburbio capitalino de Kfar Souseh, situado en los alrededores de la zona céntrica donde se ubica la vivienda de Al Assad.
Se estima que unas 40.000 personas han muerto en Siria desde marzo del año pasado, cuando unas protestas inspiradas por la Primavera Árabe estallaron contra el régimen. Los rebeldes han capturado al menos cinco instalaciones militares en los últimos 10 días, en una firme ofensiva que aisló el norte de la capital, mientras espera una ayuda internacional con armas, en especial para prevenir los bombardeos. (Reuters-DPA)
En base a la declaración de testigos y a los videos aportados, se supo que el domingo la aviación del presidente, Bashar al Assad, arrojó este tipo de munición contra un parque de juegos en las afueras de Damasco, y mataron a once niños y muchos otros resultaron heridos. HRW presentó pruebas de que un MiG-23 del Gobierno lanzó tres proyectiles en una zona de las afueras de la capital, donde hay fuerte presencia de la oposición.
Las bombas eran, al parecer, del modelo RBK-250/275 de fabricación soviética. Un video muestra decenas de explosivos que no estallaron, del tamaño de botellas de agua pequeñas, que constituyen un grave peligro. Las bombas de racimo están prohibidas porque no son certeras.
Pese a la denuncia internacional, aviones oficiales volvieron a atacar ayer varias ciudades del norte (se lanzaron bombas de barril, como se llama a cilindros cargados con explosivos y gasolina) y este del país, y se multiplicaron los combates en Damasco, donde los rebeldes se enfrentaron al Ejército en el suburbio capitalino de Kfar Souseh, situado en los alrededores de la zona céntrica donde se ubica la vivienda de Al Assad.
Se estima que unas 40.000 personas han muerto en Siria desde marzo del año pasado, cuando unas protestas inspiradas por la Primavera Árabe estallaron contra el régimen. Los rebeldes han capturado al menos cinco instalaciones militares en los últimos 10 días, en una firme ofensiva que aisló el norte de la capital, mientras espera una ayuda internacional con armas, en especial para prevenir los bombardeos. (Reuters-DPA)







