Sin un mango

Los irrisorios presupuestos para la Cultura.

21 Septiembre 2003
Por Roberto Espinosa

"No hay plata"; "las arcas están vacías"; "se debe buscar el apoyo privado"; "no se puede", "no tenemos un mango", "estamos en la lona", "buscá alguien que te banque y te damos el auspicio"; "volvé en unos meses"; "no hay novedad", "los libramientos están a la firma del gobernador (o del ministro), pero no sé por qué no salen"... Estas muletillas tucumanas que fueron cachorras alguna vez, crecieron a lo largo de los lustros, y están por alcanzar la mayoría de edad en el ámbito de la cultura provincial. Son las respuestas crónicas que padecen los artistas que le solicitan al Estado el apoyo para sus diversos proyectos.
En esta moda del "todo por dos pesos" que se instaló en la última década, existen, por cierto, ciudadanos de respetable trayectoria que aceptaron tomar el timón de la Secretaría de Cultura, confiados en que podían desburrar a nuestra clase gobernante para que dotara de un presupuesto digno al área, de modo que la cultura floreciera nuevamente en este moribundo Jardín. Sin embargo, la indiferencia legislativa y del Ejecutivo los obligaron a asumir un rol mendicante en los despachos oficiales con mayor poder de dinero. Veamos, por ejemplo, qué sucedió con algunos secretarios de Cultura al asumir y al despedirse de sus cargos sin pena ni gloria, abrumados seguramente por la impotencia.
"Estamos convencidos de que la cultura es muy importante para los tucumanos, pero no contamos con fondos oficiales suficientes" (Celia Terán, al asumir, 2/11/95). "Me sentí continuamente obviada por usted (Bussi). Nunca he sido escuchada" (al renunciar, 30/12/95).
"La Secretaría de Cultura no tiene un presupuesto para funcionar y se está a la espera de una definición. Pero me siento perfectamente adecuado en la coyuntura, con los pies en la tierra" (Salvador Rimaudo, a poco de asumir, 11/2/96). "El ministro de Gobierno Malmierca agradeció a Rimaudo su eficaz colaboración, pese a los escasos recursos y ajustes presupuestarios" (24/1/97).
"Tengo posibilidades de hacer maravillas con muy poca plata. Me manejaré con mi presupuesto y no pediré más dinero" (Mario Moyano, a poco de asumir, el 16/2/97).
"Cuando la Provincia debe acudir a préstamos para cumplir sus compromisos, la cultura, obviamente, no puede ser tenida en cuenta en su real dimensión. Por eso, nos queda pensar qué puede ofrecer el gobierno y el resto dejarlo librado a la iniciativa privada" (ministro de Educación y Cultura, Jorge Malmierca, 17/10/98).
"Como no hay plata, vamos a conseguir apoyo internacional para encarar algunos proyectos. Tengo contactos en Estados Unidos" (Ricardo Salim, actual secretario, 20/2/00).

Cifra ridícula
El presupuesto operativo (no incluye salarios) para Cultura no superó en los últimos años los $ 90.000, cifra ridícula comparada con los casi $ 14 millones que el gobierno de Córdoba le destinaba al área (ahora es un poco menos). La ausencia de una buena parte de la dirigencia política, gremial y empresaria en las manifestaciones culturales de la comunidad refleja no sólo su pobreza espiritual, sino también la debacle de un sistema educativo que no inculca conocimiento y el amor por nuestra tierra, por nuestro pasado ancestral, por la producción de sus artistas, investigadores y científicos, que construyen la identidad de un pueblo.
Curiosamente, la cultura nunca figura en la plataforma de nuestros partidos políticos, inclusive es casi una expresión de anhelo en la Constitución provincial. Se desconocen, por ejemplo, las propuestas del gobernador electo. A mayor cultura y educación, menos bolsones y prebendas, menor desnutrición y corrupción; mejores dirigentes, mayor dignidad y progreso. "Las cabezas de los políticos argentinos nacieron chicas y murieron chicas. Este país está enemistado con la cultura. Un político debe pensar primero en la patria y luego en la política. Si no, estamos liquidados. Sólo la cultura nos va a salvar", sostenía el "Cuchi" Leguizamón.

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