Productos tecno: los caprichos necesarios
A los integrantes de las generaciones X (35 a 45 años) e Y (18 a 30), el mercado tecno les parece una vidriera irresistible. Celulares y televisores inteligentes, la última tablet, la Play, son algunos de los chiches tecnológicos que ellos y ellas usan y descartan con igual avidez. Para esa franja, la compra por internet es la manera de saltar el cerco a las importaciones
La mujer se sumergió en el local de electrodomésticos y pidió, con la ansiedad de quienes claman por agua en el desierto, un e-book. La atendió un vendedor indolente, de aquellos para quienes un comprador del género mujer de edad madura es, casi por naturaleza, sinónimo de "analfabeto tecno".
En honor a la verdad, la mujer ya venía sintiéndose desde hacía un tiempo un clon de la abuelita de la publicidad de un servicio de internet ("nene, me dicen que cierre una ventana, ¿cómo saben que la tengo abierta", "nene, me quieren vender un antivirus", ¿aceptarán PAMI?", le consulta al nieto, sentada frente a su PC ). Finalmente, la mujer se fue con su Papyre 6.2 con wifi en la cartera; a la semana ya estaba pidiendo asesoramiento para venderlo por internet, después de haber determinado que no hay como ese libro que se deja señalar con lápiz o lapicera, y que, pasado el tiempo, se nos aparece como una memoria de lo que ese libro nos movió en la primera lectura.
Para esa mujer del grupo de los +50, los objetos queribles todavía tienen entre sus virtudes la de la permanencia. Una virtud antigua, en estos tiempos en los que "todo lo sólido se desvanece en el aire" y en los que se plantea la paradoja de no saber qué hacer con lo que, en un pestañeo, queda obsoleto. Como dice Esteban Mulki, licenciado en Diseño, geek (fanático tecno, en la jerga) e integrante del colectivo "Tucumán Valley", no se piensa en lo que se descarta; y a la larga esto va a ser un problema. "¿Cuántos celulares hemos tenido? ¿Dónde fueron a parar? En este tipo de productos hay una obsolescencia tremenda y en buena parte es real: es inconcebible usar un equipo de hace cinco años porque la capacidad de los mismos para nuevas aplicaciones es prácticamente nula", afirma.
Insaciables
¿Por qué nos "pueden" los últimos chiches tecnológicos, léase consolas, celulares, tablet, televisores smart 3D, notebooks y demás? ¿Necesidad o berretín? Ambos, se trasluce de los testimonios de Lorena (29, estudiante de Marketing) y Manuel (30), miembros conspicuos de la generación Y (los que nacieron en los 80) que husmean entre los televisores 3D que ofrecen universos de híperrealidad como escapados de un cuento de Ray Bradbury y conectividad permanente ($25.000 uno de 40 pulgadas). "Tenemos LCD y estamos viendo un LED de 3D, porque nos parece interesante todo los que brinda", afirma Lorena, chica tecno que acumula dos tablets (Ipad y Blackberry), una notebook, un Blackberry, y una Play que ahora usa Manuel, porque, como reflexiona Mulki, "en general los chiches tecno pegan más en los hombres, que seguimos teniendo esa relación lúdica con la tecnología, aunque las mujeres vienen empujando".
La chica tecno se prende en el diálogo imaginario con el licenciado Mulki. "La tecnología lo simplifica todo. En el smartphone tenés todo en un solo lugar, es un placer", apunta, mientras juguetea con su Blackberry 9810 que compró por Mercado Libre a alguien que lo trajo de EEUU.
"Nos sentimos como en un ghetto", coinciden los fanáticos tecno, cuando se les pregunta cómo hacen para saltar el cerco que Guillermo Moreno les ha impuesto a las importaciones.
Para la legión tecno, la compra por internet o "me lo trajo un amigo" es el único modo de escapar del ghetto, coincide Nico Amín. Abogado treintañero, Nico también se ajusta al perfil de la generación Y: aquellos que sienten que lo nuevo en tecnología es algo así como "un gusto necesario", como apunta Mulki.
¿Cuál es la diferencia entre comprar por berretín o hacerlo por necesidad? Mulki opina que la necesidad es un concepto sumamente relativo (y subjetivo). "Podríamos pasar horas discutiendo si el mercado y el marketing buscan satisfacer o crear necesidades nuevas. Y la adquisición de tecnología, para algunos se limita a la compra necesaria; pero para muchos otros es un "gusto": se adquiere tecnología porque genera satisfacción el hecho de adquirirla, usarla y tener siempre el dispositivo más novedoso y con mayor capacidad del mercado. Cuando se es consciente de esto, no veo ningún motivo por el cual gastar dinero en tecnología esté mal", opina.
En los locales de venta de electrónicos hay coincidencia en que los varones llegan "sabiendo lo que buscan"; que las mujeres se guían más por la estética del producto; y que los programas de "expertos tecno" que se transmiten por TV abierta y por cable son un disparador fenomenal de venta de lo nuevo que llega al mercado nacional, y que tarda un tiempo en llegar a los comercios tucumanos (cuando llega).
Entre los usuarios, en tanto, hay de todo: pero los compradores tecno aseguran que, compulsivos o no, saben lo que compran. Lorena asegura que internet nos permite comparar precios y características. Que lo suyo no es compulsión. Y vuelve a cargar contra Moreno. "Eso sí, estamos separados del mundo: hace unos días leí que la tecnología en Argentina es más obsoleta que la que se vende en los países cercanos, y un 40 % más cara".
La abueltita
Mientras tanto, la mujer que vendió su Papyre 6.2 porque extraña el libro en papel recuerda cuando en los años 70 ella le enchufaba a su abuela polaca de 75 años los auriculares Pioneer y la sumergía en la experiencia sinfónica de "El lado oscuro de la luna", de Pink Floyd, que se escapaba de los parlantes gigantes del AT510, cuando la electrónica y el audio de excelencia todavía ocupaban mucho espacio; y aquella abuela disfrutaba; igual que la abuelita de la publicidad de internet.
En honor a la verdad, la mujer ya venía sintiéndose desde hacía un tiempo un clon de la abuelita de la publicidad de un servicio de internet ("nene, me dicen que cierre una ventana, ¿cómo saben que la tengo abierta", "nene, me quieren vender un antivirus", ¿aceptarán PAMI?", le consulta al nieto, sentada frente a su PC ). Finalmente, la mujer se fue con su Papyre 6.2 con wifi en la cartera; a la semana ya estaba pidiendo asesoramiento para venderlo por internet, después de haber determinado que no hay como ese libro que se deja señalar con lápiz o lapicera, y que, pasado el tiempo, se nos aparece como una memoria de lo que ese libro nos movió en la primera lectura.
Para esa mujer del grupo de los +50, los objetos queribles todavía tienen entre sus virtudes la de la permanencia. Una virtud antigua, en estos tiempos en los que "todo lo sólido se desvanece en el aire" y en los que se plantea la paradoja de no saber qué hacer con lo que, en un pestañeo, queda obsoleto. Como dice Esteban Mulki, licenciado en Diseño, geek (fanático tecno, en la jerga) e integrante del colectivo "Tucumán Valley", no se piensa en lo que se descarta; y a la larga esto va a ser un problema. "¿Cuántos celulares hemos tenido? ¿Dónde fueron a parar? En este tipo de productos hay una obsolescencia tremenda y en buena parte es real: es inconcebible usar un equipo de hace cinco años porque la capacidad de los mismos para nuevas aplicaciones es prácticamente nula", afirma.
Insaciables
¿Por qué nos "pueden" los últimos chiches tecnológicos, léase consolas, celulares, tablet, televisores smart 3D, notebooks y demás? ¿Necesidad o berretín? Ambos, se trasluce de los testimonios de Lorena (29, estudiante de Marketing) y Manuel (30), miembros conspicuos de la generación Y (los que nacieron en los 80) que husmean entre los televisores 3D que ofrecen universos de híperrealidad como escapados de un cuento de Ray Bradbury y conectividad permanente ($25.000 uno de 40 pulgadas). "Tenemos LCD y estamos viendo un LED de 3D, porque nos parece interesante todo los que brinda", afirma Lorena, chica tecno que acumula dos tablets (Ipad y Blackberry), una notebook, un Blackberry, y una Play que ahora usa Manuel, porque, como reflexiona Mulki, "en general los chiches tecno pegan más en los hombres, que seguimos teniendo esa relación lúdica con la tecnología, aunque las mujeres vienen empujando".
La chica tecno se prende en el diálogo imaginario con el licenciado Mulki. "La tecnología lo simplifica todo. En el smartphone tenés todo en un solo lugar, es un placer", apunta, mientras juguetea con su Blackberry 9810 que compró por Mercado Libre a alguien que lo trajo de EEUU.
"Nos sentimos como en un ghetto", coinciden los fanáticos tecno, cuando se les pregunta cómo hacen para saltar el cerco que Guillermo Moreno les ha impuesto a las importaciones.
Para la legión tecno, la compra por internet o "me lo trajo un amigo" es el único modo de escapar del ghetto, coincide Nico Amín. Abogado treintañero, Nico también se ajusta al perfil de la generación Y: aquellos que sienten que lo nuevo en tecnología es algo así como "un gusto necesario", como apunta Mulki.
¿Cuál es la diferencia entre comprar por berretín o hacerlo por necesidad? Mulki opina que la necesidad es un concepto sumamente relativo (y subjetivo). "Podríamos pasar horas discutiendo si el mercado y el marketing buscan satisfacer o crear necesidades nuevas. Y la adquisición de tecnología, para algunos se limita a la compra necesaria; pero para muchos otros es un "gusto": se adquiere tecnología porque genera satisfacción el hecho de adquirirla, usarla y tener siempre el dispositivo más novedoso y con mayor capacidad del mercado. Cuando se es consciente de esto, no veo ningún motivo por el cual gastar dinero en tecnología esté mal", opina.
En los locales de venta de electrónicos hay coincidencia en que los varones llegan "sabiendo lo que buscan"; que las mujeres se guían más por la estética del producto; y que los programas de "expertos tecno" que se transmiten por TV abierta y por cable son un disparador fenomenal de venta de lo nuevo que llega al mercado nacional, y que tarda un tiempo en llegar a los comercios tucumanos (cuando llega).
Entre los usuarios, en tanto, hay de todo: pero los compradores tecno aseguran que, compulsivos o no, saben lo que compran. Lorena asegura que internet nos permite comparar precios y características. Que lo suyo no es compulsión. Y vuelve a cargar contra Moreno. "Eso sí, estamos separados del mundo: hace unos días leí que la tecnología en Argentina es más obsoleta que la que se vende en los países cercanos, y un 40 % más cara".
La abueltita
Mientras tanto, la mujer que vendió su Papyre 6.2 porque extraña el libro en papel recuerda cuando en los años 70 ella le enchufaba a su abuela polaca de 75 años los auriculares Pioneer y la sumergía en la experiencia sinfónica de "El lado oscuro de la luna", de Pink Floyd, que se escapaba de los parlantes gigantes del AT510, cuando la electrónica y el audio de excelencia todavía ocupaban mucho espacio; y aquella abuela disfrutaba; igual que la abuelita de la publicidad de internet.








