17 Noviembre 2012 Seguir en 
SAN PABLO.- La ola de violencia callejera sobrepasó los límites de la ciudad brasileña de San Pablo (la más importante del país) y se extendió a otros ocho municipios y al vecino Estado de Santa Catarina, donde se registró la muerte de la primera persona después de tres días de actos vandálicos, principalmente en la capital, Florianópolis, y en el balneario de Camboriú.
Las acciones de los grupos criminales organizados dejaron en las últimos dos días un saldo de 11 fallecidos, entre ellos tres policías, 18 heridos, varios vehículos incendiados y cientos de ataques a personas y a propiedades.
En Araracuara, a 270 kilómetros de la capital paulista, cinco personas fueron ejecutadas con disparos de balas; mientras que en Jundiaí, dos hombres prendieron fuego a dos colectivos y causaron además un apagón de varias horas, debido a que el incendio afectó líneas del tendido eléctrico. Geraldo Alckmin, gobernador de San Pablo, destacó que la semana próxima comenzarán las operaciones conjuntas entre las fuerzas policiales federales y locales para frenar la violencia y capturar a los criminales, al tiempo que familiares y amigos de 92 agentes muertos durante este año marcharon en reclamo de paz y tranquilidad. Las estrategias de represión involucrarán efectivos militarizados, como los que actuaron en las favelas de Río de Janeiro.
El gobernador de Santa Catarina, Raimundo Colombo, a su vez, no descartó solicitar también apoyo al Gobierno de la presidenta, Dilma Rousseff (de viaje en España), para contener los desmanes. "Si se reporta un recrudecimiento de la violencia, voy a pedir la intervención de las fuerzas federales", afirmó, tras comunicarse con el ministro de Justicia, José Eduardo Cardozo. (Télam)
Las acciones de los grupos criminales organizados dejaron en las últimos dos días un saldo de 11 fallecidos, entre ellos tres policías, 18 heridos, varios vehículos incendiados y cientos de ataques a personas y a propiedades.
En Araracuara, a 270 kilómetros de la capital paulista, cinco personas fueron ejecutadas con disparos de balas; mientras que en Jundiaí, dos hombres prendieron fuego a dos colectivos y causaron además un apagón de varias horas, debido a que el incendio afectó líneas del tendido eléctrico. Geraldo Alckmin, gobernador de San Pablo, destacó que la semana próxima comenzarán las operaciones conjuntas entre las fuerzas policiales federales y locales para frenar la violencia y capturar a los criminales, al tiempo que familiares y amigos de 92 agentes muertos durante este año marcharon en reclamo de paz y tranquilidad. Las estrategias de represión involucrarán efectivos militarizados, como los que actuaron en las favelas de Río de Janeiro.
El gobernador de Santa Catarina, Raimundo Colombo, a su vez, no descartó solicitar también apoyo al Gobierno de la presidenta, Dilma Rousseff (de viaje en España), para contener los desmanes. "Si se reporta un recrudecimiento de la violencia, voy a pedir la intervención de las fuerzas federales", afirmó, tras comunicarse con el ministro de Justicia, José Eduardo Cardozo. (Télam)







