14 Noviembre 2012 Seguir en 
TEL AVIV/EL CAIRO/DAMASCO.- El aumento de la violencia en el Oriente Medio, a partir de los ataques entre palestinos e israelíes y de los incesantes combates en Siria, cerca de la débil frontera con Turquía, concentran la preocupación mundial.
Ayer, Israel y la milicia Hamas detuvieron las hostilidades luego de estar al borde de una nueva guerra en la Franja de Gaza, con la promesa (transmitida a través de Egipto, que ofició de mediador) que no dispararían a menos que fueran atacados, tras cinco días de lucha. La tregua tácita puso fin a una escalada de enfrentamientos, pero ambas partes continúan armadas y listas. De hecho, el ministro de Defensa de Israel, Ehud Barak, aseveró que la violencia en la zona todavía "no ha acabado", y que su país actuará para restablecer su poder de "disuasión" contra los grupos armados palestinos en el territorio. Su posición fue avalada por el ministro de Educación, Gideon Saar: "toda persona puede entender que ha llegado la hora de un operativo más amplio, porque los residentes del sur viven una realidad insoportable".
Israel se retiró unilateralmente de la Franja de Gaza en 2005; cuatro años después, lanzó una ofensiva en la cual murieron 1.400 palestinos, muchos de ellos civiles pese a que la ofensiva fue anunciada contra Hamas, que administra el lugar, y la Yihad Islámica.
Los enfrentamientos se producen en momentos en que la Autoridad Nacional Palestina (ANP) pedirá a la ONU el reconocimiento de Palestina como Estado observador en dos semanas, y el presidente palestino, Mahmud Abbas, se mostró dispuesto a iniciar conversaciones con Israel al día siguiente de obtener ese estatus. Hasta ahora, Abbas iba a reclamar que Palestina sea socio pleno de la ONU.
Exigencias rebeldes
Los combates entre los rebeldes sirios y el Ejército de Bashar al Assad abarcan la mayor parte del territorio de ese país, con fuertes bombardeos en el frágil límite con Turquía, pese a las duras protestas de Ankara porque el fuego hiere y mata a sus connacionales. La tensión también seguía en niveles importantes en los Altos del Golán, donde Israel contraatacó el fuego de morteros sirios en la zona.
Los insurgentes exigen que, si se produjese una intervención militar extranjera, sea coordinada con las tropas opositoras. De lo contrario, los soldados extranjeros serán tratados como enemigos, advirtió Bassam al Dade, asesor político del Ejército Libre de Siria.
En tanto, la opositora Coalición Nacional Siria logró ayer un tibio respaldo árabe y europeo, pero Gran Bretaña y Francia demoran su reconocimiento (ver "Desconfianza..."). (DPA-Télam-Reuters)
Ayer, Israel y la milicia Hamas detuvieron las hostilidades luego de estar al borde de una nueva guerra en la Franja de Gaza, con la promesa (transmitida a través de Egipto, que ofició de mediador) que no dispararían a menos que fueran atacados, tras cinco días de lucha. La tregua tácita puso fin a una escalada de enfrentamientos, pero ambas partes continúan armadas y listas. De hecho, el ministro de Defensa de Israel, Ehud Barak, aseveró que la violencia en la zona todavía "no ha acabado", y que su país actuará para restablecer su poder de "disuasión" contra los grupos armados palestinos en el territorio. Su posición fue avalada por el ministro de Educación, Gideon Saar: "toda persona puede entender que ha llegado la hora de un operativo más amplio, porque los residentes del sur viven una realidad insoportable".
Israel se retiró unilateralmente de la Franja de Gaza en 2005; cuatro años después, lanzó una ofensiva en la cual murieron 1.400 palestinos, muchos de ellos civiles pese a que la ofensiva fue anunciada contra Hamas, que administra el lugar, y la Yihad Islámica.
Los enfrentamientos se producen en momentos en que la Autoridad Nacional Palestina (ANP) pedirá a la ONU el reconocimiento de Palestina como Estado observador en dos semanas, y el presidente palestino, Mahmud Abbas, se mostró dispuesto a iniciar conversaciones con Israel al día siguiente de obtener ese estatus. Hasta ahora, Abbas iba a reclamar que Palestina sea socio pleno de la ONU.
Exigencias rebeldes
Los combates entre los rebeldes sirios y el Ejército de Bashar al Assad abarcan la mayor parte del territorio de ese país, con fuertes bombardeos en el frágil límite con Turquía, pese a las duras protestas de Ankara porque el fuego hiere y mata a sus connacionales. La tensión también seguía en niveles importantes en los Altos del Golán, donde Israel contraatacó el fuego de morteros sirios en la zona.
Los insurgentes exigen que, si se produjese una intervención militar extranjera, sea coordinada con las tropas opositoras. De lo contrario, los soldados extranjeros serán tratados como enemigos, advirtió Bassam al Dade, asesor político del Ejército Libre de Siria.
En tanto, la opositora Coalición Nacional Siria logró ayer un tibio respaldo árabe y europeo, pero Gran Bretaña y Francia demoran su reconocimiento (ver "Desconfianza..."). (DPA-Télam-Reuters)







