10 Noviembre 2012 Seguir en 
WASHINGTON.- El presidente reelecto de los Estados Unidos, Barack Obama, pidió antes de las negociaciones con los republicanos que la carga impositiva para los más ricos del país sea mayor. "Debemos pedirle a los estadounidenses más ricos pagar un poco más de impuestos", planteó Obama desde la Casa Blanca en Washington. El presidente dijo que negociará la semana que viene con demócratas y republicanos.
Para fin de año existe la amenaza de una brecha fiscal entre los gastos y los ingresos públicos en caso de que los dos partidos no logren ponerse de acuerdo en un programa de recortes para reducir la deuda.
El presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, reveló previamente que él y Obama tuvieron una breve conversación sobre la brecha fiscal poco después de la elección presidencial de este martes y agregó que una conversación más productiva comenzará pronto y que es la "oportunidad para liderar" de Obama.
Boehner hizo sus declaraciones una hora antes que Obama. Habló de "limpiar el código impositivo" y agregó que el déficit seguía siendo un lastre para la economía estadounidense. "No podemos seguir gastando dinero que no tenemos", insistió.
El "abismo fiscal", una combinación de fuertes recortes en el gasto del gobierno y aumentos de impuestos que bajo las leyes actuales debe ser implementado a principios del 2013, es el mayor desafío que enfrenta Obama tras haber ganado un segundo mandato como presidente.
Con el objetivo de reducir el déficit presupuestario federal, las planeadas medidas podrían quitar un estimado de U$S 600.000 millones a la economía y bloquear severamente el crecimiento económico. Y recordó a los republicanos que su enfoque para evitar fuertes alzas impositivas y recortes de gastos que deben implementarse en enero, que podrían llevar al país a otra recesión, había ganado el respaldo de los estadounidenses en las urnas. En su primer acto en la Casa Blanca después de haber derrotado al candidato republicano Mitt Romney, Obama instó al Congreso a trabajar a su lado para elaborar un plan e invitó a los líderes del Congreso a reunirse con él la próxima semana en la Casa Blanca.
"No estoy amarrado a cada detalle de mi plan. Estoy abierto a un compromiso. Estoy abierto a nuevas ideas", señaló. "Estoy comprometido a resolver nuestro desafío fiscal, pero me niego a aceptar una propuesta que no sea equilibrada", agregó.
Al tiempo que utilizó un tono conciliador para la mayoría republicana en la Cámara de Representantes, Obama dijo que los votantes respaldaron sus ideas, incluyendo aumentar los impuestos para los estadounidenses más ricos.
Aunque están en desacuerdo en medidas inmediatas para impedir que se concrete una crisis, Obama y los republicanos podrían encontrar terreno común en sus llamados para promulgar en los próximos seis meses un amplio paquete de medidas de reducción del déficit, incluyendo un nuevo texto sobre las leyes impositivas de EEUU. (DPA-Reuters)
Para fin de año existe la amenaza de una brecha fiscal entre los gastos y los ingresos públicos en caso de que los dos partidos no logren ponerse de acuerdo en un programa de recortes para reducir la deuda.
El presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, reveló previamente que él y Obama tuvieron una breve conversación sobre la brecha fiscal poco después de la elección presidencial de este martes y agregó que una conversación más productiva comenzará pronto y que es la "oportunidad para liderar" de Obama.
Boehner hizo sus declaraciones una hora antes que Obama. Habló de "limpiar el código impositivo" y agregó que el déficit seguía siendo un lastre para la economía estadounidense. "No podemos seguir gastando dinero que no tenemos", insistió.
El "abismo fiscal", una combinación de fuertes recortes en el gasto del gobierno y aumentos de impuestos que bajo las leyes actuales debe ser implementado a principios del 2013, es el mayor desafío que enfrenta Obama tras haber ganado un segundo mandato como presidente.
Con el objetivo de reducir el déficit presupuestario federal, las planeadas medidas podrían quitar un estimado de U$S 600.000 millones a la economía y bloquear severamente el crecimiento económico. Y recordó a los republicanos que su enfoque para evitar fuertes alzas impositivas y recortes de gastos que deben implementarse en enero, que podrían llevar al país a otra recesión, había ganado el respaldo de los estadounidenses en las urnas. En su primer acto en la Casa Blanca después de haber derrotado al candidato republicano Mitt Romney, Obama instó al Congreso a trabajar a su lado para elaborar un plan e invitó a los líderes del Congreso a reunirse con él la próxima semana en la Casa Blanca.
"No estoy amarrado a cada detalle de mi plan. Estoy abierto a un compromiso. Estoy abierto a nuevas ideas", señaló. "Estoy comprometido a resolver nuestro desafío fiscal, pero me niego a aceptar una propuesta que no sea equilibrada", agregó.
Al tiempo que utilizó un tono conciliador para la mayoría republicana en la Cámara de Representantes, Obama dijo que los votantes respaldaron sus ideas, incluyendo aumentar los impuestos para los estadounidenses más ricos.
Aunque están en desacuerdo en medidas inmediatas para impedir que se concrete una crisis, Obama y los republicanos podrían encontrar terreno común en sus llamados para promulgar en los próximos seis meses un amplio paquete de medidas de reducción del déficit, incluyendo un nuevo texto sobre las leyes impositivas de EEUU. (DPA-Reuters)







