Un mata-galán televisivo enseña las claves de la actuación en cámara

Marcelo Fernández dicta un taller dentro del festival de cortometrajes. Su experiencia filmando una publicidad que lo hizo conocido.

PERSONAJE. En la calle y el banco le piden fotos al tachero de Quilmes. LA GACETA / FOTO DE INES QUINTEROS ORIO
PERSONAJE. En la calle y el banco le piden fotos al "tachero de Quilmes". LA GACETA / FOTO DE INES QUINTEROS ORIO
08 Noviembre 2012
Qué ganas de no verte nunca máaaas, qué ganas de no verte nunca máaaas... Qué ganas de cerrar este capítulo en mi vida, donde fuiste una mentira y nada máaaaas...

Cuando aparece él, sentado y relajado, es como si todas las paredes y el techo comenzaran a aúllar el estribillo de Valeria Lynch. Con esa canción, arriba de un taxi por avenida Libertador a la madrugada, saltó a la fama; o al menos se ganó el cariño de la gente en la calle. "Todavía me paran y me dicen: ¿vos sos el tachero de Quilmes? Y me piden una foto. Una vez, me acuerdo, entré a un bar donde había fanáticos de la cerveza y me invitaron unos tragos toda la noche... fue muy divertido", rememora Marcelo Fernández. El actor llegó a Tucumán para dictar el taller "Actuación frente a la cámara" en el festival Cortala! 2012. Él todavía disfruta de esa experiencia en el mundo de la publicidad.

La situación es la siguiente: una pareja viaja acaramelada en un taxi después de una noche de jolgorio y el chofer les pregunta si puede poner música. Le dicen que sí y sintoniza "Qué ganas de no verte nunca más". Empieza a cantar bajito, apenas sabiendo la letra, y cuando llega a la parte que conocemos todos, los gritos poseídos por la música le cortan la crema a la pareja. Al final, el texto dice: "peor sería volver manejando". Simple, pero la carcajada y la letra pegadiza, más la cara indescriptible del supuesto pasajero, hicieron de esa pieza una campaña inolvidable. Y Fernández es el personaje central.

A pesar de su cara de bueno casi siempre hizo de villano y, lo que es peor, de mata-galán televisivo. En "Buenos vecinos" era el secuestrador de Facundo Arana y en "Herederos de una venganza" un matón que acecha a Luciano Castro. También fue yerba mala en "Mujeres asesinas", en "El puntero", en "Soy Gitano", "Costumbres argentinas", "Los simuladores" y en una lista larguísima de tiras más o menos vistas de la TV. También hizo y hace cine y teatro, por lo que tiene algunas claves para cada uno de esos formatos.

En el taller hay unos 15 actores locales inscriptos, un buen número teniendo en cuenta que el cupo era de 20. "Vamos a ver las diferencias de trabajar en teatro, en la tele y en el cine. En televisión, a su vez, hay dos formas diferentes: los unitarios, que se graban con más tiempo y con más cuidados; y las tiras diarias, en las que se graba a un ritmo más acelerado y naturalista porque no te podés detener demasiado", compara.

A los gritos
Dos elementos -de entre varios- marca Fernández como los primeros que tiene que dominar el actor que quiere pasar de las tablas a las pantallas: la voz y los gestos. "La energía que se maneja en el teatro es mucho más alta. Necesitás proyectar la voz y que te escuche todo el auditorio; si eso lo hacés en cámara, por ejemplo, aturdís a todo el mundo. Se trabaja mucho con los gestos, hay una cercanía mayor, entonces las caras pueden hablar y contarle al espectador lo mismo o más que las palabras. Los silencios son muy importantes", repasa.

Esos gritos -a pesar de que su voz suena ronca- son los que hacen reír a carcajadas en la publicidad de cerveza. "El director me pedía que gritara más, que gritara más... yo sentía que me estaba yendo al carajo y de hecho lo estaba haciendo, pero eso generó que el otro actor pusiera una cara irrepetible: él de verdad estaba pensando que yo estaba haciendo cualquier cosa y esa era la cara que quería tener el director", recuerda.

En el taller, junto a su asistente Miguel Grau-Bassas, abordarán también un tema inquietante para varios: "queremos hablar de los castings, incentivarlos para que se presenten y que no les tengan miedo. Además de saber actuar, hay que saber enfrentar una selección, que no es cosa fácil, para nada", afirma el asistente.

Después de dar el taller de actuación (los interesados todavía pueden sumarse, dura hasta mañana), Marcelo Fernández pondrá en escena el unipersonal "Defectos argentinos", una obra escrita por Roberto "El Negro" Fontanarrosa. Será el sábado a las 22 en la Biblioteca Alberdi (9 de Julio 162). Con ese cierre, buscará mostrar la otra parte de una moneda que no siempre brilla en las realizaciones audiovisuales locales y que, asegura, está estrechamente vinculada con la práctica de los artistas.

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