06 Noviembre 2012 Seguir en 
BRASILIA.- El asesinato de 98 policías en lo que va del año en San Pablo (de los cuales 90 integraban la Policía Militar, un 57 % más que en todo 2011) puso en máxima alerta al Gobierno brasileño y a las autoridades de ese Estado de 42 millones de habitantes, que se reunirán para definir acciones conjuntas destinadas a combatir al crimen organizado. El ministro de Justicia, José Eduardo Cardozo (foto), se trasladará a esa ciudad para coordinar el operativo, según acordaron la presidenta, Dilma Rousseff, y el gobernador, Geraldo Alckmin. Las medidas que se implementarán incluyen el traslado de los jefes del crimen organizado, presos en cárceles paulistas, hacia penitenciarías federales, ya que se estima que los líderes de las bandas criminales organizan y dirigen acciones violentas desde sus celdas. Alckmin no descartó la posibilidad de aceptar el apoyo armado de la Fuerza Nacional para enfrentar la creciente violencia, que alcanza su mayor intensidad en las noches. Según datos oficiales, al menos 229 agentes civiles y militares fueron asesinados este año en Brasil, y casi la mitad sólo en San Pablo. (Télam)







