04 Noviembre 2012 Seguir en 
Un día después de la odisea que vivieron María Teresa Max y su familia, un matrimonio de Aguilares cayó en las redes del secuestro virtual. El engaño estaba tan bien planificado, que hasta los hicieron hablar con una mujer que simuló ser su hija secuestrada.
La pesadilla comenzó el viernes a la tarde, cuando sonó uno de los teléfonos celulares de la familia. El número desde el que llamaban era desconocido y tenía característica de Córdoba. Atendieron y escucharon una noticia terrible: su hija había sufrido un accidente. El matrimonio se alistaba para salir hacia el lugar del supuesto hecho, cuando volvieron a llamarlos. Esta vez, la versión había cambiado. La misma voz les informaba que la joven se encontraba bien, pero que la tenían secuestrada y el precio para volver a verla con vida era la suma de $ 10.000.
Además de comunicarles el número de cuenta en la que debían depositar -cuanto antes- el dinero, les dieron algunas indicaciones. Que descuelguen el teléfono fijo, que apaguen los demás celulares que haya en la casa y que no hagan ningún movimiento extraño, ya que estaban siendo vigilados.
Atemorizados, el hombre y la mujer reunieron la cantidad exigida e hicieron el depósito en un "Rapipago". La cuenta estaba a nombre de una persona de la provincia de Córdoba. Una vez efectuado el pago, consiguieron comunicarse con su hija, que se sorprendió al escuchar lo sucedido y les confirmó que estaba en perfecto estado. Fue entonces cuando el matrimonio denunció el hecho en la Policía y, de esa manera, se impidió que el destinatario de los $ 10.000 pudiera retirar la plata.
"Pudieron recuperar el 80% del dinero, ya que la empresa les cobró la transacción realizada", explicó el fiscal de la IV° Nominación del Centro Judicial Concepción, Edgardo Sánchez.
La pista está en Córdoba
La investigación se puso en marcha de inmediato. Sánchez anunció que analizará el caso en conjunto con el fiscal Carlos Albaca, que está cargo del caso Max, para determinar cuáles son los puntos en común. También se puso al frente del caso la división Homicidios y Delitos Complejos, conducida por Hugo Cabeza. "Está trabajando personal de Delitos Tecnológicos, de nuestra división, y se pidió la intervención de la Policía de Córdoba", señaló el comisario.
En esa provincia, detuvieron el viernes a una joven de 18 años y a un chico de 21, acusados de extorsión y estafa en más de 100 hechos. El diario "La Voz del Interior" publicó que los presuntos secuestros virtuales se realizaron en San Luis, Entre Ríos, Chaco y Formosa. Si bien no mencionan a Tucumán, los investigadores no descartan que los jóvenes detenidos pudieran estar relacionados con los casos registrados durante los últimos días en Concepción, Aguilares y la capital.
Según el fiscal Sánchez, los secuestros virtuales son una modalidad delictiva que ocurren por épocas y luego desaparecen. "Es una ola de casos donde la gente se aprovecha de la buena fe de las personas y angustian a las víctimas. La característica es que en muy poco tiempo ocurre una gran cantidad de casos y después desaparecen, como ya sucedió en 2005", mencionó.
Respecto de la ley penal, el juez de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Eugenio Raúl Zaffaroni (disertó ayer en Tucumán), explicó a LA GACETA que el secuestro virtual es tipificado como tentativa de extorsión. Para el delito de extorsión, la ley establece una pena de cinco a 10 años de prisión.
La pesadilla comenzó el viernes a la tarde, cuando sonó uno de los teléfonos celulares de la familia. El número desde el que llamaban era desconocido y tenía característica de Córdoba. Atendieron y escucharon una noticia terrible: su hija había sufrido un accidente. El matrimonio se alistaba para salir hacia el lugar del supuesto hecho, cuando volvieron a llamarlos. Esta vez, la versión había cambiado. La misma voz les informaba que la joven se encontraba bien, pero que la tenían secuestrada y el precio para volver a verla con vida era la suma de $ 10.000.
Además de comunicarles el número de cuenta en la que debían depositar -cuanto antes- el dinero, les dieron algunas indicaciones. Que descuelguen el teléfono fijo, que apaguen los demás celulares que haya en la casa y que no hagan ningún movimiento extraño, ya que estaban siendo vigilados.
Atemorizados, el hombre y la mujer reunieron la cantidad exigida e hicieron el depósito en un "Rapipago". La cuenta estaba a nombre de una persona de la provincia de Córdoba. Una vez efectuado el pago, consiguieron comunicarse con su hija, que se sorprendió al escuchar lo sucedido y les confirmó que estaba en perfecto estado. Fue entonces cuando el matrimonio denunció el hecho en la Policía y, de esa manera, se impidió que el destinatario de los $ 10.000 pudiera retirar la plata.
"Pudieron recuperar el 80% del dinero, ya que la empresa les cobró la transacción realizada", explicó el fiscal de la IV° Nominación del Centro Judicial Concepción, Edgardo Sánchez.
La pista está en Córdoba
La investigación se puso en marcha de inmediato. Sánchez anunció que analizará el caso en conjunto con el fiscal Carlos Albaca, que está cargo del caso Max, para determinar cuáles son los puntos en común. También se puso al frente del caso la división Homicidios y Delitos Complejos, conducida por Hugo Cabeza. "Está trabajando personal de Delitos Tecnológicos, de nuestra división, y se pidió la intervención de la Policía de Córdoba", señaló el comisario.
En esa provincia, detuvieron el viernes a una joven de 18 años y a un chico de 21, acusados de extorsión y estafa en más de 100 hechos. El diario "La Voz del Interior" publicó que los presuntos secuestros virtuales se realizaron en San Luis, Entre Ríos, Chaco y Formosa. Si bien no mencionan a Tucumán, los investigadores no descartan que los jóvenes detenidos pudieran estar relacionados con los casos registrados durante los últimos días en Concepción, Aguilares y la capital.
Según el fiscal Sánchez, los secuestros virtuales son una modalidad delictiva que ocurren por épocas y luego desaparecen. "Es una ola de casos donde la gente se aprovecha de la buena fe de las personas y angustian a las víctimas. La característica es que en muy poco tiempo ocurre una gran cantidad de casos y después desaparecen, como ya sucedió en 2005", mencionó.
Respecto de la ley penal, el juez de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Eugenio Raúl Zaffaroni (disertó ayer en Tucumán), explicó a LA GACETA que el secuestro virtual es tipificado como tentativa de extorsión. Para el delito de extorsión, la ley establece una pena de cinco a 10 años de prisión.
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