02 Noviembre 2012 Seguir en 
No le gusta decir que lo imita, aunque técnicamente sea una imitación. Prefiere, antes que eso, hablar de homenaje. "La palabra imitación se suele relacionar más con lo humorístico, y si bien el show tiene partes cómicas, no nos reímos del personaje sino desde el personaje. Como si el propio Sandro hiciera chistes y se divirtiera con su público". Con esta aclaración preliminar, el actor y cantante Fernando Samartín cuenta de qué se trata su espectáculo y cómo surgió su admiración hacia el gran Roberto Vicente Sánchez Ocampo, el único, El Gitano. Sandro de América.
Habrá tenido entre 13 y 14 años cuando una imagen del creador de "Dame fuego" se le plantó en el televisor. "Lo que primero me llamó la atención fue su impronta, su show, y comencé a prestarle atención. Después empecé a descubrir sus canciones, los arreglos musicales... Siempre me llamó la atención su manera de mantener la carrera. Para mí, Sandro representaba las dos caras del teatro: la comedia y la tragedia", dice el artista, quien ahora recorre el país con el espectáculo "Culto Gitano". Es un homenaje en el que el público siente, por momentos, que el ídolo ha vuelto a los escenarios.
Su parecido físico con Sandro y la incipiente admiración llevó a Samartín a pasarse largos años de su vida jugando a imitar al cantante. "Me divertía haciéndolo con mis amigos, pero no iba en serio, hasta que empecé a soñar lo que estoy haciendo ahora. Pero lo que nunca imaginé es poder presentarme con los músicos de él en un escenario..." Es que, con nueve años arriba de este tren, Samartín consiguió juntar a los músicos de Sandro, entre ellos el pianista Sebastián Giunta, para montar su espectáculo. "No tuve la suerte de conocer en persona al Gitano, solo nos escribimos una vez, pero con el contacto con sus músicos y las interminables historias que me cuentan es como si lo conociera de toda la vida", afirma.
Vivir la vida de otro
Fernando Samartín no se considera un doble de Sandro, de esos que se hacen llamar como su ídolo -de que los hay, los hay- y que hasta pretenden vivir su vida. Incluso le incomoda que lo llamen "Sandro" fuera de escena. "Para mí es un show y se termina cuando bajo del escenario. Lo disfruto muchísimo, me meto en el personaje, pero hablo de él en tercera persona. Me siento más cómodo así, somos muy cuidadosos de hacer todo con mucho respeto", afirma el actor, quien apenas comenzó a tomarse en serio estos tributos acudió a clases de canto. Antes, había estudiado artes plásticas. "Eso creo que me ayuda también durante el show porque me permitió desarrollar la memoria visual. Entre el parecido físico, el maquillaje y el vestuario y la imitación de los gestos que pude ver durante horas y horas en VHS, el personaje sale muy bien".
Después de años de café concert y shows en bares, Samartín interpretó al Gitano en la comedia musical "Por Amor a Sandro". Ahora, con su propio show y sus propias giras cumple su sueño y hace soñar a las "nenas", que extrañan al ídolo desde enero de 2010.
MAÑANA
• "Culto gitano" se presentará a las 22.30 en el club Sportivo Floresta (avenida Colón 471).
Habrá tenido entre 13 y 14 años cuando una imagen del creador de "Dame fuego" se le plantó en el televisor. "Lo que primero me llamó la atención fue su impronta, su show, y comencé a prestarle atención. Después empecé a descubrir sus canciones, los arreglos musicales... Siempre me llamó la atención su manera de mantener la carrera. Para mí, Sandro representaba las dos caras del teatro: la comedia y la tragedia", dice el artista, quien ahora recorre el país con el espectáculo "Culto Gitano". Es un homenaje en el que el público siente, por momentos, que el ídolo ha vuelto a los escenarios.
Su parecido físico con Sandro y la incipiente admiración llevó a Samartín a pasarse largos años de su vida jugando a imitar al cantante. "Me divertía haciéndolo con mis amigos, pero no iba en serio, hasta que empecé a soñar lo que estoy haciendo ahora. Pero lo que nunca imaginé es poder presentarme con los músicos de él en un escenario..." Es que, con nueve años arriba de este tren, Samartín consiguió juntar a los músicos de Sandro, entre ellos el pianista Sebastián Giunta, para montar su espectáculo. "No tuve la suerte de conocer en persona al Gitano, solo nos escribimos una vez, pero con el contacto con sus músicos y las interminables historias que me cuentan es como si lo conociera de toda la vida", afirma.
Vivir la vida de otro
Fernando Samartín no se considera un doble de Sandro, de esos que se hacen llamar como su ídolo -de que los hay, los hay- y que hasta pretenden vivir su vida. Incluso le incomoda que lo llamen "Sandro" fuera de escena. "Para mí es un show y se termina cuando bajo del escenario. Lo disfruto muchísimo, me meto en el personaje, pero hablo de él en tercera persona. Me siento más cómodo así, somos muy cuidadosos de hacer todo con mucho respeto", afirma el actor, quien apenas comenzó a tomarse en serio estos tributos acudió a clases de canto. Antes, había estudiado artes plásticas. "Eso creo que me ayuda también durante el show porque me permitió desarrollar la memoria visual. Entre el parecido físico, el maquillaje y el vestuario y la imitación de los gestos que pude ver durante horas y horas en VHS, el personaje sale muy bien".
Después de años de café concert y shows en bares, Samartín interpretó al Gitano en la comedia musical "Por Amor a Sandro". Ahora, con su propio show y sus propias giras cumple su sueño y hace soñar a las "nenas", que extrañan al ídolo desde enero de 2010.
MAÑANA
• "Culto gitano" se presentará a las 22.30 en el club Sportivo Floresta (avenida Colón 471).









