El artista del año: se inventó un novio mujeriego y zafó del jurado

La convocatoria para el reality de Mariana Fabbiani puso a prueba la improvisación de los tucumanos, que tuvieron que cantar, bailar y actuar

SOLO FRENTE A LA CÁMARA. Mariana sabe hablar cuatro idiomas y quiso demostrarlo cantando una canción en portugués. También bailó salsa. LA GACETA/ ANALÍA JARAMILLO.
SOLO FRENTE A LA CÁMARA. Mariana sabe hablar cuatro idiomas y quiso demostrarlo cantando una canción en portugués. También bailó salsa. LA GACETA/ ANALÍA JARAMILLO.
31 Octubre 2012

- Papá, quiero contarte algo...

El chico de camisa a cuadros no podía ocultar que estaba nervioso. Que le transpiraban el cuello y la frente. Que preferiría no estar haciendo eso que hacía.

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- Bueno, la cuestión es que soy gay.

El chico de camisa a cuadros dio un paso atrás vencido, tal vez, por el propio peso de sus declaraciones. Nunca antes se había imaginado que formularía esa frase. No hasta el momento en que entró al casting de "El artista del año", el programa que Mariana Fabbiani conducirá a partir de enero de 2013. Un productor le pidió que simulara ante la cámara que estaba haciéndole esa revelación a su padre. Y aunque Alejandro Villafañe -el chico de camisa a cuadros, 21 años, de Aguilares- había ido a cantar, se esforzó en demostrar que estaba dispuesto a todo.

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La prueba para el reality -sí, otro de talentos- se realizó ayer en la capital tucumana (hoy sigue), con una convocatoria modesta. En el salón inmenso y a media luz de la Sociedad Francesa los candidatos se enfrentaron a un jurado compuesto por tres productores. "Llegan nerviosos, pero después se van soltando. Pasa que un casting no es una situación común para nadie, por más experiencia que tenga en los escenarios. La idea es que vengan a pasar un buen momento", indicó Guadalupe González, una de las enviadas de El Trece.

Los jueces influyeron mucho en la relajación de los candidatos. A Mariana Conticello (25), que entró con las mejillas fucsias de la ansiedad y hasta pidió un vasito de agua para calmarse, el productor artístico Omar Rezk le tomó de las manos y le susurró: "vos tranquila, divertite". Eso hizo la joven, que no solo cantó en perfecto portugués ("Depois do prazer", de Alexander Pires), sino que además bailó salsa y, a la hora de medir su habilidad para actuar e improvisar, le tocó hablarle a la cámara (manejada por Sebastián Masalachio) como si fuera un novio al que está por dejar. "Olvidate de los prejuicios, sé lo más sincera que puedas ser", le ordenó Rezc. Y Conticello se largó inmediatamente a la invención de un novio peruano al que le gustaba mirar las colas de otras chicas, razón suficiente para dejarlo. "¡Divina! ¡Excelente!", la aplaudieron los productores, antes de despedirla con efusivos besos.

Relájate y goza
González aclaró que con dominar una sola disciplina (canto, baile, actuación o stand up) es suficiente para participar. "Si vemos que el participante da para más o que está dispuesto a hacerlo, le pedimos que improvise otro cuadro. Pero no es obligatorio porque, de entrar al programa, habrá coachs que lo adiestrarán en las técnicas que le faltan". La productora elogió el nivel de los tucumanos (entre ellos, el joven conductor de un conocido programa humorístico de aire, que no quería que se lo fotografiara).

El resto de los postulantes -ninguno principiante en la experiencia de castings para realitys- oscilaba entre los nervios y la confianza en sí mismo. "Si logro meterme en el programa mi estrategia para distinguirme será ser yo mismo -resumió Franco Lamaison, que probó suerte cantando "No me doy por vencido", de Luis Fonzi-. La posta es dejarse ser y disfrutar".




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