31 Octubre 2012 Seguir en 
Cuando el director Jorge Grimaldi y el profesor Fabián Soberón llevaban 15 minutos de charla, la ansiedad por empezar a ver la película "El sol del doctor" era mayúscula. En el teatro Alberdi, sala escogida por el grupo Intiguamán para el preestreno de su última realización, esperaban los actores, familiares, estudiantes de cine y curiosos que quisieron ver de qué se trataba esta historia filmada en la Villa de Medinas, un pueblo quedado en el tiempo al sur de la provincia.
Entre artistas y equipo técnico fueron 32 personas las que empujaron el carro de esta producción, que no estuvo exenta de riesgos y tropezones. Eso sin contar los 40 extras lugareños que se verán por primera vez en una pantalla gigante cuando se estrene allí la película. En torno a las interminables dificultades del rodaje giraron las charlas previa y posterior de Grimaldi.
"Hicimos todo lo que un productor diría que no hay que hacer. Filmamos el 90% en exteriores, tuvimos que trasladar gente desde la ciudad hasta Villa de Medinas. Fueron nueve viajes y cada vez que llegábamos pasaba algo nuevo: a un vecino se le había roto un colectivo justo en el lugar donde teníamos que filmar y no lo podía mover, o nos habían pintado los bancos de la plaza o habían descargado una camionada de arena que antes no estaba...", contó en tono cómico el director, con la tranquilidad de haber salido airoso de todos los escollos.
"El sol del doctor" es una película ambientada en el año 30 en Acapianta (antiguo nombre de Villa de Medinas). A pesar de los medidores de luz, las motos y los autos que se cruzaron en el rodaje y que gracias a la "magia digital" (como dijo el director) se pudieron eliminar, ese pueblo del departamento Chicligasta funcionó para representar la época y el ambiente descrito en la historia del peruano Manuel Scorza, la que fue adaptada para la realización.
En medio de un clima político candente, el juez del pueblo (Nelson González) pierde una moneda de un sol y el alcalde (Héctor Marcaida) ordena que nadie la toque hasta que el dueño se dé cuenta. Antes de que eso ocurra se sucederán situaciones cómicas protagonizadas por el cartero (Nelson Alfonso González), el cura (Jorge García), el obispo (Leonardo Goloboff) y el loco del pueblo (Hugo Gramajo), quien se convierte en custodio principal de la moneda. El doctor encuentra finalmente su sol el mismo día en que los militares derrocan el gobierno institucional de Hipólito Yrigoyen, el 6 de septiembre, y la moneda, que había representado la honestidad del pueblo sirve ahora para que el juez proponga un brindis por el "triunfo" militar. El pueblo responde con confusión y se suma solo por compromiso.
A pesar de los problemas técnicos (no se proyectó la copia final porque no estuvo terminada, sino una preliminar), "El sol del doctor" gustó y se llevó los aplausos en el teatro Alberdi. Esa fue la intención de los realizadores: probar la reacción del público antes de mostrar la versión final.
Entre artistas y equipo técnico fueron 32 personas las que empujaron el carro de esta producción, que no estuvo exenta de riesgos y tropezones. Eso sin contar los 40 extras lugareños que se verán por primera vez en una pantalla gigante cuando se estrene allí la película. En torno a las interminables dificultades del rodaje giraron las charlas previa y posterior de Grimaldi.
"Hicimos todo lo que un productor diría que no hay que hacer. Filmamos el 90% en exteriores, tuvimos que trasladar gente desde la ciudad hasta Villa de Medinas. Fueron nueve viajes y cada vez que llegábamos pasaba algo nuevo: a un vecino se le había roto un colectivo justo en el lugar donde teníamos que filmar y no lo podía mover, o nos habían pintado los bancos de la plaza o habían descargado una camionada de arena que antes no estaba...", contó en tono cómico el director, con la tranquilidad de haber salido airoso de todos los escollos.
"El sol del doctor" es una película ambientada en el año 30 en Acapianta (antiguo nombre de Villa de Medinas). A pesar de los medidores de luz, las motos y los autos que se cruzaron en el rodaje y que gracias a la "magia digital" (como dijo el director) se pudieron eliminar, ese pueblo del departamento Chicligasta funcionó para representar la época y el ambiente descrito en la historia del peruano Manuel Scorza, la que fue adaptada para la realización.
En medio de un clima político candente, el juez del pueblo (Nelson González) pierde una moneda de un sol y el alcalde (Héctor Marcaida) ordena que nadie la toque hasta que el dueño se dé cuenta. Antes de que eso ocurra se sucederán situaciones cómicas protagonizadas por el cartero (Nelson Alfonso González), el cura (Jorge García), el obispo (Leonardo Goloboff) y el loco del pueblo (Hugo Gramajo), quien se convierte en custodio principal de la moneda. El doctor encuentra finalmente su sol el mismo día en que los militares derrocan el gobierno institucional de Hipólito Yrigoyen, el 6 de septiembre, y la moneda, que había representado la honestidad del pueblo sirve ahora para que el juez proponga un brindis por el "triunfo" militar. El pueblo responde con confusión y se suma solo por compromiso.
A pesar de los problemas técnicos (no se proyectó la copia final porque no estuvo terminada, sino una preliminar), "El sol del doctor" gustó y se llevó los aplausos en el teatro Alberdi. Esa fue la intención de los realizadores: probar la reacción del público antes de mostrar la versión final.







