Es una tormenta grave, advierte Obama

Los efectos electorales del meteoro comienzan a preocupar a los dos candidatos

30 Octubre 2012
WASHINGTON.- Barack Obama dejó su papel de candidato para retomar el de presidente, consciente de la necesidad de dar la imagen de un líder firmemente al mando de Estados Unidos, en momentos en que una parte del país es amenazada por la llegada del huracán Sandy.

En una corta intervención tras una reunión con el comité de crisis de la Casa Blanca, el presidente exhortó a los habitantes de las regiones potencialmente amenazadas a que acaten sin demora las directivas de las autoridades locales, en particular en lo relativo a las evacuaciones.

"El mensaje más importante que queremos transmitir al público en este momento es: por favor, escuchen a las autoridades locales. Cuando le dicen que evacue, usted debe evacuar. Sin demora. No discuta las instrucciones que se le dan", dijo.

"Esta es una tormenta grave y podría tener consecuencias potencialmente mortales si la gente no toma medidas con la suficiente rapidez", previno.

"La prioridad es procurar salvar vidas", dijo Obama, que había abandonado precipitadamente Florida el lunes por la mañana, donde tenía previsto pronunciar un discurso con vistas a los comicios del 6 de noviembre, para regresar a Washington y coordinar la respuesta del Estado federal al huracán.

El huracán ya obligó a Obama y a su rival republicano, Mitt Romney, a anular varios actos de campaña, cuando faltan ocho días para los comicios.

El domingo, que debía ser su último día sin agenda de campaña antes de las elecciones, el presidente se desplazó hacia la agencia federal encargada de las situaciones de crisis (FEMA) para exhortar a sus compatriotas a tomarse "muy en serio" los potenciales peligros de Sandy.

"No se sabe dónde golpeará, donde se producirá el impacto más importante y por eso es importante estar preparados para actuar rápido y generalizadamente", dijo y prometió que las víctimas recibirán la ayuda federal que necesiten.

Los sondeos respecto de la intención de votos seguían dando a los candidatos rivales prácticamente en un empate, con una leve ventaja para Obama en los estados clave, pero los efectos electorales a mediano plazo de la tormenta seguían siendo una interrogante. Por ejemplo, eventuales cortes de energía prolongados podrían impedir votar, donde el proceso se realiza a través de máquinas electrónicas. (AFP)

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