29 Octubre 2012 Seguir en 
ESTAMBUL/DAMASCO.- Tampoco este año ha sido posible una Fiesta del Sacrificio en paz en Siria: pese a la tregua de cuatro días mediada por el enviado especial de la ONU, Lakhdar Brahimi, se reportaron sin cesar actos de violencia. La oposición dio la voz de alerta y habla de una segunda Somalia. En el tercer día de supuesto alto el fuego, negras columnas de humo se alzaban en los alrededores Damasco, donde se informó de tres ataques aéreos en la mañana de ayer. Los activistas difundieron videos sobre los ataques y sus consecuencias: viviendas enteras reducidas a escombros.
Con motivo de la fiesta más importante del calendario musulmán, el Eid al Adha, que dura de viernes a lunes, estaba previsto que las armas callaran, pero en vista de los bombardeos masivos, los atentados terroristas y los combates en todo el país, la iniciativa del enviado especial de la ONU a Siria puede considerarse fracasada.
"El alto el fuego era una broma desde el principio", asegura Rami Abdel Rahman, el presidente del Observatorio Sirio para los Derechos Humanos basado en Londres. Desde el inicio del supuesto alto el fuego el viernes, y hasta la mañana de ayer, hubo 300 muertos.
La tregua duró apenas tres horas en la mañana del viernes, hasta que el Ejército y rebeldes se enfrentaron en la provincia de Idlib, siendo los primeros en violar el acuerdo al que habían accedido las dos partes.
El plan simplemente no era realista, afirma un activista. "No hay nadie para monitorear el alto el fuego". El predecesor de Brahimi, Kofi Annan, ya intentó en abril una tregua, y acabó hablando de una "misión imposible". Desde entonces, la situación en Siria ha escalado de forma peligrosa: en agosto la cifra de muertos en un mes alcanzó el récord de 6.300 y tras casi 20 meses amenaza con convertirse en una guerra civil. (DPA)
Con motivo de la fiesta más importante del calendario musulmán, el Eid al Adha, que dura de viernes a lunes, estaba previsto que las armas callaran, pero en vista de los bombardeos masivos, los atentados terroristas y los combates en todo el país, la iniciativa del enviado especial de la ONU a Siria puede considerarse fracasada.
"El alto el fuego era una broma desde el principio", asegura Rami Abdel Rahman, el presidente del Observatorio Sirio para los Derechos Humanos basado en Londres. Desde el inicio del supuesto alto el fuego el viernes, y hasta la mañana de ayer, hubo 300 muertos.
La tregua duró apenas tres horas en la mañana del viernes, hasta que el Ejército y rebeldes se enfrentaron en la provincia de Idlib, siendo los primeros en violar el acuerdo al que habían accedido las dos partes.
El plan simplemente no era realista, afirma un activista. "No hay nadie para monitorear el alto el fuego". El predecesor de Brahimi, Kofi Annan, ya intentó en abril una tregua, y acabó hablando de una "misión imposible". Desde entonces, la situación en Siria ha escalado de forma peligrosa: en agosto la cifra de muertos en un mes alcanzó el récord de 6.300 y tras casi 20 meses amenaza con convertirse en una guerra civil. (DPA)







