Coche bomba en Damasco rompe una frágil tregua

El Ejército denuncia ataques de insurgentes.

27 Octubre 2012
BEIRUT/DAMASCO.- La frágil tregua religiosa en Siria fue rota en varios pedazos ayer, con nuevos enfrentamientos entre el Ejército de Bashar al Assad y los rebeldes que causaron la muerte de numerosas personas en distintos puntos del país y la explosión de un potente coche bomba en Damasco. Sin embargo, la violencia era menos intensa de lo habitual, según declaró el director del opositor Observatorio Sirio de los Derechos Humanos, Rami Abdel Rahman.

El alto al fuego temporal había sido declarado para que durara entre ayer y el lunes, en el marco de la festividad musulmana del Sacrificio o Eid al Adha, y en respuesta a las gestiones del enviado de paz internacional, Lakhdar Brahimi. El pedido del representante de la Liga Árabe y de las Naciones Unidas recibió un contundente apoyo internacional, incluyendo a Rusia, China e Irán, los principales aliados en el exterior del cuestionado régimen sirio.

El Ejército justificó los cruces de disparos en la respuesta militar a ataques de fuerzas opositoras sobre sus posiciones en todo el país, con las cuales el Gobierno consideró que fueron los insurgentes quienes violaron la tregua en el conflicto de 19 meses, que ha causado la muerte de unas 32.000 personas y ha empeorado la inestabilidad en Oriente Medio.

El grupo terrorista Frente Al Nusra, cercano a Al Qaeda y muy activo en algunas zonas, había anunciado que continuaría con sus operaciones. "No creemos que el cese al fuego vaya a funcionar. No habrá un Eid al Adha para los insurgentes en el frente. El único que podremos celebrar es el de la liberación", sostuvo el comandante rebelde, Basel Eissa.

El precario alivio de estas jornadas no borra el pesar de estar en medio de una lucha sin cuartel. "Aquí no estamos celebrando nada, nadie está de ánimo para festejos. Todos están simplemente aliviados de estar vivos", aseveró una mujer en una localidad asediada, cercana a la frontera con Turquía.

Su esposo relató que, junto a sus cinco hijos, habían regresado a la ciudad luego de pasar nueve días en un campamento en las afueras de una granja, donde buscaron protegerse de los combates. "No tenemos regalos para nuestros hijos. Ni siquiera podemos hacer llamados a nuestras familias", dijo.

La televisión estatal siria mostró imágenes del presidente Al Assad rezando en una mezquita, con expresiones tranquilas, sonriente y hablando con otros creyentes.

Pedido de un imán
El imán de la Gran Mezquita en La Meca llamó a árabes y musulmanes a tomar "medidas prácticas y urgentes" para detener el baño de sangre en Siria.

"El mundo debería asumir la responsabilidad por este desastre prolongado y doloroso y la responsabilidad es mayor para los árabes y musulmanes, que deberían unirse para apoyar a los oprimidos frente al opresor", sostuvo el jeque Saleh Mohammed al Taleb a los fieles, en Arabia Saudita. (Reuters-Télam-DPA-AFP)

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios