La cuestión social demanda atención en la Argentina
Aunque la inclusión forma parte del eje central del relato del Gobierno nacional, hay deudas pendientes con la sociedad, en especial con los que menos tienen. Es clave una reforma impositiva a favor de los pobres y un aumento en la calidad de la educación. Hay que reorientarlos para que no pierdan validación social.
16 Septiembre 2012 Seguir en 
"Desde que comenzó la recuperación económica en abril de 2002 el crecimiento del producto y el derrame han eclipsado parcialmente la preocupación por consolidar un proceso de desarrollo que siente las bases para la inclusión social de largo plazo", señala el economista Eduardo Fracchia, en el informe "Panorama interno: la cuestión social al debate", presentado por el Instituto de Economía Aplicada de la Universidad Austral.
Reconoció que la cuestión social "ha sido uno de los ejes centrales del relato y, en forma parcial, de la agenda de los Kirchner", y destacó que algunas medidas que contribuyeron al bienestar fueron, entre otras, la universalización de los beneficios para la niñez y para los jubilados. Esto se logró -sostuvo- con la instauración de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y con la extensión e indexación de las jubilaciones a personas inactivas que no habían contribuido al sistema previsional. "Fueron positivos, también, los aumentos de salario mínimo y las paritarias", añadió.
"Por otro lado, el marco laboral mejoró y mucho. Inicialmente, la fuerte devaluación del peso generó un cambio de precios relativos favorable al mercado laboral, alentando la creación de empleos gracias al incremento de la competitividad cambiaria. Así, desde el 20,4% de desocupación observado a comienzos de 2003, actualmente la tasa se ubica cercana al 7% con 3,4 millones de empleos creados en el período. Esta recuperación tuvo un impacto innegable en el consumo y en el bienestar, y la bonanza se reflejó en las urnas", remarcó.
Pobreza
El experto destacó que la pobreza, otro indicador social clave, cayó parcialmente en este mismo período, básicamente en el primer mandato K: en el primer semestre de 2003 el 54% de los individuos eran pobres y alrededor del 27,7% eran indigentes; mientras las últimas cifras no oficiales y confiables nos hablan de valores cercanos a un 22% para la pobreza (guarismo de 6,5% según el Indec).
Fracchia planteó, sin embargo, que hay deudas pendientes con la sociedad y, en especial, con los excluidos. La primera es la tergiversación de los indicadores sociales. "Se comunica en forma inapropiada desde 2007 la inflación y en forma derivada se altera el dato de la pobreza. Mientras que el organismo oficial registra 2,6 millones de pobres y 680.000 indigentes, mediciones alternativas como las del Observatorio de la UCA, que consideran otra tasa de inflación, presentan la cifra creíble de, aproximadamente, 8,7 millones de pobres y 2,2 millones de indigentes", observó el economista. Sumado a lo anterior, opinó que la Argentina está perdiendo el escenario económico favorable "básicamente por errores de política pública: el modelo se ha deteriorado, si es que todavía existe como tal, y la tasa de crecimiento esperable hasta 2015 será más baja, junto con una inflación instalada en 25% que puede escalar, y afecta directamente a la pobreza y al empleo". Fracchia sugirió consideraciones que podrían contribuir al debate:
- La sintonía fina en temas sociales es peligrosa. Las reformas estructurales como la de la AUH, son claves para cambiar la realidad social.
- La inversión arrastra empleo y este supone mejores condiciones de vida. La buena macro es fundamental.
- Falta sumar más clase media y recuperar nuestra histórica movilidad.
- A partir de la democracia somos más desiguales y no por culpa de ella; la desigualdad genera mayor delito.
- Es clave una reforma impositiva a favor de los pobres y un aumento en la calidad de la educación. - La percepción generalizada es que los planes sociales atentan contra la cultura del trabajo, hay que reorientarlos para que no pierdan validación social.
- Es un gran activo de este Gobierno que no haya habido recesión en casi 10 años porque la pobreza crece con las caídas fuertes del PIB, razón por la que hay que cuidar la volatilidad macro.
- El populismo cambiario proporciona bienestar de corto plazo hasta que una corrección brusca del dólar fuerce un ajuste con crisis social.
Reconoció que la cuestión social "ha sido uno de los ejes centrales del relato y, en forma parcial, de la agenda de los Kirchner", y destacó que algunas medidas que contribuyeron al bienestar fueron, entre otras, la universalización de los beneficios para la niñez y para los jubilados. Esto se logró -sostuvo- con la instauración de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y con la extensión e indexación de las jubilaciones a personas inactivas que no habían contribuido al sistema previsional. "Fueron positivos, también, los aumentos de salario mínimo y las paritarias", añadió.
"Por otro lado, el marco laboral mejoró y mucho. Inicialmente, la fuerte devaluación del peso generó un cambio de precios relativos favorable al mercado laboral, alentando la creación de empleos gracias al incremento de la competitividad cambiaria. Así, desde el 20,4% de desocupación observado a comienzos de 2003, actualmente la tasa se ubica cercana al 7% con 3,4 millones de empleos creados en el período. Esta recuperación tuvo un impacto innegable en el consumo y en el bienestar, y la bonanza se reflejó en las urnas", remarcó.
Pobreza
El experto destacó que la pobreza, otro indicador social clave, cayó parcialmente en este mismo período, básicamente en el primer mandato K: en el primer semestre de 2003 el 54% de los individuos eran pobres y alrededor del 27,7% eran indigentes; mientras las últimas cifras no oficiales y confiables nos hablan de valores cercanos a un 22% para la pobreza (guarismo de 6,5% según el Indec).
Fracchia planteó, sin embargo, que hay deudas pendientes con la sociedad y, en especial, con los excluidos. La primera es la tergiversación de los indicadores sociales. "Se comunica en forma inapropiada desde 2007 la inflación y en forma derivada se altera el dato de la pobreza. Mientras que el organismo oficial registra 2,6 millones de pobres y 680.000 indigentes, mediciones alternativas como las del Observatorio de la UCA, que consideran otra tasa de inflación, presentan la cifra creíble de, aproximadamente, 8,7 millones de pobres y 2,2 millones de indigentes", observó el economista. Sumado a lo anterior, opinó que la Argentina está perdiendo el escenario económico favorable "básicamente por errores de política pública: el modelo se ha deteriorado, si es que todavía existe como tal, y la tasa de crecimiento esperable hasta 2015 será más baja, junto con una inflación instalada en 25% que puede escalar, y afecta directamente a la pobreza y al empleo". Fracchia sugirió consideraciones que podrían contribuir al debate:
- La sintonía fina en temas sociales es peligrosa. Las reformas estructurales como la de la AUH, son claves para cambiar la realidad social.
- La inversión arrastra empleo y este supone mejores condiciones de vida. La buena macro es fundamental.
- Falta sumar más clase media y recuperar nuestra histórica movilidad.
- A partir de la democracia somos más desiguales y no por culpa de ella; la desigualdad genera mayor delito.
- Es clave una reforma impositiva a favor de los pobres y un aumento en la calidad de la educación. - La percepción generalizada es que los planes sociales atentan contra la cultura del trabajo, hay que reorientarlos para que no pierdan validación social.
- Es un gran activo de este Gobierno que no haya habido recesión en casi 10 años porque la pobreza crece con las caídas fuertes del PIB, razón por la que hay que cuidar la volatilidad macro.
- El populismo cambiario proporciona bienestar de corto plazo hasta que una corrección brusca del dólar fuerce un ajuste con crisis social.







