El violador serial elegía estratégicamente a sus víctimas, con una mentalidad perversa
La fiscala que investigó la causa analizó las hipótesis de los diversos ataques y concluyó que fueron realizados por la misma persona. Se incorporaron actas, pericias e informes que comprometen al acusado. Hubo voyeurismo y exhibicionismo en un hecho.
En cinco casos, el análisis de ADN determinó que los restos genéticos hallados en las víctimas o en sus ropas pertenecían a Oscar Emilio Fernández. Un sexto hecho tenía numerosas coincidencias con los anteriores. Después de un profundo análisis, la fiscala de Instrucción Adriana Giannoni concluyó que este abuso también había sido cometido por el acusado, cuyo juicio oral comenzó el lunes.
En la audiencia de ayer empezaron a incorporarse las actas, pericias e informes que constan en el expediente, y que serán tenidos en cuenta por los jueces Pedro Roldán Vázquez, Alfonso Zóttoli y Emilio Páez de la Torre a la hora de dictar sentencia.
En el denominado "Caso Uno", que ocurrió el 1 de febrero de 2008, los restos de semen hallados en la ropa de la víctima, de ocho años, no fueron suficientes para determinar el patrón genético. Giannoni analizó tres hipótesis antes de decidir imputar este hecho a González.
En primer lugar examinó la posibilidad de que sea un hecho circunstancial. La niña fue captada por el agresor en la puerta de su casa, bajo la promesa de entregarle una bolsa con juguetes. Además fue en la zona sur de la ciudad y el abuso se produjo en un cañaveral. La menor fue abandonada en un tercer punto. Demasiadas similitudes con los otros casos hicieron que la fiscala descartara esta hipótesis.
Por la edad de la víctima, Giannoni rechazó que la pequeña haya podido seducir o provocar al agresor, lo que hablaría, según consideró en la prueba que se incorporó ayer, de una mentalidad perversa.
La segunda hipótesis estudiada era la de un imitador del violador serial, que ante la difusión en los medios de prensa de los abusos haya actuado en forma similar. Sin embargo, los casos salieron a la luz un mes después de que ocurrió el "Caso Uno". Ante esto, Giannoni no tuvo dudas de que el abusador es Fernández. El acusado se había mantenido con la cabeza firme, mirando a cada uno de los testigos que declararon, sin inmutarse. Cuando comenzaron a leerse las pruebas instrumentales que lo incriminan bajó la mirada y su cara se puso roja.
Estrategia
"El sujeto salía a cazar estratégicamente, eligiendo a sus víctimas", precisó Giannoni en sus conclusiones. En el "Caso Uno" no hubo acceso carnal. La denuncia indica que el agresor le sacó la ropa a la niña, la tocó, le tomó fotos con un teléfono celular y eyaculó en sus ropas. Voyeurismo, exhibicionismo y deseo de someter a la menor, fue la descripción del informe psicológico.
La víctima fue a una rueda de reconocimiento. "Me parece que no está. El número uno tiene la nariz parecida, el tres es igual de altura y el cuatro tiene las mismas manchitas de la cara", dijo la menor al ver a los cuatro hombres que tenía detrás de un vidrio. Fernández, el acusado, tenía el número cuatro.
"Mi hija a veces empieza a llorar de la nada. Ha cambiado mucho. Desde la rueda de reconocimiento no volvimos a hablar del tema", dijo la madre de la víctima cuando declaró en la sala.
Un taxista la rescató
El hombre la llevó a la comisaría
La denuncia del "Caso Uno" fue realizada por un taxista que encontró a la menor de ocho años llorando en la esquina de avenida Alem y pasaje Cabildo, donde el abusador la dejó.

Campañas de concientización
Se difundieron identikits por el barrio
Cuando se conocieron los abusos, la Justicia inició una campaña por la zona sur donde se produjeron, para alertar a los habitantes y procurar identificar al agresor.

Especialistas cordobeses
Policías de la docta participaron de la pesquisa
Un informe de la división Criminalística de la Policía cordobesa fue incorporado al juicio. Los especialistas, además de participar en la investigación, capacitaron al personal judicial tucumano.
Las manchitas en la cara
Las víctimas así identificaron al agresor
Las menores que fueron abusadas dijeron que el abusador tenía manchitas en la cara. Un informe médico forense leído ayer describe a Fernández con pústulas y fístulas en el rostro.







