05 Agosto 2012 Seguir en 
La paternidad, hoy, es sin duda diferente de lo que solía ser apenas 30 años atrás. Hoy, los hombres acompañan con más frecuencia a las mujeres en sus controles preconcepcionales, participan del parto, colaboran más en las tareas del hogar y del cuidado de los niños (los cambian, los llevan al colegio, al médico) y hay más diálogo entre las generaciones. Sin embargo, todavía se percibe a los padres como "colaboradores" en el cuidado de los hijos: las madres continúan siendo responsables de la crianza.
Otro cambio muy importante es que, ante el aumento de separaciones y divorcios, hay más padres que no conviven cotidianamente con sus hijos biológicos. Esto no significa que sean padres ausentes, sino que el contacto no es diario. A su vez, este fenómeno ha dado lugar al ejercicio de la llamada "paternidad social". Es decir, que algunos hombres, sin ser los padres biológicos, ejercen el rol o las funciones paternas de cuidado y atención de los niños. Esos hombres pueden ser un abuelo, un tío, un hermano mayor o la nueva pareja de la madre.
En suma, las funciones paternas se han deslindado de la biología. Un padre biológico puede no convivir con sus hijos y tener contactos menos periódicos, y otro hombre puede cumplir el rol paterno sin ser el padre biológico.
Las estructuras familiares en la Argentina están inmersas en un proceso de cambio. La cohabitación, la fecundidad no matrimonial, las familias ensambladas y la monoparentalidad constituyen vías cada vez más frecuentes de formación de familias y, por ende, requieren un ahondamiento sobre sus determinantes y repercusiones, así como el diseño de políticas orientadas a paliar la inequidad social vinculada a la estructura familiar.
Estas modificaciones afectan la experiencia de la paternidad y la maternidad, que en la Argentina, a su vez, está signada por la desigualdad social entre mujeres y varones con diferentes niveles socioeconómicos y educativos.
Otro cambio muy importante es que, ante el aumento de separaciones y divorcios, hay más padres que no conviven cotidianamente con sus hijos biológicos. Esto no significa que sean padres ausentes, sino que el contacto no es diario. A su vez, este fenómeno ha dado lugar al ejercicio de la llamada "paternidad social". Es decir, que algunos hombres, sin ser los padres biológicos, ejercen el rol o las funciones paternas de cuidado y atención de los niños. Esos hombres pueden ser un abuelo, un tío, un hermano mayor o la nueva pareja de la madre.
En suma, las funciones paternas se han deslindado de la biología. Un padre biológico puede no convivir con sus hijos y tener contactos menos periódicos, y otro hombre puede cumplir el rol paterno sin ser el padre biológico.
Las estructuras familiares en la Argentina están inmersas en un proceso de cambio. La cohabitación, la fecundidad no matrimonial, las familias ensambladas y la monoparentalidad constituyen vías cada vez más frecuentes de formación de familias y, por ende, requieren un ahondamiento sobre sus determinantes y repercusiones, así como el diseño de políticas orientadas a paliar la inequidad social vinculada a la estructura familiar.
Estas modificaciones afectan la experiencia de la paternidad y la maternidad, que en la Argentina, a su vez, está signada por la desigualdad social entre mujeres y varones con diferentes niveles socioeconómicos y educativos.
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