Después de tres años, la economía se contrae
El Indec confirmó que, luego de 33 meses, la economía cayó en mayo (0,5% respecto de igual período de 2011), que fue acompañada por una disminución de la producción industrial del 4,4% en mayo. Según un informe, esta situación se observa en un escenario de inflación creciente, alentada por la mayor emisión monetaria por parte del Gobierno
La actividad económica cayó 0,5% en mayo respecto a igual mes del año pasado, lo que representa la primera baja en 33 meses, según informó ayer el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Con el resultado de mayo, el PBI muestra una suba de 3%, profundizando la desaceleración que se inició en diciembre de 2011. En cambio, respecto de abril se registró una suba de 0,2%.
La economía argentina no mostraba una disminución interanual desde julio de 2009 cuando había caído 1,5% contra el mismo mes de 2008. El proceso de desaceleración de la actividad que ahora se tradujo en contracción se inicio en noviembre del año pasado, cuando pasó a un crecimiento de 7,3% desde el 9,1% anterior de octubre.
La pendiente se agudizó entre marzo y abril de este año cuando la tasa de crecimiento pasó de 4,1% a 0,6%, señala un cable de la agencia DyN. El Gobierno adjudica esta situación a la crisis internacional, mientras que analistas económicos y políticos de la oposición culpan a las últimas medidas adoptadas, como por ejemplo la restricción a las importaciones y el control del mercado de cambio.
En tanto, la producción industrial cayó en junio 4,4% en forma interanual y sumó el tercer mes consecutivo de reducción, según informó el Indec. De esta forma, el primer semestre cerró con una contracción de 1,1% frente al mismo período de 2011.
Ese cóctel de datos estadísticos inquieta el rumbo económico. La inflación sigue en el centro de la escena, pero a ese factor negativo se le agrega la casi nula generación de empleos y la escalada del dólar paralelo frente a la cotización oficial. Frente a este escenario, la fuerte expansión monetaria (a un ritmo del 30-35% anual) alimenta la inflación y la demanda de divisas como refugio de valor.
En lugar de atacar las causas (la inflación), el gobierno intenta reprimir los síntomas (la compra de dólares), advierte el último Informe Económico Semanal elaborado por el equipo de economistas del Banco Ciudad de Buenos Aires. Así, la brecha entre el dólar oficial y el paralelo se disparó en los últimos días a partir de nuevas medidas que cerraron casi totalmente el grifo de dólares oficiales (se eliminaron las ventas de dólares para hipotecas y se redujeron para turismo) y ya ronda el 50%, acota el diagnóstico de la entidad a la que accedió LA GACETA.
La brecha
Los efectos de la brecha cambiaria sobre la marcha de la economía son difíciles de cuantificar. Se sabe que algo de la devaluación del dólar informal se traduce en mayores expectativas de devaluación del dólar oficial y, por tanto, en mayores expectativas de inflación y, eventualmente, en subas de precios, indica el Banco Ciudad. También se sabe que la brecha entre el dólar oficial y el paralelo distorsiona la fijación de precios en mercados dolarizados (autos e inmuebles) y afecta los cálculos de retorno de las inversiones.
Otro daño colateral de la estrategia de negación del problema, señala el reporte, es la pérdida de competitividad industrial. La combinación de inflación y aumento de costos internos (25% anual), devaluación del Real en Brasil (30% en el último año) y dólar oficial estable (10% en el último año) comienza a presionar la rentabilidad de muchos sectores industriales. "El punto de partida no es dramático pero las condiciones empeoran cada día que transcurre sin cambios en la dinámica de precios y tipo de cambio.", alerta.
Más pesos
A pesar de la desaceleración económica la inflación crece a mayor ritmo que en 2011, aceitada por una fuerte expansión monetaria. Pero la emisión de pesos no es producto del voluntarismo monetarista del Banco Central sino que está forzada por las crecientes necesidades fiscales. En los últimos 12 meses, la emisión de pesos fue de $ 59.800 millones. La mitad ($ 30.200 millones) fue explicada por los que se imprimieron para financiar el agujero fiscal nacional, afirma el diagnóstico. Un 35% de la emisión total ($ 21.600 millones) se debió a las compras de dólares para recomponer las reservas del Central, que son usadas para cancelar vencimientos de la deuda pública. Así, más del 80% de la emisión de pesos se explica por las necesidades de financiamiento del Tesoro Nacional.
Según el informe, el horizonte económico de los próximos meses se debate entre las siguientes variables:
• El oxígeno que pueden aportar la eventual recuperación del mercado automotriz en Brasil.
• Las mejoras de precios y cantidades de la soja versus los efectos recesivos que generan la pérdida de competitividad cambiaria.
• La retracción del mercado inmobiliario y la caída de la construcción..
• El ajuste fiscal en las provincias, la aceleración inflacionaria y la consiguiente retracción del salario real.
• El desplome de la inversión y los primeros signos de caída del empleo en la industria y la construcción.
Lo que revelan los índices oficiales
El factor que más influyó en la caída de la industria nacional fue la situación automotriz (bajó 30,9%), debido al menor nivel de las importaciones de Brasil.

En la medición interanual del Indec, la industria metalmecánica tuvo un retroceso del 7,6%; el tabaco bajó 7,2% y las metales básicas, un 1,9%.
El uso de la capacidad instalada retrocedió al 72% en junio. Los de menor capacidad ociosa fueron: refinación del petróleo, papel y productos textiles.

El 74,7% de las industrias anticipa un ritmo estable en la demanda interna; el 13,8% de las empresas prevé una suba y el 11,5% vislumbra una disminución.









