Advierten señales de alerta en cuatro áreas clave de la economía
La actividad productiva, la inversión, la persistencia e las tensiones inflacionarias y la situación fiscal de las provincias son las patas de la mesa en la que se sirve con bandeja la antesala de una crisis. La clave está en corregir los problemas que se están avizorando, recomiendan expertos
22 Julio 2012 Seguir en 
El Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF) advirtió señales de alerta en cuatro áreas clave de la coyuntura económica argentina: la actividad productiva, la inversión, la persistencia de tensiones inflacionarias y la situación fiscal de las provincias. Ante esta situación, los expertos de las institución esbozaron una suerte de diagnóstico de la situación y también trataron de explicar cuáles son los motivos que llevaron a que la economía presente los problemas que, por estos meses, saltan a la vista.
"El problema de coyuntura es que, si bien el efecto de la crisis financiera internacional es menor al registrado en los años 2008/2009, algunos de los pilares con que la Argentina enfrentó aquella emergencia, se han debilitado", evaluó en su informe el Instituto de Finanzas.
Al respecto, la entidad mencionó un mayor déficit fiscal, menor superávit en la Cuenta Corriente del Balance de Pagos, al tiempo que destacó que se mantienen "las tensiones en los costos y precios" y el tipo de cambio real "se ha revaluado". Sobre estos dos últimos puntos, la entidad hizo hincapié en que se tratan de dos problemas que se retroalimentan y pueden llegar a complicar otras áreas claves del modelo económico.
Según el IAEF, el escenario internacional es más complejo que el de 2010-2011, pero no alcanza todavía "la gravedad" del 2008-2009. En esos años, la economía de todo el mundo sintió con potencia el derrumbe financiero que se produjo en Estados Unidos.
Sin embargo, la entidad aseveró "la situación de la Argentina luce levemente más débil que la que mostraba en el segundo trimestre de 2008".
"La Argentina enfrenta una tormenta que promete no ser tan intensa como la del año 2008 pero con una nave más desarbolada", graficó. De acuerdo con el diagnóstico de la institución, la primera señal de alerta es "la desaceleración e inclusive el retroceso en la actividad productiva" de sectores productores de bienes como el agro, la industria y la construcción debido distintos factores como cuellos de botella por falta de insumos; sequía, menor demanda interna (por desconfianza de consumidores) y externa (por Brasil). "Esta tendencia se profundizó en el segundo trimestre y fue, en parte, compensada con el crecimiento de sectores productores de servicios personales y otros", sostuvo la entidad. Según su visión, la segunda luz de alerta es "la caída de la inversión" originada por "incertidumbre sobre los precios relativos relevantes, falta de financiamiento, restricciones a las importaciones de bienes de capital", entre otras causas.
En tercer lugar, advirtió sobre "la persistencia de tensiones inflacionarias en un contexto de puja distributiva", y la cuarta señal de alerta dijo que "radica en la compleja situación fiscal de las provincias".
Entre los aspectos positivos de la marcha de la economía argentina remarcó la disminución del stock de la deuda pública en moneda extranjera.
Por otra parte, el IAEF aseguró que "la baja de la actividad económica en Europa, la desaceleración de los Estados Unidos y de las economías emergentes en general, pero en particular la de China, está afectando negativamente a América Latina a través del freno al comercio de bienes".
El informe planteó que, en el caso de la Argentina, "los efectos negativos serán mitigados por el aumento del precio de la soja, asociado con la sequía que afecta a los Estados Unidos".
"El problema de coyuntura es que, si bien el efecto de la crisis financiera internacional es menor al registrado en los años 2008/2009, algunos de los pilares con que la Argentina enfrentó aquella emergencia, se han debilitado", evaluó en su informe el Instituto de Finanzas.
Al respecto, la entidad mencionó un mayor déficit fiscal, menor superávit en la Cuenta Corriente del Balance de Pagos, al tiempo que destacó que se mantienen "las tensiones en los costos y precios" y el tipo de cambio real "se ha revaluado". Sobre estos dos últimos puntos, la entidad hizo hincapié en que se tratan de dos problemas que se retroalimentan y pueden llegar a complicar otras áreas claves del modelo económico.
Según el IAEF, el escenario internacional es más complejo que el de 2010-2011, pero no alcanza todavía "la gravedad" del 2008-2009. En esos años, la economía de todo el mundo sintió con potencia el derrumbe financiero que se produjo en Estados Unidos.
Sin embargo, la entidad aseveró "la situación de la Argentina luce levemente más débil que la que mostraba en el segundo trimestre de 2008".
"La Argentina enfrenta una tormenta que promete no ser tan intensa como la del año 2008 pero con una nave más desarbolada", graficó. De acuerdo con el diagnóstico de la institución, la primera señal de alerta es "la desaceleración e inclusive el retroceso en la actividad productiva" de sectores productores de bienes como el agro, la industria y la construcción debido distintos factores como cuellos de botella por falta de insumos; sequía, menor demanda interna (por desconfianza de consumidores) y externa (por Brasil). "Esta tendencia se profundizó en el segundo trimestre y fue, en parte, compensada con el crecimiento de sectores productores de servicios personales y otros", sostuvo la entidad. Según su visión, la segunda luz de alerta es "la caída de la inversión" originada por "incertidumbre sobre los precios relativos relevantes, falta de financiamiento, restricciones a las importaciones de bienes de capital", entre otras causas.
En tercer lugar, advirtió sobre "la persistencia de tensiones inflacionarias en un contexto de puja distributiva", y la cuarta señal de alerta dijo que "radica en la compleja situación fiscal de las provincias".
Entre los aspectos positivos de la marcha de la economía argentina remarcó la disminución del stock de la deuda pública en moneda extranjera.
Por otra parte, el IAEF aseguró que "la baja de la actividad económica en Europa, la desaceleración de los Estados Unidos y de las economías emergentes en general, pero en particular la de China, está afectando negativamente a América Latina a través del freno al comercio de bienes".
El informe planteó que, en el caso de la Argentina, "los efectos negativos serán mitigados por el aumento del precio de la soja, asociado con la sequía que afecta a los Estados Unidos".







