En Colalao del Valle se entusiasman con producir vino fino

En la zona próxima a Cafayate existen cinco importantes plantaciones de vid. Ventas a Salta.

31 Agosto 2003
Silenciosamente, en Quilmes, Colalao del Valle y Encalilla, zona próxima a Cafayate, Salta, productores tucumanos están haciendo sus primeras experiencias en la vitivinicultura. Existen alrededor de 40 hectáreas plantadas con vid y ya les venden uvas a los bodegueros salteños. Entusiasmados con la posibilidad de erigir una economía alternativa, algunos sueñan con instalar una pequeña bodega, y con complementar la actividad con agroturismo y con emprendimientos culturales que destaquen los valores históricos de los Valles Calchaquíes. En los últimos cinco años numerosas empresas internacionales compraron bodegas de Cafayate -incluidas algunas muy tradicionales-. Esto hizo que en toda la zona haya mayores facilidades para el acceso a las últimas tecnologías de producción de uvas de alta calidad. Fue así como a un puñado de productores tucumanos se le ocurrió aprovechar el movimiento que se estaba produciendo a sólo 30 kilómetros.
Hoy hay cinco emprendimientos en marcha. En Colalao existen unas 25 hectáreas plantadas; en Quilmes, unas 20, y en Encalilla, otras 4, según la Secretaría de Agricultura de la provincia. Esto aún no se refleja en los registros oficiales del Instituto Nacional de Vitivinicultura.
El nicho del mercado al que se apunta es al de los vinos finos teniendo en cuenta que la tendencia mundial apunta a ellos. "Se trata de implantaciones de uvas selectas perfectamente definidas, que darán diferentes tipos de vinos varietales (son los hechos exclusivamente con un cepaje o variedad de uva)", aseguró el director general de Actividades Primarias y Recursos Naturales, Roberto Paéz.
Tradicionalmente en la zona se producían en forma artesanal uvas para vinos blancos del tipo Torrontés . "Ahora apuntamos a las uvas tinta para vinos finos tintos, como Bonarda, Malbec o Cabernet Sauvignon. Dentro de unos años podemos tener una industria vitivinícola de vinos de alta calidad, artesanales u orgánicos y que ocupen un nicho especial del mercado. Pero, para ello, tenemos que vincular la producción con los valores turísticos y culturales de la zona", agregó.
En el Instituto de Vitivinicultura reconocen que en la zona las condiciones climáticas y ambientales son óptimas. "Hay que concentrarse en la calidad y en respetar las normas. A los denominados elaboradores únicos se les permite producir hasta 4.000 litros por año", aseveró el representante en Tucumán, Carlos Avezou.


Un pionero
Raúl Penna es uno de los productores que está entusiasmado. "Planté cinco hectáreas de Malbec (tres de pie Torrontés y dos de pie criollas, ambas injertadas a Malbec) que ya están en producción. Este año colocamos una hectárea más de Cabernet Sauvignon pie franco. El año pasado, en la primera campaña, producimos 13.000 kilos de uva Malbec para vino tinto fino, que fueron vendidas a una bodega de Cafayate. El enólogo quedó muy conforme", explicó.

Bodega propia
"En nuestro valle hay unas 25.000 hectáreas ociosas que podrían ser cultivadas con vid, nogales, olivos y cualquier fruta de carozo. Como ya cumplí la primera etapa como productor, ahora pretendo una bodega que produzca entre 50.000 y 100.000 litros por año. Deberíamos organizarnos en una cooperativa para que cada uno pueda elaborar su propio vino", agregó Penna.

Tamaño texto
Comentarios