31 Agosto 2003 Seguir en 
Durante las últimas semanas los síntomas de la economía muestran señales ambiguas. Según cifras oficiales se recupera el nivel de consumo y de la construcción y sube el nivel de empleo. Pero simultáneamente se han acentuado las oscilaciones del dólar, por mayor demanda de la divisa; siguen cayendo los plazos fijos, sobre todo las colocaciones a más largo plazo; se demora el nuevo acuerdo con el FMI, no hay novedades respecto de la reestructuración de la deuda; el sistema financiero sigue en una situación de total indefinición.
Al mismo tiempo se anuncian medidas reactivantes, que están en sintonía con las que se vienen practicando desde hace un tiempo: utilización de Boden para estimular la industria automotriz, créditos subvencionados a PyME, y estímulos impositivos a las compras de bienes de capital.
Sin embargo, desde el sector privado se sigue reclamando un contexto de mayor certidumbre y mayores definiciones. Este reclamo no se refiere sólo a una cuestión de si hay o no una política monetaria, cambiaria, fiscal en marcha -esto es lo mínimo que una economía requiere para funcionar- sino que pide un mayor explicitación sobre cómo se van a articular esas políticas para lograr clarificar el horizonte.
Deuda empresarial
Una de las cuestiones pendientes que casi ni se menciona, pero que es fundamental, es la reestructuración de la deuda de las empresas, que según algunas estimaciones alcanzaría los 45.000 millones de dólares. Una empresa que se encuentra en proceso de renegociación de su deuda, requiere un marco de referencia que le permita un razonable horizonte de planeamiento, de lo contrario los acuerdos se hacen a ciegas sin saber cómo será la evolución de las principales variables de la economía.
Asimismo, un banco para poder hacer planes de negocios necesita conocer hacia dónde irá la economía, si se va a priorizar el consumo, la inversión o las exportaciones.Si las señales son ambiguas, en medio de un permanente cambio de las reglas de juego, si se adopta un sistema capitalista a regañadientes, casi porque no hay otra alternativa, en un contexto internacional muy cambiante, lo único que se logra es aumentar la vulnerabilidad de la economía porque siguen postergándose las decisiones de inversión que permitan ingresos genuinos.
Canales de financiamiento
Para que una economía crezca no sólo se requiere la definición de una política cambiaria, monetaria o fiscal, sino de las perspectivas que haya y de la continuidad de políticas bien diseñadas. La inversión, que permitirá disminuir genuinamente el desempleo, requiere adecuados canales de financiamiento, un costo del capital compatible con los proyectos empresarios, y estabilidad en el marco jurídico-institucional.
Al mismo tiempo se anuncian medidas reactivantes, que están en sintonía con las que se vienen practicando desde hace un tiempo: utilización de Boden para estimular la industria automotriz, créditos subvencionados a PyME, y estímulos impositivos a las compras de bienes de capital.
Sin embargo, desde el sector privado se sigue reclamando un contexto de mayor certidumbre y mayores definiciones. Este reclamo no se refiere sólo a una cuestión de si hay o no una política monetaria, cambiaria, fiscal en marcha -esto es lo mínimo que una economía requiere para funcionar- sino que pide un mayor explicitación sobre cómo se van a articular esas políticas para lograr clarificar el horizonte.
Deuda empresarial
Una de las cuestiones pendientes que casi ni se menciona, pero que es fundamental, es la reestructuración de la deuda de las empresas, que según algunas estimaciones alcanzaría los 45.000 millones de dólares. Una empresa que se encuentra en proceso de renegociación de su deuda, requiere un marco de referencia que le permita un razonable horizonte de planeamiento, de lo contrario los acuerdos se hacen a ciegas sin saber cómo será la evolución de las principales variables de la economía.
Asimismo, un banco para poder hacer planes de negocios necesita conocer hacia dónde irá la economía, si se va a priorizar el consumo, la inversión o las exportaciones.Si las señales son ambiguas, en medio de un permanente cambio de las reglas de juego, si se adopta un sistema capitalista a regañadientes, casi porque no hay otra alternativa, en un contexto internacional muy cambiante, lo único que se logra es aumentar la vulnerabilidad de la economía porque siguen postergándose las decisiones de inversión que permitan ingresos genuinos.
Canales de financiamiento
Para que una economía crezca no sólo se requiere la definición de una política cambiaria, monetaria o fiscal, sino de las perspectivas que haya y de la continuidad de políticas bien diseñadas. La inversión, que permitirá disminuir genuinamente el desempleo, requiere adecuados canales de financiamiento, un costo del capital compatible con los proyectos empresarios, y estabilidad en el marco jurídico-institucional.







