31 Agosto 2003 Seguir en 
Como hoy sucede con el petróleo, las guerras del futuro girarán en torno a otro preciado y escaso recurso: el agua. La propia ONU ha reconocido el potencial conflictivo del líquido elemento. Existen en la actualidad 261 cuencas internacionales y 145 naciones poseen territorios en cuencas compartidas. En los últimos 50 años, frente a 37 controversias graves, se alcanzaron 157 tratados de cooperación por el agua. Naciones Unidas dice que no se puede afirmar que haya estallado ninguna guerra recientemente por recursos hídricos en litigio. Indica que para encontrar una verdadera "guerra del agua" habría que remontarse a 4.500 años atrás, cuando las ciudades del Estado de Lagash y Umma se disputaron el Tigris y el Eufrates.
Hoy la sequía castigó al Norte opulento y atormenta a los pobres de la India, México, Jordania o Etiopía. La Unión Europea admite la pérdida de U$S 5.700 millones por las cosecha malogradas y porque con el Danubio, el Rin y el Elba semisecos no se pudo transportar mercadería.
Es por el agua, un bien escaso y mal repartido.
Tucumán cuenta con este recurso en abundancia, pero desde hace años lo administra mal. Tan rica es Tucumán en sus niveles de humedad que basta traspasar los límites geográficos de la provincia para encontrar paisajes yermos que nada se parecen al verdor de este territorio.
En un futuro no muy lejano Tucumán puede ser objeto de la apetencia de las grandes potencias mundiales. Una prueba del "interés" que puede generar la provincia por su generosa provisión de "oro blanco" se produjo en la década del 90, cuando el entonces presidente Carlos Menem pretendió -sin éxito- construir el denominado "Canal Federal", para que el agua de Tucumán sea derivada a La Rioja.
Los investigadores Rubén Fernández (del Instituto de Riesgo Geológico y Sistematización Territorial, de la Facultad de Ciencias Naturales de la UNT, y del Instituto Miguel Lillo), y Sara Amenta (Instituto de Investigaciones Históricas "Prof. Manuel García Soriano", Unsta), señalaron que ya el ilustre Ernesto Padilla, en su tesis doctoral presentada en 1896 se anticipó a resaltar la importancia que el agua tendría en un futuro para la provincia. "El régimen económico de un país se asienta sobre las extensiones cultivadas de su territorio y sobre el número y calidad de sus fábricas. (...) Uno y otro factor necesitan del agua como fuerza motriz y fecundante, y aquí aparece en sus detalles, claro y neto, el problema de la irrigación con todos los intereses que involucra, con todos los derechos que concilia y con las variadas cuestiones que suscita. Sin el agua las máquinas no se mueven, ni brotan las semillas y como son muchos los que la necesitan para esos fines vitales y ella corre en cantidades limitadas por cauces relativamente estrechos donde no es justo que la propiedad privada llegue con sus formas absorbentes, la ley no puede omitir su acción bienhechora en una situación semejante y debe cobijar todas las justas pretensiones", dijo Padilla hace más de 100 años. El ex gobernador tucumano hizo especial hincapié en la necesidad de la organización de este importante servicio. "Es imperiosa, y para llevarla a cabo hay que tener presente el triple objeto del estímulo industria, del agrícola y, en especial, el de la salubridad general, que en Tucumán más que en ninguna otra parte guarda una estrecha relación con la irrigación, por las endemias aclimatadas en su tierra fertilísima bañada por un sol de fuego", remarca. Pese a los años de estos diagnósticos, el aprovechamiento del líquido vital está lejos de ser el óptimo en la provincia.
Luis Eduardo Suayter, doctor en Geología y titular de la Dirección Provincial del Agua, reveló que en Tucumán se consumen por año algo más de 124 millones de metros cúbicos de agua, con una abastecimiento de 109 millones de metros cúbicos, lo que implica un déficit de más de 15 millones de metros cúbicos de agua por año. "Esto impone buscar fuentes alternativas de agua potable; en caso contrario, nos enfrentaremos a serios problemas en los próximos años", alertó Suayter. El inconveniente ya se observa, según el experto, en Tafí Viejo y otras poblaciones, donde el suministro del líquido sólo se efectúa durante algunas horas del día.
Baja eficiencia
El titular de la Dirección de Irrigación de la provincia, Alfredo Montalván, considera que una de las cuestiones más importantes en Tucumán, respecto del aprovechamiento del agua, es que existe una grave restricción para el desarrollo productivo al no disponer de más líquido durante el semestre seco. "Es preocupante la baja eficiencia de captación y conducción que hay en los sistemas de distribución. La obra de derivación más nueva es de 1950 y ya han pasado más de 50 años. Es urgente disponer de fondos para recuperar los más de 20 diques derivadores de la provincia, que son la garantía del servicio", recalcó.
CLAVES Y ACCIONES PARA QUE HAYA SUMINISTRO PARA SIEMPRE
UN DIQUE.- Luis Suayter, titular de la Dirección Provincial del Agua, cree que es imperiosa la construcción del dique Potrero de Las Tablas, obra que está en condiciones para ser llamada a licitación. "Este dique tendrá como finalidad principal el abastecimiento de agua de primera calidad, sin contaminantes minerales o bacteriológicos. Esto es factible a un costo inferior o similar al que tienen algunas fuentes superficiales o subterráneas actualmente en uso, que presentan altas posibilidades de contaminación bacteriológica y mineral, como el manganeso, que deriva en un alto costo de purificación", indicó.
DESEQUILIBRIO.- Alfredo Montalván, de la Dirección de Irrigación, reveló que, según el Tratado Interprovincial de 1967, de la cuenca del río Salí-Dulce, a Tucumán le corresponde un 32% del derrame anual en Río Hondo. Sin embargo la provincia usa solamente el 18%. "Esto se debe a que un 70% del derrame anual pasa por Tucumán durante el verano, sin que tengamos posibilidad actualmente de ?guardar? agua para usarla durante el semestre seco", destaca. Opina que se debe priorizar el estudio de posibilidades de regulación hídrica, mediante embalses fundamentalmente.
INCONCIENCIA.- Suayter destaca el ritmo de crecimiento poblacional en el Gran San Miguel de Tucumán, que derivará en un aumento de la demanda de agua potable. "El pueblo tucumano no tiene conciencia ni cuida este recurso, que es un don de la naturaleza que puede escasear en los próximos años con un aumento de la demanda. Hay que ser conscientes de que actualmente hay un déficit bien marcado en la provisión de agua potable", subraya.
UNICA AUTORIDAD.- El Estado debe consolidar su rol de responsable delegado por el pueblo para planificar, preservar y aprovechar óptimamente el agua, dice Montalván. "Esto nos permitirá encontrarnos preparados ante las próximas amenazas que se ciernen sobre el recurso hídrico provincial. Para ello, el Estado deberá crear una autoridad única del agua con máxima jerarquía dotada del mayor grado de descentralización administrativa y presupuestaria posible. Y la sociedad debe asignar fondos específicos para el manejo del recurso", aconseja el experto.
Hoy la sequía castigó al Norte opulento y atormenta a los pobres de la India, México, Jordania o Etiopía. La Unión Europea admite la pérdida de U$S 5.700 millones por las cosecha malogradas y porque con el Danubio, el Rin y el Elba semisecos no se pudo transportar mercadería.
Es por el agua, un bien escaso y mal repartido.
Tucumán cuenta con este recurso en abundancia, pero desde hace años lo administra mal. Tan rica es Tucumán en sus niveles de humedad que basta traspasar los límites geográficos de la provincia para encontrar paisajes yermos que nada se parecen al verdor de este territorio.
En un futuro no muy lejano Tucumán puede ser objeto de la apetencia de las grandes potencias mundiales. Una prueba del "interés" que puede generar la provincia por su generosa provisión de "oro blanco" se produjo en la década del 90, cuando el entonces presidente Carlos Menem pretendió -sin éxito- construir el denominado "Canal Federal", para que el agua de Tucumán sea derivada a La Rioja.
Los investigadores Rubén Fernández (del Instituto de Riesgo Geológico y Sistematización Territorial, de la Facultad de Ciencias Naturales de la UNT, y del Instituto Miguel Lillo), y Sara Amenta (Instituto de Investigaciones Históricas "Prof. Manuel García Soriano", Unsta), señalaron que ya el ilustre Ernesto Padilla, en su tesis doctoral presentada en 1896 se anticipó a resaltar la importancia que el agua tendría en un futuro para la provincia. "El régimen económico de un país se asienta sobre las extensiones cultivadas de su territorio y sobre el número y calidad de sus fábricas. (...) Uno y otro factor necesitan del agua como fuerza motriz y fecundante, y aquí aparece en sus detalles, claro y neto, el problema de la irrigación con todos los intereses que involucra, con todos los derechos que concilia y con las variadas cuestiones que suscita. Sin el agua las máquinas no se mueven, ni brotan las semillas y como son muchos los que la necesitan para esos fines vitales y ella corre en cantidades limitadas por cauces relativamente estrechos donde no es justo que la propiedad privada llegue con sus formas absorbentes, la ley no puede omitir su acción bienhechora en una situación semejante y debe cobijar todas las justas pretensiones", dijo Padilla hace más de 100 años. El ex gobernador tucumano hizo especial hincapié en la necesidad de la organización de este importante servicio. "Es imperiosa, y para llevarla a cabo hay que tener presente el triple objeto del estímulo industria, del agrícola y, en especial, el de la salubridad general, que en Tucumán más que en ninguna otra parte guarda una estrecha relación con la irrigación, por las endemias aclimatadas en su tierra fertilísima bañada por un sol de fuego", remarca. Pese a los años de estos diagnósticos, el aprovechamiento del líquido vital está lejos de ser el óptimo en la provincia.
Luis Eduardo Suayter, doctor en Geología y titular de la Dirección Provincial del Agua, reveló que en Tucumán se consumen por año algo más de 124 millones de metros cúbicos de agua, con una abastecimiento de 109 millones de metros cúbicos, lo que implica un déficit de más de 15 millones de metros cúbicos de agua por año. "Esto impone buscar fuentes alternativas de agua potable; en caso contrario, nos enfrentaremos a serios problemas en los próximos años", alertó Suayter. El inconveniente ya se observa, según el experto, en Tafí Viejo y otras poblaciones, donde el suministro del líquido sólo se efectúa durante algunas horas del día.
Baja eficiencia
El titular de la Dirección de Irrigación de la provincia, Alfredo Montalván, considera que una de las cuestiones más importantes en Tucumán, respecto del aprovechamiento del agua, es que existe una grave restricción para el desarrollo productivo al no disponer de más líquido durante el semestre seco. "Es preocupante la baja eficiencia de captación y conducción que hay en los sistemas de distribución. La obra de derivación más nueva es de 1950 y ya han pasado más de 50 años. Es urgente disponer de fondos para recuperar los más de 20 diques derivadores de la provincia, que son la garantía del servicio", recalcó.
UN DIQUE.- Luis Suayter, titular de la Dirección Provincial del Agua, cree que es imperiosa la construcción del dique Potrero de Las Tablas, obra que está en condiciones para ser llamada a licitación. "Este dique tendrá como finalidad principal el abastecimiento de agua de primera calidad, sin contaminantes minerales o bacteriológicos. Esto es factible a un costo inferior o similar al que tienen algunas fuentes superficiales o subterráneas actualmente en uso, que presentan altas posibilidades de contaminación bacteriológica y mineral, como el manganeso, que deriva en un alto costo de purificación", indicó.
DESEQUILIBRIO.- Alfredo Montalván, de la Dirección de Irrigación, reveló que, según el Tratado Interprovincial de 1967, de la cuenca del río Salí-Dulce, a Tucumán le corresponde un 32% del derrame anual en Río Hondo. Sin embargo la provincia usa solamente el 18%. "Esto se debe a que un 70% del derrame anual pasa por Tucumán durante el verano, sin que tengamos posibilidad actualmente de ?guardar? agua para usarla durante el semestre seco", destaca. Opina que se debe priorizar el estudio de posibilidades de regulación hídrica, mediante embalses fundamentalmente.
INCONCIENCIA.- Suayter destaca el ritmo de crecimiento poblacional en el Gran San Miguel de Tucumán, que derivará en un aumento de la demanda de agua potable. "El pueblo tucumano no tiene conciencia ni cuida este recurso, que es un don de la naturaleza que puede escasear en los próximos años con un aumento de la demanda. Hay que ser conscientes de que actualmente hay un déficit bien marcado en la provisión de agua potable", subraya.
UNICA AUTORIDAD.- El Estado debe consolidar su rol de responsable delegado por el pueblo para planificar, preservar y aprovechar óptimamente el agua, dice Montalván. "Esto nos permitirá encontrarnos preparados ante las próximas amenazas que se ciernen sobre el recurso hídrico provincial. Para ello, el Estado deberá crear una autoridad única del agua con máxima jerarquía dotada del mayor grado de descentralización administrativa y presupuestaria posible. Y la sociedad debe asignar fondos específicos para el manejo del recurso", aconseja el experto.







